Lo que pudo ser y no fue – Carmen López Bonilla

Publicado el martes, 10 diciembre 2019

José Manuel Pradas – La huella de la toga.

Ya tocaba. La verdad sea dicha, algún velado –y no tan velado- comentario había llegado a mis oídos sobre cuándo iba a hacer su aparición algún personaje perteneciente a lo que, indefectiblemente, va a constituir en los próximos años más del cincuenta por ciento del censo de abogados. En dos palabras, que ya tocaba hablar de alguna huella de la toga femenina.

José Manuel Pradas

José Manuel Pradas, abogado.

Consciente del lapsus, me propongo corregirlo de inmediato y para ello, nada mejor que andar por una senda que, aunque totalmente desconocida para casi todos, a mí me resulta familiar, ya que hace unos años y con el mismo título, publiqué una semblanza de Carmen López Bonilla, la primera mujer que termino los estudios de Derecho, en la revista de mi Colegio.

No quiero hacer un relato feminista radical. En los últimos años y sobre esta cuestión, se producen sucesos gravísimos contra la mujer y se pretende y se pretende una concienciación ciudadana con las que no se puede estar más de acuerdo. Pero en todo lo que atañe al feminismo hay ciertos aspectos que chocan frontalmente con lo poquito que conseguí aprender en la facultad; me refiero, por ejemplo, al principio de igualdad ante la Ley o a la presunción de inocencia. Pero dejémoslo ahí, no quiero ahondar más.

En cambio y por paradójico que pueda parecer, hay algunas materias en la que la costumbre o la legislación española ha sido y es mucho más avanzada que en otras naciones y no dudo en calificar de más feminista y son o poco conocidas o poco valoradas. ¿Hay algo mas igualitario que, según el Derecho español, la mujer nunca ha perdido sus apellidos por razón de matrimonio? Y sin embargo en Francia o en el espacio sajón, Inglaterra o Estados Unidos, contraer nupcias conlleva en muchos casos adoptar el apellido del esposo, perdiendo el propio. Es algo que me ha sorprendido siempre y nunca he llegado a entender que en esos países, no se reivindique un cambio de legislación o de costumbre.

Con el antecedente claro de los movimientos sufraguistas, todo empezó a cambiar sustancialmente a raíz de la Primera Guerra mundial, en que los hombres parten al frente a morir por millones y las mujeres quedan en retaguardia, trabajando en las fábricas de municiones y conduciendo los tranvías y autobuses de las grandes ciudades. Esto va llevando poco a poco a un cambio en la legislación y merece la pena observar que en España no es nada tardío, al revés, adelantándose a otras, la presunta retrógrada España, en abril de 1920 por una Real Orden del Ministerio de Gracia y Justicia hace desaparecer la prohibición de estar vedado a la mujer el ejercicio de la abogacía junto a otras profesiones.

El Colegio de Abogados de Valencia tuvo el honor de colegiar a la primera mujer, Ascensión Chirivella en enero de 1922 y es sobradamente conocido que en Madrid las dos primeras fueron Victoria Kent y Clara Campoamor a principios de 1925.

Pero hace unos años, cuando aún no perseguía las huellas de la toga, descubrí lo que pudo ser y no fue. Y no era otra cosa que, siendo estas las pioneras en colegiarse, no fueron sin embargo las primeras en terminar sus estudios de Derecho. Ese honor, si por honor puede tenerse, le correspondió a quien es hoy día otra perfecta desconocida, me refiero a Carmen López Bonilla.

Hay personas que nacen en lugares peculiares. Toni Leblanc nació en el Museo de El Prado, El Fary, creo que en la plaza de toros de las Ventas, a Carmen le tocó nada menos que en la sede del Ministerio de Justicia en la calle de San Bernardo en 1898, pues su familia vivía allí en una buhardilla.

Carmen López Bonilla

Carmen López Bonilla

Con esfuerzo económico importante termina el Bachiller con premio extraordinario y comienza a estudiar Filosofía y Letras. Pero ella lo que realmente quería era estudiar Derecho. Por fin, un Catedrático de Derecho Romano logra convencer al padre y Carmen con su excelente expediente y becada, termina la carrera en 1921. Ese mismo año, el Colegio de Madrid fue el primero en modificar sus estatutos para permitir el acceso a la mujer y es entonces cuando en el extinto Boletín del Colegio de Abogados, publica  en el número de julio-septiembre un simpático artículo titulado “La primera mujer abogado –Señorita Carmen López Bonilla”.

Pero… Carmen López Bonilla no fue la primera mujer abogado desmintiendo la información. ¿Qué había sucedido? La respuesta solo puede ser una. Ella y su familia eran pobres.

Colegiarse por aquella época costaba cerca de mil pesetas. Y el salario de su padre, modesto ordenanza de cuarta categoría, escasamente superaba las tres mil al año. Ante esa tesitura, un miembro del Colegio pide a la Junta le exonere de esa obligación de pago, habida cuenta que “carecía de numerario” y que concurría en ella el extraordinario hecho de ser la primera mujer en terminar los estudios de Derecho. La Junta de Gobierno, con cortedad de miras, rechaza la petición y resuelve que cuando ella lo pida, pues ya veremos que es lo que hacemos, aplicó la españolísima “vuelva usted mañana” o la técnica de la  “patada a seguir” tomada del rugby o uno de los  entonces muy afamados despejes de puño del mítico Ricardo Zamora. El caso es que nuestra protagonista deja pasar esa oportunidad y ya no se colegia hasta nueve años después, en 1930 con el número 11.428.

En ese lapso de tiempo se casa e intenta otra difícil tarea para la que choca con el muro alto, robusto y miope del Estado. Pretende nada menos que hacerse Registradora o Notario en unas oposiciones, que no estaban expresamente excluidas a la mujer –y que estoy convencido habría conseguido- en 1924. El Gobierno ante la inscripción para opositar, pide un informe a la Dirección General de Registros con un resultado frustrante. Es rechazada su solicitud alegando que al estar casada, si sacase la oposición su cargo estaría afecto su patrimonio y el de su esposo a responsabilidad civil –entiéndase económica- por los posibles daños y perjuicios que pudiese causar a terceros y que esa responsabilidad supondría un menoscabo a su tarea al tener que obtener previamente la licencia marital de su esposo. Ahí queda eso.

Frustrada como digo, abandona esa idea y obtiene plaza como vigilante administrativo en la Dirección General de Seguridad, posteriormente en el Tribunal de Garantías Constitucionales y finalmente en las Cortes franquistas terminada la guerra. Falleció en Madrid en 1958. Para echarse a llorar.

Dejo en el tintero muchísimas cosas de una vida apasionante y rodeada de misterios y donde siempre está presente una fortaleza de carácter que a mí me ha sorprendido. En los años anteriores a la guerra e incluso años después, las informaciones se entremezclan; a veces son tan contradictorias que me impiden, al menos de momento, dar el paso de escribir un libro sobre ella que me tengo prometido. Es verdad que no estoy convencido si darle la forma de una pequeña biografía al uso, o embarcarme en una trepidante novela de espías, un poco al estilo de Pérez Reverte con su último personaje Falco, o una apasionante novela negra de corte policiaco. Para cualquiera de esas opciones puedo asegurar que la figura de López Bonilla proporciona material más que de sobra y mis amigos saben de mis tribulaciones al respecto. Y si aquí dejo el proyecto plasmado es porque así lo escrito, escrito queda y,  de alguna forma, me siento públicamente comprometido.

Y esta es la reseña de Carmen López Bonilla, la primera mujer que terminó Derecho y que no pudo ser la primera en colegiarse y ser Abogada. Al menos ha sido la primera en la huella de la toga pero por lo que la conozco, no creo que eso hubiese significado mucho consuelo para ella.

Sobre el autor
Redacción

La redacción de Lawyerpress NOTICIAS la componen periodistas de reconocido prestigio y experiencia profesional. Encabezado por Hans A. Böck como Editor y codirigido por Núria Ribas. Nos puede contactar en redaccion@lawyerpress.com y seguirnos en Twitter en @newsjuridicas

1 Comentario sobre este articulo. Comenta tu primero.

  1. Avatar
    Ciro Angel Vacchiano Lope, 24 julio, 2020 a las 12:13 - Reply

    Buenos días, soy sobrino directo de Carmrn López Bonilla.Soy hijo de su hermana pequeña, Maria de la Paz. Mi Abuelo era Lorenzo Lopez Martin y mi abuela era Aquilina Bonilla Torralba. Si le parece bien puedo aclararle algunas dudas sobre mi tía Carmen.
    El articulo hasta donde está ed muy cariñoso
    Un saludo Ciro Angel Vacchiano Lopez

Comenta el articulo