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09 de DICIEMBRE de 2015

¿Métodos alternativos a la Mediación?

LAWYERPRESS

Por Carolina García Hervás, Mediadora en ACNUR, España

 

Carolina García Hervás, Mediadora en ACNUR, EspañaLos conflictos, forman parte de la realidad social,  de la vida de las personas y de la convivencia humana. Los conflictos en sí mismos no son una realidad negativa ni positiva y, por tanto, la existencia de conflictos no son la causa de la perturbación de la paz social o del desarrollo de la sociedad. Lo que realmente perturba la convivencia es la falta de medios adecuados para gestionar y resolver esos conflictos. Por este motivo, toda sociedad debe tratar de establecer los métodos adecuados para la resolución y gestión de sus conflictos, asegurándose de este modo que el conflicto sea realmente ocasión de crecimiento y desarrollo personal y social de los individuos, y no el origen de situaciones de enfrentamiento o de violencia entre ellos. 

Sin embargo, durante muchos siglos, los pueblos de diversas culturas han utilizado de forma generalizada sistemas adversariales para la resolución de sus conflictos, que únicamente contemplan la posibilidad de que, cuando hay dos partes en conflicto, una de ellas pierda y la otra gane. El mecanismo fundamental de este sistema adversarial de resolución de conflictos en todas las sociedades civilizadas es el procedimiento judicial.

Así, en los años noventa del siglo XX aparecen los denominados “Medios alternativos de resolución de conflictos”, en inglés ADR (Alternative Dispute Resolution). Desde el punto de vista legal o normativo, únicamente existía alguna referencia  legal (un poco anticuada) de estos métodos alternativos en el Código Civil, en sus referencias a la Conciliación y al Arbitraje, con unos procedimientos muy elementales desarrollados ante un juez. En todo caso estos procedimientos eran  poco utilizados y también poco difundidos. 

A partir de la década de los noventa del siglo XX, tanto los poderes públicos como las instituciones privadas comienzan a impulsar la divulgación de métodos alternativos al judicial, que van a estar seguidos de una actividad normativa,  primero tímida y poco a poco más intensa, y que va a ir acompañada de la formación de profesionales y de su implementación por instituciones públicas y privadas. A esta tarea de difusión que adquiere poco a poco gran desarrollo (especialmente en algunos países europeos y americanos), se une una labor legislativa de los estados, regulando estos nuevos métodos de resolución de conflictos y dando a los acuerdos alcanzados plena eficacia jurídica. 

Como consecuencia, a lo largo del siglo XX se ha producido en muchos países americanos y europeos la implantación de métodos de resolución de conflictos alternativos (en cuanto diferentes) al judicial, que son considerados eficaces y en muchas ocasiones mucho más satisfactorios y duraderos para las partes implicadas que el procedimiento judicial. Además estos métodos son habitualmente más económicos y más rápidos para las personas implicadas que el procedimiento judicial, pero no solo son elegidos por su rapidez o por su coste, sino porque son considerados medios más eficaces y adecuados para resolver el conflicto que el mismo procedimiento judicial

Los sistemas autocompositivos se caracterizan por ser las propias partes, auxiliadas, ayudadas o motivadas por un tercero, las que protagonizan el acuerdo. No se someten a un tercero para que éste resuelva sino que son las propias partes las que buscan y “se dan” la solución al conflicto. El tercero, en el caso del mediador, se limitará a aproximar a las partes en el acuerdo pero dejando a éstas la decisión y solución del conflicto. En ambas fórmulas pueden destacarse dos elementos: 

-          La ausencia de un tercero distinto a las propias partes.

-          La imposición de una decisión por una de las partes frente a la otra. 

Se trata de que las partes intenten resolver el conflicto pendiente con el otro mediante la acción directa, en lugar de servirse de la acción dirigida por un tercero a través del proceso. 

Dentro de los sistemas autocompositivos destacamos:

-          La Mediación: Cuando las partes no pueden solucionar directamente una controversia y optan por la intervención de un tercero neutral, quien sin imponer sus decisiones,  guía a las partes hacia  la solución del conflicto. El tercero que interviene recibe el nombre de mediador. El rol del mediador es el de un facilitador, quien recoge inquietudes, traduce estados de ánimo y ayuda a las partes a confrontar sus intereses con la realidad.

-          La Conciliación. La conciliación es una forma de solución de los conflictos, en virtud de la cual las partes en conflicto, ante un tercero que no propone ni decide, contrastan sus respectivas pretensiones tratando de llegar a un acuerdo entre ellas  que elimine la posible contienda judicial. La conciliación es, pues una forma de solución de una controversia que acelera su terminación definitiva a través de un acuerdo de las partes, asistidas por un tercero, el conciliador, respecto de derechos que no tienen carácter de indisponibles. Un ejemplo es el trámite laboral procesal obligatorio previo al juicio en un caso de despido.

-          La Negociación. Según el diccionario de la lengua española, la palabra negociación proviene del latín negotiatio que significa acción y efecto de negociar. La negociación es un proceso donde las partes enfrentan, directamente, sin la intervención de un tercero, la solución de un problema tratando de resolver sus diferencias e intereses  buscando una solución que genere mutua satisfacción de intereses. Ejemplo: el caso de la negociación colectiva en un conflicto laboral.

Estos métodos ofrecen  las siguientes ventajas: 

a)      Rapidez: sus resultados son más rápidos porque el tercero imparcial, sea árbitro, conciliador o mediador, puede ayudar a llegar a un resultado antes de que el proceso progrese o incluso se inicie. 

b)      Confidencialidad: sus procedimientos, a diferencia de los judiciales, no son públicos sino privados. 

c)      Sencillez: son procedimientos “informales” que generalmente revisten escaso formalismo; y son flexibles, ya que las soluciones no se encuentran prefijadas en la ley y se tiene la facultad de adaptar la solución a las necesidades reales en cada caso concreto. 

d)     Economía: sus costes generalmente son más reducidos que los generados por un procedimiento judicial. 

En los últimos años estos modelos de resolución de conflictos no adversariales pasan por un período de fortalecimiento y de recuperación. Dan respuesta a la oposición de intereses entre las partes y permiten el debate directo entre las mismas que da lugar a la decisión “construida por las partes”. Aquí no se produce una delegación del poder sino una apropiación del mismo por los individuos implicados. Hay proximidad, oralidad, disminución de costes, rapidez y negociación; pero también puede encontrarse la atribución de una función simbólica referencial al ente estatal, pues apunta a una desjudicialización del conflicto. También dentro del procedimiento judicial se articulan diversas fórmulas autocompositivas de resolución de los conflictos cuando se insta a las partes, antes de seguir adelante con el procedimiento, a que intenten una solución amistosa, o bien cuando las mismas partes, una vez iniciado el procedimiento judicial, llegan a algún tipo de acuerdo. Nos referimos a las siguientes fórmulas: 

-          Renuncia o desistimiento: Es el caso en que una de las partes abandona el conflicto, renunciando a sus pretensiones o sacrificando su propio interés.

-          Transacción: Es un método de solución de controversias que viene definido en el artículo 1.809 del Código Civil “como el contrato por el que las partes solucionan una controversia jurídica mediante recíprocas concesiones”. Según definición del Profesor Xavier O´Callaghan Muñoz, “se trata del derecho o los derechos que son objeto de concesiones y pueden ser los mismos que son controvertidos (transacción pura) o bien ser ajenos a ellos (transacción compleja)”.

 

 

 

 
 
 

 

 

 
 
 
 
 
 
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