La presencia de la mujer en las carreras de la judicatura se hizo esperar más que en otro tipo de profesiones y es que se les excluía expresamente. En el Vidal Mayor, por ejemplo, en la rúbrica 43 se puede leer “la mujer, en ningún caso debe tener oficio de procurador o de abogado”. Pero no sólo eso, la mujer no tuvo acceso a la Universidad hasta 1810 y antes, tan sólo un pequeño grupo pudo acceder con permisos muy exclusivos.
Hasta 1921 no se licenció en Derecho ninguna mujer, fue Ascensión Chirivella Marín y lo hizo en Valencia. Con motivo de la celebración del 625 aniversario del Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza, ha querido mirar a la historia de las abogadas aragonesas que no sólo fueron pioneras en ejercer en Aragón, sino que, como indicaba la doctora en Relaciones de Género por la Universidad de Zaragoza, Belén Causapé, fueron pioneras también en España. Y Aragón destaca como una comunidad en la que surgieron un número reseñable de mujeres con vocación jurídica que pudieron ejercer.
En “Aragonesas con toga: la mujer y el ejercicio profesional del Derecho”, Belén Causapé, explica que en el ámbito nacional, las primeras mujeres no se pudieron licenciar en Derecho hasta 1924. En Aragón, la primera mujer que se licenció en Derecho y que se colegió en el ReICAZ, con ejercicio, fue Sara Maynar Escarrilla, lo hizo en diciembre de 1929, paralelamente a lo que estaba sucediendo en otros colegios profesionales. Fue la primera colegiada en Aragón y la décima en España. Un año antes se modificaron los estatutos del Colegio de Abogados de Zaragoza para eliminar la prohibición de la colegiación de mujeres. Antes de ella, Clara Campoamor se interesó por los requisitos para pertenecer al Colegio de Zaragoza, pero nunca llegó a colegiarse.
Hasta 1946 no se colegió la segunda mujer en el ReICAZ. Fue Pilar Jaraiz Franco, sobrina del General Franco, estuvo colegiada con ejercicio desde 1946 hasta 1949 y sin ejercicio a partir de ese momento. Jaraiz cambió de ciudad de residencia cuando a su marido, que era militar, le cambiaron de destino.
Belén Causapé ha realizado un estudio pormenorizado no sólo de las primeras mujeres abogadas en Aragón sino también las que se han dedicado al notariado, registradoras de la propiedad y juezas. La conferencia, celebrada en la Fundación Ibercaja Patio de la Infanta, estaba enmarcada en la exposición “Standum est Chartae”, comisariada por los profesores de la Universidad de Zaragoza Carolina Naya y Francisco Alfaro. Una muestra que han visitado más de 1.400 personas y a través de la que han conocido la historia del Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza, incluidas las primeras mujeres abogadas.
