El decano del Colegio de la Abogacía de Madrid ha inaugurado el Congreso Iberoamericano de Arbitraje y Negocios, que reúne a más de treinta especialistas para analizar las oportunidades de inversión y los mecanismos de resolución de controversias entre Europa y América Latina.
El Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha inaugurado este lunes el Congreso Iberoamericano 2026, dedicado al arbitraje y los negocios internacionales, con un llamamiento a reforzar la seguridad jurídica y la confianza como elementos fundamentales para atraer inversiones y favorecer las relaciones económicas entre Europa y América Latina.
Durante la apertura del encuentro, Eugenio Ribón, decano del ICAM, ha defendido que la previsibilidad de las normas, el cumplimiento de los contratos y la existencia de mecanismos eficaces de resolución de controversias resultan determinantes para las decisiones empresariales.
«La seguridad jurídica no es únicamente un concepto de manual, sino una condición que convierte el capital en infraestructura y la infraestructura en desarrollo», ha afirmado Ribón ante los profesionales procedentes de distintos países iberoamericanos.
El congreso, organizado por el ICAM junto al Instituto Peruano de Arbitraje (IPA) y con el apoyo del Centro Internacional e Iberoamericano de Arbitraje de Madrid (CIIAM), reúne durante dos jornadas a más de treinta especialistas en siete mesas de debate.
Bajo el título Arbitraje y Negocios. Todo lo que se necesita saber, el programa examina los principales mercados iberoamericanos, con especial atención a las inversiones, las infraestructuras, los riesgos jurídicos y la prevención y resolución de conflictos empresariales.
La abogacía como garantía de confianza para las inversiones
Ribón ha situado la confianza en el centro de las relaciones económicas internacionales, recordando que las empresas necesitan garantías jurídicas cuando desarrollan proyectos en países alejados de su sede.
«Confianza es lo que lleva a una empresa a invertir a diez mil kilómetros de su sede», ha señalado.
El decano ha insistido en que el arbitraje constituye una herramienta importante para ofrecer esas garantías, aunque ha destacado especialmente la función preventiva de los abogados.
«Una cláusula bien redactada, una negociación bien asesorada, un contrato que anticipa los riesgos: ahí empieza la seguridad jurídica, mucho antes de que se constituya un tribunal arbitral», ha explicado.
En su intervención también ha recordado la creciente importancia económica de América Latina. Según los datos de la CEPAL citados por Ribón, la región recibió en 2025 más de 194.000 millones de dólares de inversión extranjera directa, de los que Brasil y México concentraron más del 60 %.
El decano ha vinculado estas cifras con la necesidad de contar con profesionales capaces de acompañar a las empresas en sus operaciones internacionales.
En este contexto, ha hecho referencia a la agenda iberoamericana del ICAM, que recientemente ha llevado a representantes del Colegio a Argentina, Uruguay y Chile para reforzar las relaciones con instituciones jurídicas y académicas.
«Los vínculos internacionales de la abogacía no son una cortesía diplomática, sino una necesidad profesional. Nuestras empresas y nuestros clientes operan a ambos lados del Atlántico; nosotros debemos hacerlo también», ha afirmado.
Carlos A. Soto destaca la tradición jurídica compartida
Carlos A. Soto, fundador del Instituto Peruano de Arbitraje, ha centrado su intervención en los vínculos históricos y jurídicos entre España y América Latina, que considera una base importante para facilitar la cooperación profesional y empresarial.
Soto ha señalado la proximidad entre los sistemas arbitrales español y peruano como ejemplo de una tradición jurídica compartida que permite a abogados y árbitros colaborar en controversias internacionales.
A su juicio, esta relación constituye una ventaja para reforzar la confianza entre inversores y favorecer el desarrollo de instituciones arbitrales capaces de responder a las necesidades de las empresas que operan en diferentes jurisdicciones.
Adolfo Díaz-Ambrona pide un arbitraje más competitivo
Por su parte, Adolfo Díaz-Ambrona, presidente de la Asociación para el Arbitraje Internacional de Madrid, ha defendido que el arbitraje debe considerarse no solo un mecanismo de resolución de conflictos, sino también un factor de competitividad económica.
Díaz-Ambrona ha advertido de que los costes elevados, la duración de los procedimientos o la falta de adaptación a las necesidades empresariales pueden reducir la eficacia de este sistema.
En este sentido, ha destacado el proceso de integración institucional desarrollado en torno al CIIAM y la importancia de consolidar instituciones arbitrales con capacidad para competir internacionalmente.
El congreso continuará el martes 20 de octubre con sesiones dedicadas a los mercados iberoamericanos y concluirá con un debate sobre la prevención y resolución de controversias en los negocios internacionales.
El encuentro pretende reforzar la colaboración jurídica entre ambos lados del Atlántico y analizar cómo el arbitraje, la prevención de conflictos y la seguridad jurídica pueden contribuir al desarrollo de las inversiones internacionales.