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Aceptar una herencia con deudas: el riesgo de responder con tu propio patrimonio

Català Reinón Abogados

Recibir una herencia no siempre significa recibir un beneficio económico. Junto a viviendas, cuentas bancarias o derechos hereditarios pueden aparecer préstamos, hipotecas, avales, deudas fiscales, cuotas de comunidad, recibos pendientes o reclamaciones judiciales. Por eso, aceptar una herencia sin conocer antes su situación real puede convertirse en un problema.

En Derecho común, aplicable en Madrid, el Código Civil distingue entre la aceptación pura y simple y la aceptación a beneficio de inventario. La diferencia es fundamental.

Cuando un heredero acepta pura y simplemente, responde de las cargas de la herencia no solo con los bienes heredados, sino también con sus propios bienes. Es decir, si la herencia tiene más deudas que activo, el heredero puede terminar pagando con su patrimonio personal.

Este riesgo no siempre se ve desde el principio. Muchas deudas aparecen después del fallecimiento: préstamos no comunicados, tarjetas de crédito, avales bancarios, deudas con Hacienda o Seguridad Social, procedimientos judiciales pendientes o responsabilidades derivadas de una actividad empresarial.

Para evitar esa responsabilidad ilimitada existe el beneficio de inventario. Esta figura permite aceptar la herencia, pero limitando la responsabilidad del heredero al valor de los bienes hereditarios. De este modo, las deudas del causante se pagan con cargo a la herencia, sin que se confundan con el patrimonio personal del heredero.

Ahora bien, aceptar a beneficio de inventario no es una simple frase. Debe hacerse ante notario y exige formar un inventario fiel y exacto de los bienes, derechos, deudas y cargas de la herencia. Si el inventario se realiza mal, se omiten bienes o no se respetan los plazos, el heredero puede perder la protección y quedar como heredero puro y simple.

Esta opción resulta especialmente recomendable cuando el fallecido era autónomo, empresario, administrador de sociedades, avalista, tenía préstamos, deudas tributarias o simplemente cuando la familia desconoce su situación económica completa.

También conviene ser prudente antes de retirar dinero, vender bienes o actuar como propietario. Determinados actos pueden interpretarse como aceptación tácita de la herencia. Por eso, antes de tocar el patrimonio hereditario, es importante decidir la estrategia.

En una herencia dudosa, la elección no debe hacerse por intuición. Puede convenir renunciar, aceptar a beneficio de inventario o aceptar pura y simplemente si se comprueba que no hay riesgo. La clave está en analizar el activo, el pasivo y los posibles acreedores.

Por este motivo, ante una herencia con deudas o con información incompleta, lo más prudente es consultar con un despacho de abogados expertos en herencias en Madrid. Una decisión precipitada puede afectar al patrimonio personal del heredero durante años.

Aceptar una herencia es un acto jurídico importante. Cuando existen deudas, no basta con mirar los bienes: hay que saber qué obligaciones se heredan y cómo protegerse antes de firmar.