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Las 7 claves para fortalecer o desarrollar un Plan de Continuidad por pandemia, según BDO

La preparación frente a una pandemia es un escenario relativamente común en los planes de Continuidad de Negocio. BDO, una de las mayores firmas globales de servicios profesionales, han lanzado una guía de apoyo para ayudar a las empresas a fortalecer o desarrollar sus planes de continuidad ante un escenario como el del coronavirus (Covid-19), ya que se deben considerar varias premisas diferentes a las que se venían contemplando hasta ahora.

Durante los tres meses transcurridos desde la expansión del coronavirus, se han dado a conocer progresivamente los impactos en las empresas. Algunos de estos impactos incluyen los resultados de la aplicación de los planes de continuidad de negocio por parte de las organizaciones.

Una de las lecciones que nos ha dejado la situación de crisis sanitaria actual es que, a partir de ahora, cualquier Plan de Contingencia y de Continuidad de Negocio deberá incluir entre sus medidas extraordinarias una partida económica para proteger al personal y a los clientes durante la pandemia, pero hay muchas más medidas para controlar el riesgo de forma efectiva.

Para Enric Doménech, socio de Risk Advisory de BDO: “Es evidente que los riesgos vinculados a grandes acontecimientos no esperados, los llamados cisnes negros, están entre los principales riesgos para las organizaciones. Y el Plan de Continuidad de Negocio debe considerar riesgos de pandemia en donde se definirán las funciones que se consideren esenciales y/o críticas en la empresa y necesarias para mantener la operatividad y productividad”.

Según BDO, el Plan de Continuidad de Negocio es un plan operativo que implica garantizar que las funciones críticas de una empresa pueden recuperarse y restaurarse ante un desastre natural, fallos tecnológicos, errores humanos o cualquier interrupción súbita de los procesos. Deberá cuantificar el personal y las actividades imprescindibles para la continuidad del negocio, considerando las ausencias de trabajadores en todos los niveles de la organización, dado que el virus tiene un lato grado de contagio que deja poco tiempo para ejecutar acciones de contención y protección hacia el personal.

Las pandemias suelen tener carácter global, por lo que es necesario considerar que el escenario de crisis estará difundido geográficamente y que podrá extenderse en el tiempo. Enric Doménech sostiene que: “Dado que una pandemia afecta directamente a las personas, las empresas tendrán un papel primordial en la protección de la salud y seguridad de sus empleados y en los esfuerzos por limitar el impacto negativo en la economía y la sociedad”.

Para BDO, el primer paso para poder determinar los procesos críticos de una empresa es realizar el Análisis de Impacto del Negocio (BIA, por sus siglas en inglés), en el cual se definirán, en detalle, aquellas funciones dentro de las organizaciones que se consideren esenciales para mantener la productividad de la empresa en niveles aceptables durante la epidemia.

Una vez que se designa a un coordinador y a un equipo con responsabilidades y funciones bien definidas, BDO aconseja en su guía que los actuales y futuros planes de continuidad de negocio tienen que contemplar siete factores clave:

  1. Asignación económica extraordinaria para proteger al personal y a los clientes durante la pandemia
  1. Preparación para el impacto de una pandemia en la organización
  1. Preparación para el impacto de una pandemia en los empleados, clientes y proveedores
  1. Establecimiento de medidas de contingencia para la pandemia
  1. Culturización y/o educación de los empleados y esquemas de comunicación con ellos
  1. Coordinar actividades con otras empresas y/u organizaciones
  1. Vuelta a la normalidad

En opinión de Enric Doménech, socio del área de Risk Advisory de BDO: “Es evidente que los denominados cisnes negros (sucesos impredecibles de gran impacto), suceden con más frecuencia y no podemos pensar que no volverán a suceder, por lo que la gestión de riesgos para las empresas no debería ser una cuestión exclusivamente orientada a la salvaguarda del valor de la compañía de los potenciales efectos adversos que puedan provocar los diferentes riesgos a los que se enfrentan, sino que debería ir enfocada a maximizar el valor de la misma mediante una priorización adecuada y su consideración en las decisiones estratégicas que se tomen”.

Y añade: “Garantizar la efectividad de los planes de continuidad pasa por su revisión y fortalecimiento periódico. El Covid-19 otorga prioridad -por su carácter estratégico- a los Planes de Continuidad del Negocio en las empresas que no dispongan de ellos o no los tengan actualizados y probados”.

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