El
Colegio
de
Abogados
de
Las
Palmas
ha
abierto
diligencias
informativas
a
cuatro
despachos
de
las
islas
para
estudiar
su
"conducta"
al
intentar
captar
familiares
de
víctimas
del
accidente
aéreo
de
Barajas
(Madrid)
ocurrido
el
pasado
20
de
agosto.
Así
lo
anunció
hoy
en
rueda
de
prensa
en
la
capital
grancanaria
el
decano
del
colegio
canario
y
vicepresidente
del
Consejo
General
de
la
Abogacía,
Joaquín
Espinosa,
que
destacó
que
dicho
trámite
se
ha
realizado
para
"aclarar
y
ver
si
su
actuación
es
merecedora
de
abrirles
un
expediente".
Igualmente,
destacó
que
los
bufetes
estadounidenses
que
han
intentado
atraer
clientes
del
siniestro
"no
pueden
ejercer
en
España",
por
lo
que
el
Consejo
General
de
la
Abogacía
se
ha
dirigido
a
ellos
indicándoles
cuál
es
la
legislación
española
y
que
"no
pueden
actuar
porque
va
en
contra
de
las
normas
del
Consejo
General
y de
los
estatutos
de
los
colegios
de
abogados
hacer
ruedas
de
prensa
o
intentar
captar
clientes
cuando
se
ha
producido
un
siniestro
y
más
de
esta
categoría".
"Está
totalmente
prohibido
y
hasta
que
pase
un
plazo
prudencial
no
se
pueden
dirigir
a
los
familiares
de
las
víctimas",
explicó
Espinosa,
que
resaltó
que
el
Consejo
General
de
la
Abogacía
se
ha
dirigido
a
estos
despachos
norteamericanos
y
"de
los
que
no
se
ha
recibido
contestación
el
Consejo
acordó
dirigirse
a
los
colegios
de
abogados
donde
pertenecen
esos
despachos".
A su
juicio,
la
expectación
causada
entre
los
bufetes
de
Estados
Unidos
que
han
realizado
varias
comparecencias
informativas
en
las
islas
constituye
"una
falta
de
respeto
total
a
los
familiares
de
las
víctimas".
Por
su
parte,
el
letrado
y
miembro
del
Colegio
de
Abogados
de
Las
Palmas,
Agustín
Santana,
señaló
que
se
ha
dado
traslado
a
los
cuatro
despachos
canarios
"de
aquellos
aspectos
en
los
que
su
conducta
haya
podido
incidir
de
manera
negativa
en
lo
que
respecta
al
código
deontológico
y si
han
podido
incumplir
o no
alguno
de
esos
preceptos
en
función
de
su
conducta
y su
comportamiento".
En
cuanto
tengan
conocimiento
de
ello,
los
letrados
disponen
de
un
plazo
en
el
que
formulan
alegaciones
y la
trasladan
al
Colegio
de
Abogados,
que
valorará
esos
escritos
y
después
adoptará
una
decisión
sobre
si
abrir
o no
expedientes
disciplinarios.