- Cuénteme un buen
recuerdo profesional.
- El ayudar a un grupo de actores y
cantantes, liderado por Imanol Arias, Juan
Echanove, Alejandro Sanz, Victor Manuel y
Ana Belén, entre otros a construir
“Enredarte”, una compañía para poner sus
contenidos en la red. Fue un friends and
family que levantó un fondo social muy
interesante. Y la primera burbuja
tecnológica como mezcla de talento creativo,
empresarial y jurídico. Yo era el secretario
del consejo y el abogado de la compañía.
- ¿Y un pleito?
- El último entre Jazztel y Telefónica.
Defendíamos a Jazztel. Y se resolvió con una
sentencia favorable a nuestro cliente con
una indemnización de más de 10 millones de
euros.
- ¿Qué página web no jurídica visita a
menudo?
- Youtube. Para consumir música.
- Estamos hablando de…
- Me gusta mucho la música de los 80.
Supertramp, Jethro Tull, Peter Gabriel,
Genesis, Phil Collins…
- ¿Hacia dónde va internet?
- Hacia la porosidad completa de la
sociedad, llegar a todos los ciudadanos.
Sería estupendo que consiguiéramos crear,
paralelo a la realidad, un mundo en la red.
- ¿Qué mundo de ficción le fascina?
- La Tierra Media de Tolkien. Ha sido el
primer autor que ha creado una mitología,
inglesa en este caso, inspirada en la
mitología nórdica. Me encanta su capacidad
de crear detalles y espacios creíbles y de
transportarte a mundos mejores donde las
luchas son éticas. Es fascinante.
- Elfos, enanos, humanos, hobbits… ¿Con
cuáles se identifica más?
- Con un hobbit.
- ¿El poder, como el del anillo, corrompe?
- Ya lo decía Aristóteles. El poder tiende a
perpetuarse y, después, a corromperse. Es
una especie de ley de la gravedad. Y afecta
a cualquier faceta de la vida. Por eso son
tan importantes los contrapoderes.
- ¿Cómo se forjan?
- Hay muchas formas de contrapoderes. El
control judicial es uno de ellos. Otro,
importantísimo, el de la opinión pública.
- ¿Y qué hay de los micropoderes, a los que
dedica su último libro?
- El micropoder es el poder del individuo,
que emerge, con fuerza, y vuelve a estar en
el centro gracias a la digitalización. Y eso
creará un sistema más equilibrado y mejor.
- Para mejorar el sistema, ¿qué cualidades
debe tener un buen abogado?
- Conocer el Derecho y ser una persona
honesta.
- ¿Y cómo se contribuye a eso desde un
colegio de abogados?
- Fomentando el contacto entre los mejores
compañeros, a través del networking,
enviando a gente a formarse al extranjero.
Cosas concretas que ayuden a la gente a
saber más y a saber más Derecho. Y en cuanto
a la deontología, creando mejores estándares
y filtrando comportamientos que no sean los
más adecuados.
- ¿Tenemos mucho que aprender de otros
sistemas jurídicos?
- La interculturalidad es parte del
progreso. Ya estamos recibiendo muchas
instrucciones jurídicas de otros países. Los
derechos especializados nos vienen mucho del
modelo anglosajón. Mucha de la
jurisprudencia del Tribunal Supremo de
Estados Unidos va siendo recibida en el
Tribunal Constitucional español.
Directamente o a través del Tribunal
Constitucional Federal alemán.
- ¿Por qué se presenta a estas elecciones?
- Por la distancia que tienen la mayoría de
los compañeros con el colegio. Hay un reto
muy bonito: volver a poner al colegiado en
el centro de la actividad colegial.
- ¿Por qué hay esa distancia?
- El colegio no ha sabido aportar elementos
de valor a la carrera profesional. El
colegio es una cuota. A eso se limita la
relación. No hay servicios, no hay valor
percibido como tal por el colegiado.
- ¿Y qué piensa hacer si sale elegido?
- Lo importante no es el Colegio sino los
colegiados. Llevo diez años en la junta de
gobierno. Y queremos recuperar el origen
gremial del colegio, que sea una institución
de abogados para abogados.
- Para lograrlo, ¿cómo le vale su
experiencia como experto en Derecho de las
Telecomunicaciones?
- Recuerdo los primeros operadores de cable.
Cuando las empresas extranjeras tenían
prohibida una cierta participación en el
sector, más allá de un pequeño porcentaje
accionarial. Los clientes me decían que si
esa era la ley, procedía cambiarla. Y, al
principio, eso te mareaba: “¿Cómo que
quieres cambiar la ley?”
- Pero al final…
- Al final, te das cuenta de que el
ordenamiento debe ponerse al servicio de los
intereses de las personas. Es lo que tiene
que hacer el colegio respecto a los
abogados. Y lo que he estado haciendo en los
últimos años: modernizar instituciones.
- ¿De qué se ha sentido orgulloso
últimamente?
- Del premio que la Comisión Nacional de la
Racionalización de los Horarios acaba de dar
a nuestro despacho. Queremos abogados, pero
también que la gente salga, tenga su vida,
que lea, que vaya al cine,… que entre los
abogados siga habiendo grandes humanistas,
como los ha habido en el pasado.
- Como estudiante, ¿qué asignaturas le
gustaban?
- Las matemáticas y la lengua.
- ¡¿Las mates?!
- Siempre sacaba muy buenas notas. El
Derecho son las matemáticas del espíritu.
Muchos ingenieros acaban estudiando Derecho.
Es una ciencia humana donde los conceptos
están acotados, la lógica es fundamental y
se mira mucho el sentido de cada frase, de
cada palabra, de cada precepto.
- Pero… en Derecho, ¿dos y dos son cuatro?
- No siempre.