Digitalización del Registro Horario Obligatorio: Del fichaje de entrada y salida, a la flexibilidad laboral y la conciliación familiar

Publicado el jueves, 6 junio 2019

Enric Blanco, Director Comercial de Robotics.

Del mismo modo que pasó el año pasado con la adecuación por parte de las empresas al Reglamento General de Protección de Datos,  esta primavera de 2019 será recordada,  especialmente por los responsables de RRHH, por la adaptación de sus organizaciones y empresas a una nueva normativa que afecta a todos, independientemente de su tamaño y/o actividad. Se trata de la entrada en vigor de la obligatoriedad del registro de la  la jornada laboral de los trabajadores.

Enric Blanco, Director Comercial de Robotics

Enric Blanco, Director Comercial de Robotics

El pasado 12 de mayo fue la fecha clave para la implantación del Registro de la Jornada Laboral.  A partir de ese día, todas las organizaciones debían contar con un sistema de registro de las entradas y las salidas de la jornada laboral de todos sus empleados, y aunque la ley no especificará el formato, dichos registros debían cumplir 4 características: El registro horario debe ser veraz, fiable, único y accesible.

El establecimiento de un único sistema de registro, evitaría posibles contradicciones, las cuales generaran desconfianza y dificultades ante una posible Inspección. Los registros no deben ser alterables  a la vez que deben ser accesible, tanto para los responsables autorizados de la empresa, para los representantes legales de los trabajadores, los propios trabajadores y como no, para la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Estos datos deben ser almacenados durante un periodo de cuatro años. Cumpliendo estas directrices las sanciones serían evitables.

Si bien es cierto que el objetivo anunciado que perseguía la ley, “luchar contra la precariedad laboral”, no ha estado exento de polémica. El apresurado cumplimiento masivo de la normativa por parte del empresariado español, ha puesto reabierto un debate que en este país has sido tabú durante décadas. El concepto “tiempo efectivo de trabajo y su relación con la productividad”.

Con la obligación de contar con un registro horario, tanto empresarios como trabajadores se han vuelto a replantear el uso del término “tiempo efectivo de trabajo” y flexibilidad laboral ligada a una mayor productividad, frente al presencialismo tradicional. No es lo mismo el tiempo de trabajo que se pasa en el lugar de trabajo, el cual puede computar muchas horas, con el tiempo real que se está trabajando. Además, el volumen de trabajo en casi ningún puesto es lineal, con un control del “tiempo de trabajo efectivo”, si un día concreto existe una punta de trabajo y se excede la jornada laboral, el mismo sistema posibilitará la compensación en horas libres en vez de fomentar el presentismo. Empleador y empleado salen beneficiados.

El verdadero potencial transformador de la normativa, no se limita a registrar la entrada y salida de la jornada laboral para luchar contra el fraude laboral. El simple hecho de, no solo medir el tiempo de trabajo, sino también el desempeño del mismo implica la revolución cultural, que tanta falta nos hace en este país.

Con una monitorización del rendimiento se facilita la flexibilidad laboral y una mejor relación empresa-empleados. Un sistema de registro digital de última generación implica una mejora directa en la gestión laboral de los empleados y la administración del tiempo, lo que se traduce en una mayor productividad.

Con los parámetros adecuados, las empresas pueden fulminar el presentismo laboral en pos de la flexibilidad horaria que favorezca la conciliación personal, sin que los resultados de la empresa se vean afectados.

La digitalización del control de la jornada laboral, además de generar un registro del inicio y el fin de la jornada de un trabajador, con independencia de la localización de su estación de trabajo. Es capaz de monitorizar  el ‘tiempo efectivo de trabajo’, hecho que favorecerá una gestión ágil de todos los procesos de RRHH y que primará la productividad ante el presencialismo. Estamos hablando de la introducción de nuevo concepto,  las ‘políticas del tiempo’ en las empresas.

Si bien es cierto que cada sector, e incluso cada empresa es un mundo y cuenta con su propia cultura de trabajo, el concepto es universal: “Medición del tiempo de trabajo efectivo para favorecer la flexibilidad y calidad de vida de las personas”.

La cultura del trabajo en este país es y ha sido única. Durante años hemos visto con incredulidad medidas tomadas en otros países, como jornadas flexibles, promoción de la conciliación familiar, jornadas significativamente más reducidas, etc. Arrojaban unos niveles de productividad mayores que los nuestros.

Pues bien, esta ley ha dado paso a sistemas digitales de registro horario que nos hacen replantearnos el paradigma preestablecido. Todos sabemos que el tiempo es finito, y con la monitorización del mismo este se ha visto significativamente revalorizado, es momento de que todos nos preguntemos: ¿Aprovecho mí tiempo?

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    Desirée 7 junio, 2019 a las 11:51 - Reply

    Estoy totalmente de acuerdo. En España tenemos un modelo de trabajo rígido, tengo que estar sentada delante de mi ordenador desde la hora de entrada hasta la de salida. Yo creo que sería mejor tener flexibilidad y si hoy no estoy concentrada por el motivo que sea, pueda irme a casa y hacer las horas en otro momento de la semana.
    Es cierto que algunos trabajos no permiten esta flexibilidad, porque son de cara al público y el puesto no se puede dejar vacío. Pero en muchos trabajos, añadiendo flexibilidad, conseguiremos mayor productividad.

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