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Cinco claves para abordar una reestructuración laboral en las empresas

REINFORCE ADVISORS GROUP.

Román Merino

Una reestructuración laboral es una decisión dura, que a ningún empresario ni directivo le resulta cómoda. “Cuando hay que tomar una medida así, resulta importante asegurar la calidad y el resultado de todo el proceso por su doble transcendencia: interna y externa”, afirma Román Merino, socio director de REINFORCE. “Fracasar en esta acción” –prosigue- “sitúa a la empresa en una posición peor que el punto de partida”.

Ante este escenario de carácter general, Román Merino añade que la actual incertidumbre derivada de crisis, más la normativa laboral –de aplicación temporal-, restringen la toma de decisiones de las empresas. “Ahora mismo está prohibido despedir por causas derivadas del COVID-19, está vedada la externalización de actividades y existe una obligación de mantenimiento del nivel de empleo para las empresas que reciban exoneraciones de cuotas a la Seguridad Social por los ERTEs”, enumera el socio-director. Por tanto, la capacidad de adaptación de las compañías a la situación derivada de la pandemia está seriamente limitada.  Ante esta situación, ¿qué hacer?

Cinco pasos principales

El socio-director de REINFORCE establece una estructura de cinco pasos para que una reestructuración laboral se desarrolle de forma satisfactoria:

Sobre el análisis de las distintas alternativas de flexibilidad interna -movilidad y modificación de condiciones- y externa –extinciones-, y teniendo en cuenta tanto el marco legal como la situación de la compañía, el empresario o directivo definirá, canalizará y asignará responsables para poner en práctica las distintas actuaciones destinadas a alcanzar el objetivo definido.

En tiempos de incertidumbre resulta básico ganarse el compromiso de los empleados con el esfuerzo que se les solicita. Para ello, es determinante que la compañía incluya un compromiso de reversión de las medidas de ajuste en caso de recuperación. Esto ofrece mucha credibilidad a la dirección y alinea compromisos de empresario y empleados.

No se trata sólo de realizar un análisis economicista, sino, sobre todo, de valorar el impacto organizativo y en el dimensionamiento de la compañía. Para ello, es preciso que, además del perfil económico, el equipo de FORENSIC tenga experiencia en la gestión directa de RR.HH. en empresas y, por tanto, sepa conectar las causas con las medidas laborales a adoptar. Actuando así, queda reforzada de manera muy importante la credibilidad y la confianza para los destinatarios, es decir: representantes de los trabajadores y la jurisdicción laboral.

Otros de los motivos de fracaso, añade Román Merino, son la falta de “mirada larga” -de anticipación en el diseño de un plan de reestructuración-, así como la desconexión con la realidad de las Relaciones Laborales, tanto dentro como fuera de la empresa; una desconexión que hace imposible el entendimiento con la representación de los trabajadores. A estos errores de diseño, Román Merino añade otro fallo muy frecuente: “La mala ejecución por la falta de experiencia a la hora de integrar las distintas disciplinas, dado que intervienen una pluralidad de factores: aspectos legales, de gestión de Recursos Humanos, sindicales y de comunicación”. Como conclusión a todo lo expuesto, el socio-director de REINFORCE considera que las reestructuraciones han de tratarse “con paso corto, mirada larga y, siempre, con mucho entendimiento y diálogo de las partes”.