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Vidal Vilches Vilela, Socio del Gabinete Jurídico Palomo & Vilches
La crisis que ahoga
publicado  el 07 de FEBRERO de 2011

Vidal Vilches Vilela, Socio del Gabinete Jurídico Palomo & VilchesHasta ahora los hurtos y robos en supermercados se limitaban a productos caros. Las bebidas alcohólicas eran el principal reclamo de los amigos de lo ajeno, porque son las que mejor salida tienen en el mercado negro. Ahora son otros productos los que desaparecen de las estanterías. Mortadela, galletas, leche, yogures o azúcar están desapareciendo dentro de bolsos y chaquetas. Los mercados callejeros están también notando un aumento significativo en los robos de productos a la venta. Camisetas, zapatillas, y otros productos de primera necesidad están siendo robados. Antes era fácil saber quien era el ladrón, siempre los mismos “descarriados”. Ahora hay personas que antes compraban, pero que por falta de dinero hurtan. Es la crisis.

Es sabido que existe un hurto penalmente justificado, el famélico, que exigiría en la Teoría de Paul Johann Anselm Von Feuerbach (1801), quien acuño la famosa máxima que consagra el Principio de Legalidad en lo Penal: "nullum crimen, nulla pœna sine lege praevia", ("No hay delito ni pena sin ley previa"), de la concurrencia de cuatro requisitos:

1. Necesidad extraordinaria.

2. No deben existir otros medios para satisfacer esa necesidad.

3. El objeto debe ser comestible.

4. No apoderarse más de lo que se necesita.

5. No emplear violencia para su apoderamiento.

De antiguo nadie discute que los delitos por hambre deben recibir un trato benigno. Para el Derecho canónico el robo famélico tuvo enorme importancia y ejecutado en extrema necesidad no era pecado. Así lo juzgaron los teólogos por unanimidad y al frente San Tomás de Aquino. La impunidad cubría no sólo al hurto sino también al robo (implica violencia) e incluso cometido por un tercero a favor del hambriento. En la Edad Media los prácticos ratificaron a una sola vez esa impunidad. El famosísimo código italiano La Carolina eximió el "Robo en caso de hambre verdadera". El Derecho germánico, "penetrado por las ideas de que la necesidad es invencible y de que la solidaridad entre los pobres debe inspirar los actos humanos", legisló acerca de las necesidades de los pobres y la impunidad del robo famélico.

Dos siglos después de que Feuerbach hablase del hurto famélico y estableciese los parámetros para su apreciación legal, es actualidad esta clase de pequeña delincuencia que no debiera merecer ningún reproche, si quiera moral.

Puede haber peor castigo que el propio, el que nace de la vergüenza de tener que robar para sobrevivir. Esa pena vital debe doler cual aguja en carne.

Lo verdaderamente inmoral es no hacer nada para erradicar la pobreza. Pertenezco a una generación que se mira demasiado el ombligo. Todo parece poco.


Esta mañana pude ver como una mujer mayor, pelo cano, de unos sesenta años, española, buscaba con un palo de escoba en un contenedor de basura vacío, eran apenas las 9 AM. Pensé: “Que pena”. No hice nada más que pensar esa frase.

Vidal Vilches Vilela, Socio del Gabinete Jurídico Palomo & Vilches


 


 

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