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El legislador misterioso: ¿Es necesario reformar la actual Ley de Seguridad Ciudadana?
MADRID, 22 de NOVIEMBRE de 2013 - LAWYERPRESS

Por Mari Angeles Berrocal Vela. Funcionaria servicios jurídicos de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares

Mari Angeles Berrocal VelaMientras escribo estas líneas, quizá se haya aprobado en el Consejo de Ministros el Anteproyecto de Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana que, desde hace unos días -en un arranque de generosidad informativa- ha tenido a bien anunciarnos que está preparando el Gobierno.

Hubo un tiempo en que legislar era algo serio. Se trata de establecer las reglas del juego para todos, y se consultaba a los operadores jurídicos cuando la norma en cuestión afectaba a derechos fundamentales, como es el caso de la seguridad y la libertad, siempre en un difícil equilibrio.

En aquellos tiempos lejanos, el legislador era la comunidad jurídica, y los borradores y Anteproyectos circulaban, para su consulta, opinión y debate, en los foros. Hoy no: defintitivamente, no. Ahora se anuncia en rueda de prensa que van a legislar nada menos que la Seguridad Ciudadana, se filtran interesadamente tres o cuatro aspectos polémicos de lo que se pretende, se distrae al personal, y, entretanto, lo que la semana pasada era un Anteproyecto, ahora ya es sólo un "borrador", y nos regañan por criticar lo que no se conoce todavía. Anuncian el mal mayor, para que el mal, si llega, nos parezca menor. Vieja táctica, por cierto, aunque los clásicos lo hacían con más estilo. Relean al cansino de Catón, y ya me dirán.

Así que conjeturar ahora sobre el contenido de nada menos que una Ley Orgánica reguladora de derechos fundamentales como es la de Seguridad Ciudadana es seguirle el juego a un misterioso legislador, al que, por lo menos, habría que recordarle un par de cuestiones.

En primer lugar, que no olvide la doctrina del Tribunal Constitucional consagrada sobre los límites para regular la seguridad ciudadana. Ya hubo de hacerlo el Alto Tribunal en su Sentencia número 341/1993, de 18 de noviembre, anulando algunos artículos de la vigente Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, de Seguridad Ciudadana, precisamente por haber puesto el burro delante del carro; esto es, entre otras cosas, por querer limitar derechos fundamentales como la inviolabilidad del domicilio en aras a una mejora de la seguridad de todos.

Recuerdo al mentor de la Ley, Corcuera, diciendo públicamente, para defender que los agentes de la autoridad pudieran entrar en los domicilios en determinados casos sin autorización judicial, que los ciudadanos de bien no teníamos por qué preocuparnos. Y esa frase, en boca de un Ministro del Interior, en 1992, era calcada de la que decían otros cuarenta años atrás: que el que no hace nada malo no tiene de qué preocuparse, porque las leyes de seguridad ciudadana son siempre para protegernos de los malos.

En segundo lugar, la absoluta innecesariedad de reformar la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, como no sea desde un prisma de reprimir el derecho fundamental más importante, después del derecho a la vida, en un Estado social y democrático de derecho: el de la libertad de expresión en todos sus aspectos.

El ordenamiento jurídico vigente ofrece ya suficientes respuestas a las conductas que el Gobierno dice que es necesario sancionar: si alguien golpea a otro, hay legislación que lo castiga; si alguien insulta a un agente de autoridad, también; convocar manifestaciones ilegales, también está ya previsto como infracción, y así ocurre con todos los supuestos que se han enumerado como huérfanos de una respuesta jurídica y como excusa para regular de nuevo en nombre de la seguridad ciudadana nuestros derechos fundamentales. No existe tal orfandad: negarse a identificarse ya es enestos momentos sancionables; rodear las sedes de las instituciones si no se ha convocado en forma una manifestación, lo mismo; el consumo o abandono de útiles para el consumo de estupefacientes en la vía pública, más de lo mismo. Eso sí, las sanciones actuales no son de 600.000 euros.

¿Qué quiere entonces el legislador misterioso? ¿Suplir la falta de proyectos que conlleva la ausencia de liquidez abriendo un debate innecesario y amedrentando a una ciudadanía que demuestra su desafección al régimen a todas horas?

Releyendo la Exposición de Motivos de la vigente Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, hay razonamientos que creo imprescindible recordar ahora; así, decía entonces en lesgilador que con su aprobación "....puede facilitarse y orientarse la tarea de proteger un ámbito de seguridad y convivencia en el que sea posible el ejercicio de derechos y libertades, mediante la eliminación de la violencia en las relaciones sociales y la remoción de los obstáculos que se opongan a la plenitud de dichas libertades y derechos, todo lo cual entraña una de las principales razones de ser de las autoridades a que se refiere la presente Ley y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a sus órdenes".

De cualquier modo, siempre me ha parecido que uno de los mayores ataque a los derechos de los ciudadanos que se ha cometido en este país, y que se mantiene, es haber restringido la leegitimación activa para poder recurrir cualquier norma con rango de Ley, directamente, ante el Tribunal Constitucional, de modo que ninguno de nosotros, ni individual, ni colectivamente, podamos interponer ese recurso, obligándonos la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional a confiar -lindo verbo en estos tiempos- en que 50 Diputados, 50 Senadores, el Defensor del Pueblo (les aseguro que sigue existiendo), el Ministerio Fiscal, o las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas interpongan en nuestro nombre el recurso directo.

Nosotros, los ciudadanos, sólo podemos sugerir a sus Señorías, en juicio, que planteen la cuestión de inconstitucionalidad, y , si consideramos vulnerado un derecho fundamental de los comprendidos en los artículos 14 a 29 de la Constitución, incluído el derecho a la objeción de conciencia del artículo 30, intentar el proceloso camino hacia el recurso de amparo. Que, ahora, con las tasas gallardonianas está interesante.

¿Y nos van a convencer de que es imprescindible regular la Seguridad Ciudadana? No sé. Lo imprescindible, digo yo, es que nos devuelvan el respeto.


 


 
 

 

 

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