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11 de JULIO de 2016

Los mejores abogados ahora se llaman KIM, ThoughtRiver, ROSS, Margin Matrix o IRIS

LAWYERPRESS / Hans A. Böck

 

No aparecen aún en Chambers o en otros Who is Who de la profesión, pero son los mejores abogados a la hora de resolver grandes cantidades de trabajo en tiempo record, o cuando se trata de ahorrar costes para clientes. KIM, ThoughtRiver, ROSS, Margin Matrix o IRIS son proyectos de despachos o empresas basados en machine learning e Inteligencia Artificial. Y todos ellos pueden estar amenazando nuestros puestos de trabajo o la existencia de nuestro bufete.

Hace poco hemos oído de una App que ha protestado con éxito a 160.000 multas de tráfico en Londres y Nueva York. Su autor es un estudiante de informática de 19 años. Cada día leemos, y ya no en los foros especializados, sobre Inteligencia Artificial y el aprendizaje de las máquinas, machine learning. Hace dos años en el Legal Management Forum Elisa Martín, directora de Tecnología de IBM en España, presentó a Watson, que ahora se llama ROSS Intelligence adaptado al sector legal.

Hay dos lados de la balanza, que parecen impulsar la utilización de AI y machine learning en el sector legal. Por un lado las empresas quieren reducir sus gastos en consultoría externa y en su propio funcionamiento, y la otra es que los despachos grandes tienen “una tonelada de horas de investigación que el cliente no les paga” explicaba a Bloomberg Law Andrew Arruda, de 27 años e impulsor de ROSS.

Empecemos por el lado de las empresas. La existencia de departamentos de precio, pricing, en las grandes firmas es cada vez más frecuente. Estos departamentos mantienen bajo control el gasto de grandes multinacionales en sus servicios legales externos y ponen una importante pelota en el tejado de los despachos.

El Financial Times nos explicó hace poco como la multinacional de seguros AIG se ahorra 200 millones de dólares utilizando el data mining (extracción y análisis de datos) en sus contratos externos. AIG trabaja mundialmente con más de 1.500 despachos con 30 líneas de negocios en 90 países. La firma ha automatizado la selección de proveedores, especialmente los que revisan los contratos que una empresa de seguros hace a millones.

ThoughtRiver, un software basado en machine learing es uno de los abogados en el nuevo ranking de AI-abogados, que se llama a si mismo software inteligente para contratos. Su fundador cuenta a FT, que “el trabajo empleado para revisar un contrato no ha variado para un abogado en los últimos 20 años.” Pero las maquinas realizan ahora esta tarea a velocidades indescriptibles y los abogados pueden emplear su tiempo en otras tareas.

Thought River puede identificar un lenguaje específico y patrones de palabras, para evaluar el riesgo que puede conllevar un contrato, si está en una jurisdicción complicada, si se basa en una resolución de conflictos en cortes dudosas, etc. Según el nivel de riesgo extraído, los contratos pueden ser revisados por equipos de especialistas, porque tienen un alto valor o un gran riesgo. El resto no tendrá gran importancia para la firma.

KIM, el asistente virtual del despacho RiverView Law, es otro aspirante al premio de abogado virtual del año. Su capacidad de análisis de datos pude ayudar a un equipo in-house a distribuir su carga de trabajo. “Sabes que carga de trabajo tienes, a quien va tu trabajo y cuando se tarda en realizarlo y cuanto cuesta,” decía Karl Chapman a FT. “Eso significa que tienes control,” añadía.

Pero KIM puede mucho más que eso. Puede mandar consejos e información sobre los casos en los cuales trabajan los diferentes equipos. Se basa para ello en miles de casos anteriores. El sistema también detecta oportunidades de mejora y eficiencia con el análisis de anteriores contratos y se lo comunica a los usuarios que pueden tomar decisiones de mejora.

Despachos grandes como Allen & Overy o el ya muy famoso Axiom están reaccionando al cambio de regulación sobre la venta de derivados en el sector bancario americano, que entrará en vigor en 2017. Los bancos tendrán que reescribir miles de contratos para integrar las nuevas regulaciones y normas. Las dos firmas han anunciado la creación de plataformas propias que pueden hacer el trabajo de adaptación de contratos que hubiera significado miles de horas de abogados, con “un coste de decenas de millones de libras,” contaba David Wakeling socio de Allen & Overy en Londres a Bloomberg Law.

El abogado virtual de Allen & Overy se llama MarginMatrix y se basa en un software de HighQ. Mientras Axiom ha llamado al suyo IRIS que se basa en la plataforma de Salesforce.com. Ambas plataformas pueden redactar contratos entre diferentes jurisdicciones o entornos normativos.

La inteligencia artificial y el machine learning se están apoderando del trabajo repetitivo y de bajo valor que hasta pocas fechas eran el trabajo de abogados junior o de despachos pequeños. “Todo trabajo de poco valor, ya muy commoditizado, será pasto de las maquinas. Y no hay que esperar mucho,” resume Hans A. Böck esta tendencia.

Habrá que crear un ranking para abogados virtuales.

 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
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