MARKETING

COMUNICACIÓN

INTERNET

FORMACIÓN

RRHH

PUBLISHING & EVENTS

DIRECTORIO

PORTADA

Noticias de Despachos

Operaciones

Vida Colegial Comunidad Legal Sistema Judicial Internacional
Arbitraje Mediación TIC Abogados Jóvenes Entrevistas Colaboraciones/Opinión Reportajes Agenda BLOGS LP emprende

Una vez más, sobre la imputación y los imputados. Alternativa

MADRID, 01 de MAYO de 2013
 

Hace ya siglos que se han venido utilizando, según parecía a satisfacción general, como expuse en las páginas de esta misma revista, no hace mucho, las palabras imputación "e imputados". Me ocupe de su contenido y de su significación, especialmente procesal, en España.
En la actualidad parece que no es del agrado popular. Pero, en una sociedad como actualmente es la española, pocas cosas no se rechazan. Desde la indignación colectiva que vivimos los españoles. Por tantas y tantas cosas que razonablemente la producen, en el fondo, no gusta tener la menor relación ni con una política, día a día más desprestigiada, ni con una justicia que, aunque sea por su selectiva lentitud, no es igual para todos, ni mucho menos, ni en la forma ni, desde luego, en el fondo.
Según mis noticias, hay cerca de 1500 procedimientos iniciados y no terminados por corrupción política, y eso, unido a los más de 6.200.000 millones de parados que, impiamente, tenemos, hacen de ésta democracia políticobancaria que produzca una fuerte y muy irritable hipersensibilidad ante cualquier cambio, si quiera sea nominal, de lo que sea. En el fondo no gusta el término imputado, pero es que no gusta ninguno, porque lo que no se quiere es declarar ante la justicia, ni tener, a ser posible, la menor relación con ella.
Algo parecido, aunque más fuerte todavía, sucede con la política y no digamos con los políticos.
En el anterior contexto social se le ocurre al Gobierno meterse en reforma juridicopenales. En tiempos de calamidad decia el dicho ignaciano, no hagas mudanzas. Solo cuando no tengas más remedio y siempre que sea para el bien general, de todos o casi todos.
Me llega a través de algunos colaboradores y discípulos, que se pretende sustituir el término imputado, ahora deleznable, por la expresión "encausado". Al primero estaba ya acostumbrado, pero, el segundo, sencillamente, no me gusta y tiene incluso peores connotaciones. No creo que tenga mucho éxitos socialmente que te digan de sopetón que estás metido en una causa criminal. Quizás sea peor recibido que el estar imputado. Es salir de Pilatos y meterse en Herodes. No me explico porque no se dice, aunque sea por una vez, la verdad, que muchas veces es lo más claro y desde luego lo que se recibe mejor. Todo imputado y ahora encausado es porque contra él se ha interpuesto una denuncia o una querella que ha sido admitida por un juez de instrucción. Entonces antes creo que sería preferible y más cabal y mucho más claro, pues sencillamente denominal al indignado ciudadano llamándole "denunciado"o en su caso "querellado". Y en ambos supuestos que se le cite con letrado de su elección y se le entregue, antes de declarar en el juzgado, copia de la denuncia o de la querella. Esto seria menos hipócrita, más liso y más llano, como lo es la extraordinaria lengua oficial en todo el Estado, o así debería ser. "Denunciado" o "querellado", no es más que alguien contra el que se ha dirigido un escrito o se ha pronunciado de palabra ante un juez de instrucción contra el ciudadano en cuestión.
"Querellado" lo será cuando lo haga un abogado o un procurador en nombre y representación de otro ciudadano o de una sociedad. Creo que se desvanece así el prejuicio de la prensa de escándalo, que es casi toda hoy en día y que tanto escuece a la atormentada ciudadanía española. Pero ésta, lo que no quiere es que le llamen de ninguna forma, le tiene terror, valga la exageración, a recibir una citación judicial en su domicilio si quiera sea como testigo y redactada en términos no solo perentorios sino también conmitatorios. La revolución familiar está servida y si es por teléfono todavía peor que peor.
Es que lo que no se puede es vivir, de forma descorazonada día a día, e hipersensibilizado ante cualquier suceso que provenga del denominado sector público en toda sus variadas denominaciones, que son muchas, quizás demasiadas. Habría que ir pensando en reducirlo a menos de la mitad y que se reduzca también la situación de zozobra la miseria a la que se ha llevado por los políticos bancarios, al ciudadano español.
Es que es una auténtica pena como se está desviviendo en la España pretendidamente democrátiva y autonómica.
Y lo que cuesta.

Manuel Cobo del Rosal, Catedrático de Derecho Penal y Abogado.

 


 





 


 

Publicar un Comentarioio

Lawyerpress publicará su comentario solo con su alias, sin el eMail, ni nombre y apellido.

Nombre y Apellidos

e Mail de contacto

alias

comentario

 

Comentario

 
 

 


 

 
 
 
 

Nosotros  /  Contacto  /
MARKETING  / COMUNICACIÓN  / INTERNET  / DIRECTORIO DE BUFETES  / 

copyright, 2013 - Strong Element, S.L.  -  Peña Sacra 18  -  E-28260 Galapagar - Madrid  -  Spain -  Tel.: + 34 91 858 75 55  -  Fax: + 34 91 858 56 97   -   info@lawyerpress.com  -  www.lawyerpress.com - Aviso legal