Cristina Camarero
Hay debates y situaciones que no deberían producirse.
Siendo irrefutable que hay tantas mujeres talentosas como hombres, todavía hoy nos preguntamos de forma recurrente si este hecho objetivo se refleja de forma clara en nuestra sociedad en general y en el mundo profesional en particular. Desafortunadamente la respuesta de muchos no es positiva.
Yo, sin embargo, soy tremendamente optimista. Creo que el talento sin género es una realidad cada día más evidente y, además, estoy segura de que pronto se tratará de un debate totalmente superado. Según escribo, pienso en infinidad de mujeres talentosas que hoy ocupan puestos de enorme relevancia y responsabilidad. También me vienen a la cabeza mujeres, igualmente talentosas, que no tienen ninguna intención de ocupar ese tipo de puestos.
Animo a quienes no están de acuerdo conmigo a que echen la vista atrás, a un tiempo relativamente cercano, y observen con objetividad los enormes pasos que se han dado, a charlar con las nuevas generaciones a las que les cuesta siquiera entender el debate sobre esta cuestión, y a no caer en la tentación de dar por hecho que las carreras de determinadas mujeres se han visto coartadas por una cuestión de género.
Recientemente he sido nombrada socia directora de ONTIER España y puedo afirmar, con enorme orgullo, que mi carrera no ha tenido obstáculos por ser mujer, sino los habituales de una profesión exigente, a los que se enfrentan a diario todos los profesionales de este sector y de tantos otros, hombres y mujeres. He crecido en el Departamento de Litigación y Arbitraje de ONTIER, en el que las mujeres somos mayoría. Fui nombrada socia de esta práctica embarazada de mi tercer hijo y, por supuesto, disfruté con absoluta paz de todas mis bajas de maternidad, del mismo modo que lo hacen todos mis compañeros.
Soy consciente de que hay otras muchas mujeres que no pueden decir lo mismo y lamento profundamente que todavía haya personas que decidan prescindir de una parte tan significativa del talento. Es, sin duda, una decisión equivocada y espero que minoritaria.
En mi opinión, es incuestionable que el valor de las organizaciones depende del talento que las compone. Un talento diverso, en el sentido más amplio de la palabra. No me refiero únicamente a una cuestión de género, sino también a otras igualmente relevantes. La heterogenia es sumamente enriquecedora y esto debe ser entendido por quienes tienen la posibilidad de decidir y dirigir.
El hecho de ser hombre o mujer no debería marcar la diferencia en ningún sentido, positivo o negativo. Lo importante es el talento y la persona, nada más. Me horrorizaría pensar que en ONTIER han contado conmigo por el hecho de ser mujer, prefiero y quiero creer que han visto en mi algo de talento.
Hoy 8 marzo, día de la mujer trabajadora, es un día para recordar a las personas que lucharon en el pasado por derribar barreras y romper prejuicios en pro de la igualdad y para celebrar los logros conseguidos.