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27 de NOVIEMBRE de 2015

Oratoria y dialéctica,  las nuevas claves del éxito

LAWYERPRESS

Por Ana Fúnez, presidenta del CGDJ

 

Ana Fúnez, presidenta del CGDJEntre los grandes líderes que condujeron pueblos o dejaron su sello en la historia de la humanidad, ha habido ciegos y también sordos; pero nunca un mudo. Saber algo no es idéntico a saber decirlo. Esta es la importancia de la comunicación oral.

En el mundo actual, donde ya a todos se nos exige una formación superior para el desempeño de nuestras funciones, se valora cada día más no solo que tengas ciertas habilidades sino que sepas transmitirlas.

En la vida profesional resulta fundamental, pero también en cualquier otra actividad de interrelación, la forma en que hablamos, en que nos comunicamos, es el patrón por el cual se nos juzgará, se nos aceptará o rechazará. La oratoria se ha convertido en el elemento fundamental de marketing personal.

Pero, ¿A que nos referimos cuando hablamos de oratoria? Probablemente muchos piensen que se trata simplemente de hablar con orden, con claridad y con entusiasmo, pero es mucho más que eso. Se trata de un tema también emocional, hay que hablar con contenido, si, pero también con persuasión; en resumidas cuentas, con eficacia, porque ser un buen orador ya no es un lujo sino que se ha convertido en una necesidad para alcanzar el éxito.

El auge de la oratoria en la política.

En nuestro país, han surgido recientemente formaciones políticas que demuestran las diferentes formas de utilizar la oratoria y es más, su uso de la misma ha puesto de manifiesto lo que hasta el momento, no se había hecho bien. Hay políticos a los que no se les entiende porque su articulación resulta incorrecta, pero por el contrario, ahora si podemos apreciar en nuestra política diferentes formas de hacer oratoria.

Por un lado, algunos presentan una voz muy cuidada y una capacidad comunicativa determinante, ya no es solo aspecto físico ( en el que también se repara más que en etapas anteriores) sino que ahora se trabaja en la estructura a la hora de lanzar ideas y en la forma de contarlas en virtud de a qué público y en que momento se están dirigiendo, evitando todo tipo de agresividad, es evidente que el dominio de la oratoria aquí ha sido determinante para el éxito.

Por otro lado nos encontramos otro tipo de discurso político, otra forma de hacer oratoria al fin y al cabo, aunque muy diferente pero también válida,  ya que la forma de plasmar los discursos no es tan cuidada, porque se pretende dar una impresión de un discurso más aleatorio y azaroso, para transmitir cercanía y espontaneidad, dejando claro que lo importante del partido son las ideas y no las formas en que se plantean, y eso, también influye mucho en un discurso para según que público.

Partidos nuevos que están rompiendo por completo el concepto de político que en España se tenía, ese que sale a través del televisor hablando todo el rato en el mismo tono de voz, o con esa música tan particular que procede siempre de discurso estudiado. El mundo moderno exige gente que se comunique con mayor precisión y claridad, solo aquellos que son capaces de hacerlo tienen el éxito a su favor.

Es una pena que se haga política con personas respecto de las que la ciudadanía percibe que “habla demasiado y dice muy poco”. Unas veces por la dificultad del lenguaje, y otras veces, porque para decir algo se emplea una extensión innecesaria del tiempo en el uso de la palabra.

Pero, eso si,  hay que aclarar siempre que una cosa es hablar bonito o tener buena labia y otra muy diferente es saber comunicarse con claridad y asertividad para ser entendido, ser un buen orador no es ser muy buen hablador, es ser un buen comunicador, y pese a que muchos hacen estos términos sinónimos, hay que dejar claro que para nada lo son.

La oratoria es el arte de hablar elocuentemente, de persuadir y mover el ánimo mediante la palabra, ser buen orador no es poder hablar mucho tiempo sin sentir vergüenza, la oratoria va mucho más allá, es la habilidad de conmover y convencer.

Pero, ¿Porqué está triunfando tanto la oratoria en política ?

La respuesta es evidente, cualquier profesión necesita una buena oratoria para la correcta transmisión de sus conocimientos, pero en el caso de la política, ya no se trata solo de saber contar algo muy bien. Un político necesita convencer, la necesidad de ser un buen orador se acentúa cuando lo que buscas por encima de cualquier otra cosa, es convencer a un país entero de que tu propuesta es la mejor de todo el abanico político nacional.

Siendo político, de tus habilidades comunicativas depende tu éxito. No nos engañemos, puedes tener muy buen programa y unas propuestas ejemplares para tu país, pero en el terreno de la política no se compite solo con contenidos y a la vista está.

Un político necesita que el ciudadano sienta que le importa su problema, que se preocupa por cada uno de los habitantes del país y que todos los problemas le preocupan con la misma prioridad, y aunque eso sea cierto, es fundamental que sepas hacerlo llegar a quien te está escuchando en cada situación, porque de tus palabras, de que seas capaz de hacer “buena política” haciendo al ciudadano sentirse identificado, dependerán tus votos.

No es sólo lo que dices, también cómo lo dices.

Había una vez un ciego pidiendo en la calle, y en un cartel tenía escrito con tiza blanca: "POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO". Una de las personas que pasó frente a él, se detuvo y observó que había conseguido sólo unas pocas monedas. Sin pedirle permiso dio vuelta el cartel y escribió otro anuncio. Puso el cartel en su lugar y se fue. Por la tarde volvió a pasar frente al ciego y su recipiente estaba lleno de billetes y monedas.

El ciego, que reconoció sus pasos le preguntó si había sido él el que había reescrito su cartel y sobre todo, quería saber que había puesto.

El transeúnte le contestó "Dice lo mismo que decía antes, pero con otras palabras", sonrió y siguió su camino.

Su nuevo cartel decía:

"ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y YO NO PUEDO VERLA"

Este es un ejemplo de que el querer transmitir algo con todas nuestras fuerzas , no significa que vayamos a conseguirlo si no sabemos como llegar a quien estamos enviando el mensaje. La importancia de la oratoria radica ahí, y esto no atañe solo al mundo de las letras, las ciencias sociales o las humanidades, podemos ser muy buenos físicos o matemáticos, pero nuestro proyecto no será igual de aplaudido si no sabemos enseñarlo al mundo con la suficiente claridad y el lenguaje adecuado.

¿Cómo llegar entonces al público?

La oratoria tiene una parte fundamental no siempre valorada, la parte emocional, esa a la que cualquier discurso debe llegar. Si te hace sentir lo que el orador te esta transmitiendo, si te mueve de la silla, estás ante un buen orador. Dramatizar algo, en su justa medida, es darle acción. Y eso puede hacerse de distintas formas. Se puede dramatizar mediante el uso de un diálogo, imaginario o real (como el ejemplo del ciego). También haciendo una cita de alguien famoso o experto en el tema que vamos a tratar, o dando un ejemplo personal, (esta comprobado que empatizar es fundamental para persuadir a quien nos escucha) mostrando un objeto, formulando una pregunta impresionante, o realizando una afirmación sorprendente...

El éxito en el modo de hablar incluye también el tono, la pronunciación, el volumen y la corrección de las palabras que se usan. También influyen el aplomo con el que hablamos, una parte fundamental de un buen orador, es la seguridad en si mismo, si te ven seguro, te ven convincente. Sin olvidar el control sobre nuestras manos y el imprescindible contacto ocular que mantenemos con el interlocutor.

Podemos diferenciar tres clases de oradores: aquellos a quienes se escucha sin más; aquellos a quienes no se puede escuchar ; y aquellos a quienes no se puede dejar escuchar. Evidentemente, el éxito se ha alcanzado siempre cuando llegamos a ser el tercero, cuando se consigue que el auditorio no pestañee e incluso se sienta identificado con cada una de nuestras palabras.

Ya lo dijo Aristóteles "La retórica es el arte de persuadir a cualquiera por medio del discurso", no nos damos cuenta pero, cada vez que hablamos ante una o más personas, estamos haciendo uso de la oratoria , cada vez que estamos presentando una idea de forma hablada estamos haciendo uso de la oratoria.

Qué y Cómo bien combinados, igual a éxito.

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es, sobre todo, un trabajo de constancia, método y organización”

Jean- Pierre Sergent

Si preguntamos por la definición de éxito, nos podemos encontrar palabras como perseverancia, actitud, optimismo, tesón, lucha, aptitud y así infinitas respuestas. Pero nunca encontraremos términos como improvisación o azar.

El éxito es la satisfacción de saber que haces lo máximo para llegar a ser lo mejor que eres capaz de ser, por eso, si se quiere hablar bien hay que pagar el precio debido. Hay que trabajar, pensar y practicar.

La oratoria bien aprendida y aplicada, consigue dar los recursos uno que necesita para conseguir una excelente capacidad de expresión, un lenguaje más rico, llenarse de reflejos a la hora de argumentar y responder, además de aportarle la capacidad de adaptar el registro a la situación o mostrar seguridad en el habla. En definitiva, se puede decir que nos aporta fortaleza y seguridad, para cualquier ámbito de nuestra vida.

Nadie ha encontrado nunca un sustituto válido para la inteligencia, ni para la preparación.

 

 

 

 
 
 

 

 

 
 
 
 
 
 
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