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28 de MAYO de 2015

La VI Tertulia médico-jurídica de Promede analiza los errores médicos

LAWYERPRESS

El error diagnóstico no debería juzgarse por sus consecuencias, sino por sus causas resultando inexcusable analizar los hechos en el momento en el que se produjeron y  no una vez conocidos los resultados.

El error diagnóstico ¿debe juzgarse por sus causas o por sus consecuencias? ¿Equivale a mala praxis cuando se han utilizado todos los medios disponibles? ¿Puede responsabilizarse a un médico con poca experiencia de los errores qué cometa? ¿En qué medida la dificultad diagnóstica justifica el error? ¿El error diagnóstico da lugar a un daño antijurídico que no debe ser soportado por el paciente? ¿Es exigible al profesional con poca experiencia la misma responsabilidad que al experto? Esto son algunos de los planteamientos que dieron origen a la VI Tertulia médico-jurídica organizada por PROMEDE (Profesionales de la Medicina y del Derecho) que se ha celebrado en la sede de la Agrupación Mutual Aseguradora (AMA) bajo el título “Error diagnóstico y praxis médica”.

La tertulia fue presentada por el Dr. Luis Bernaldo de Quirós (Director médico de Promede) y asistieron como ponentes José Carlos López (Magistrado, que sirve como Letrado en el Gabinete Técnico del Tribunal Supremo), Ricardo de Lorenzo (Abogado; Socio-Director en DE LORENZO Y ABOGADOS y Presidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario) y Gustavo López Muñoz y Larraz (Abogado), actuando como moderador Juan Abarca (Médico y Abogado, Presidente de PROMEDE).

La celebración de esta tertulia responde a la ambigüedad existente en torno a este asunto, que se hace patente en sentencias recientes. La actividad médica supone una obligación de medios, no de resultados. Por tanto, si se han utilizado todos los medios diagnósticos requeridos en función del cuadro clínico presentado por el paciente, la actuación médica debería calificarse de correcta aunque el diagnóstico haya sido erróneo; así lo reconoce el Tribunal Supremo salvo que el error sea de notoria gravedad o sus conclusiones absolutamente erróneas. Pero ciertamente estos términos son ambiguos y pueden dar lugar a interpretaciones contradictorias de las que deriven sentencias contradictorias.

En el debate se pusieron de manifiesto los diversos problemas médico-jurídicos que suscita la existencia de un error médico, destacando las dificultades que la historia clínica incompleta supone a la hora de determinar la existencia de un error diagnóstico, el riesgo de error siempre presente en el proceso diagnóstico por el hecho de que el médico siempre maneja probabilidades y nunca certezas, el desarrollo de la medicina defensiva por excesiva utilización de medios diagnósticos, la dificultad de evitar por parte de jueces, abogados y peritos el análisis “ex post” a la vista de un mal resultado y la tendencia generalizada a considerar que si la actuación médica no consigue un buen resultado es que algo se ha hecho mal. También se puso de relieve que al perito no se le puede exigir que determine siempre la existencia o inexistencia de un error, debiendo circunscribirse al análisis de lo ocurrido a la luz de los datos que aparecen reflejados en la historia clínica, sin dejarse llevar por suposiciones o conjeturas. Finalmente se debatió sobre a cuál de las partes en conflicto corresponde la carga de la prueba en caso de error médico. 

Las principales conclusiones a las que se llegó, con el acuerdo de los participantes fueron las siguientes:

  • El fracaso del acto médico no equivale a responsabilidad y, por tanto, no debería valorarse la calidad del acto médico por su resultado.

  • El error diagnóstico siempre es posible, dada su dificultad intrínseca, aun habiéndose utilizado en el diagnóstico todos los medios requeridos por la situación clínica del paciente.

  • El simple error diagnóstico no es tipificable como infracción penal y no equivale a mala praxis y por tanto, no debería suponer responsabilidad salvo en casos de impericia o ignorancia inexcusables o falta de utilización de medios diagnósticos obvios. Dicho de otro modo, los simples errores científicos o de diagnóstico no pueden ser objeto de sanción penal

  • El error diagnóstico no debería juzgarse por sus consecuencias, sino por sus causas resultando inexcusable el analizar los hechos en el momento en el que se produjeron y  no una vez conocidos los resultados (prohibición de regreso)

  • El simple error de diagnóstico no debe suponer la inversión de la carga probatoria, siendo la parte actora, con carácter general, quien debe probar la existencia del error y su carácter inexcusable.

  • La vía penal no debería utilizarse, salvo casos excepcionales, para dirimir los litigios por responsabilidad médica, salvo cuando, la falta de pericia sea de naturaleza extraordinaria o excepcional

Durante la sesión, los ponentes incidieron en que hablar sistemáticamente de “errores”, “errores médicos”, induce a equivocación acerca de lo que se va a tratar porque, no se debe analizar el problema de la responsabilidad en el campo de la salud, partiendo del error aunque sea frecuente acudir a esta terminología por ser inexacta. Y es que, a lo más que se ha llegado desde ese punto de partida es a constatar bien que el error está presente en toda imprudencia, en donde el concepto no es útil, o bien a proclamar que no genera, por sí mismo, responsabilidad, porque nadie está exento de cometer errores. Por otro lado, tomar como punto de partida el error en nada ayuda a comprender el verdadero problema, dado que debe partirse de la premisa no de buscar culpable, sino un responsable, es decir, quien repare el daño causado. En definitiva, el axioma jurídico es que fracaso no equivale a responsabilidad y el error no siempre es médico como dijo Ricardo de Lorenzo, en que la responsabilidad no puede ser por resultado sino por culpa derivada de ignorancia inexcusable o de inadecuada utilización de medios en el momento en que se desarrolló el acto que se juzga, opinión de José Carlos López y en la importancia de los acuerdos como alternativa deseable a la vía judicial, según Gustavo López.

 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
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