Los
fiscales
José
Miguel
de
la
Rosa,
de
la
Sala
de
Menores
del
Tribunal
Supremo,
y
Salvador
Canet
y
Luis
Felipe
Bermejo,
ambos
de
la
Fiscalía
de
Menores
del
Tribunal
Superior
de
Justicia
de
la Comunitat
Valenciana,
han
participado
esta
mañana
en
el
“IV
Seminario
de
Menores:
Menores,
Internet
y
Nuevas
Tecnologías”,
organizado
por
la
Sección
de
Derecho
del
Menor
del
Ilustre
Colegio
de
Abogados
de
Valencia
(ICAV).
En
sus
intervenciones,
los
fiscales
han
coincidido
en
subrayar
que
Internet
se
ha
convertido
en
un
fenómeno
global
que
ha
potenciado
la
comisión
de
determinados
delitos,
como
la
pornografía
infantil,
y
donde
la
falta
de
información
y
asesoramiento,
así
como
la
incomunicación
entre
padres
e
hijos,
influyen
negativamente
en
la
desprotección
del
menor
en
la
red.
José
Miguel
de
la
Rosa,
Fiscal
Adjunto
de
Menores
de
la
Sala
de
Menores
del
Tribunal
Supremo,
ha
analizado
el
fenómeno
de
la
pornografía
infantil
en
Internet
desde
el
punto
de
vista
penal
y ha
explicado
que
Internet
ha
contribuido
a
desarrollar
exponencialmente
estos
delitos.
“Hace
40
años,
la
pornografía
infantil
era
sólo
una
cuestión
comercial,
entre
un
número
limitado
de
personas.
Hoy
en
día
los
usuarios
de
Internet
comparten
archivos
de
forma
gratuita
y a
nivel
global,
por
ello
el
legislador
se
encuentra
ante
un
panorama
totalmente
diferente”,
explica
el
fiscal.
“La
simplicidad
de
las
descargas,
los
costes
limitados
o
inexistentes,
la
calidad
visual
de
los
archivos,
el
acceso
anónimo
y la
conexión
con
pedófilos
de
todo
el
mundo
permite
que
estos
delitos
tengan
una
magnitud
global.
Además,
la
red
ofrece
una
diversidad
de
contenidos
anteriormente
inimaginable.
Se
calcula
que
actualmente
existen
unos
cuatro
millones
de
zonas
de
Internet
que
contienen
material
pedófilo
y
que
cada
día
se
crean
500
nuevas
páginas
con
este
tipo
de
contenidos”,
afirma
José
Miguel
de
la
Rosa.
Paralelamente,
el
fiscal
del
TSJCV
Salvador
Canet
ha
señalado
que
cada
vez
son
más
los
niños
y
jóvenes
que
protagonizan
hechos
delictivos
a
través
de
Internet
o “ciberdelitos”.
Los
más
comunes
son
acciones
contra
la
intimidad
(como
el
descubrimiento
de
secretos),
contra
el
honor
y la
libertad
personal
(injurias
o se
amenazas),
e
incluso
contra
la
integridad
(el
denominado
“ciberbullying”,
o
traslado
del
acoso
escolar
a la
red).
El
fiscal
ha
incidido
en
el
problema
del
derecho
a la
intimidad
en
las
redes
sociales
(como
Facebook,
Tuenti),
y ha
explicado:
“Sea
por
ingenuidad,
desconocimiento
o
exceso
de
confianza,
los
menores
son
especialmente
proclives
a
facilitar
sus
datos
personales
y
los
de
sus
amigos
o
familia
en
Internet,
lo
que
puede
ponerles
a
todos
en
situación
de
riesgo”.
En
los
últimos
años,
el
crecimiento
de
estas
redes
ha
sido
vertiginoso
(132
millones
de
participantes
activos
en
agosto
de
2008,
de
los
cuales
la
mitad
son
menores
de
edad).
Para
Salvador
Canet,
los
menores
deben
tener
presente
que
las
acciones
en
Internet
tienen
consecuencias
en
el
mundo
real.
“Toda
actividad
en
Internet
deja
un
rastro.
Los
menores
no
son
conscientes
de
que
muchas
de
sus
conductas
en
la
red
pueden
ser
constitutivas
de
infracción
penal,
creen
que
les
ampara
el
anonimato
y
disfrutan
de
una
total
sensación
de
impunidad”,
explica
el
fiscal
del
TSJCV.