Los concursos de acreedores en la hostelería se disparan un 225 %

Publicado el viernes, 24 septiembre 2021

La crisis de la COVID-19 ha dejado una enorme huella en todo el mundo, sobre todo dentro del ámbito profesional. Diferentes sectores han sufrido en mayor o menor medida las consecuencias de las necesarias medidas de seguridad e higiene, los confinamientos y los vaivenes en los cierres perimetrales.

Uno de los mayores damnificados ha sido el sector de la hostelería. Su situación ha llegado a tal extremo que, como informan desde el despacho de abogados mercantilistas VMS Abogados, ha sido el campo en el que más ha crecido el número de concursos de acreedores durante el último año. La cifra alcanzó un pico de crecimiento del 225% el pasado mes de agosto.

De los 202 registrados durante los ocho primeros meses de 2020 a los 657 registrados en el mismo periodo de 2021. Esa diferencia de más de 400 casos es un claro síntoma de que negocios como hoteles, restaurantes, bares, cafeterías y demás integrantes de este sector no han tenido para nada su mejor año. ¿Los más dañados de este grupo? Sin duda, los negocios de comida y bebida, protagonistas de más de 500 de estos casos.

No es el sector al que más mella le ha dejado la pandemia, como dejan claros los 794 concursos del comercio, pero sí uno de los más dolidos. Ya en el pasado mes de febrero, se dio voz a su demanda contra el Gobierno. Empresarios hoteleros querían reclamar a las instituciones una media de 65.000 euros de indemnización por negocio a causa de las pérdidas generadas por las restricciones pandémicas.

Un movimiento iniciado, sobre todo, por la falta de ayudas a los empresarios de este sector y por lo complicado de las medidas tomadas a niveles autonómicos y nacionales. Los toques de queda, los controles de aforo, los cierres de interiores y las demás medidas cautelares han provocado que muchos negocios, directamente, hayan tenido que cerrar.

En 2020 se cerraron más de 80.000 restaurantes y bares y los daños, cuantificados por la Asociación Hostelería de España, tenían un valor de 70.000 millones de euros. A pesar de todo, las previsiones para 2021 han acabado siendo más optimistas gracias al avance de las vacunaciones y la relajación de las medidas. Aunque se estima que los niveles prepandemia se alcanzarán en 2023.

Concursos de acreedores, una válvula de escape

Sus cifras han dejado claro que el aumento de concursos de acreedores refleja la situación por la que ha pasado el sector de la hostelería. No obstante, no abarcan la totalidad de los sectores. Los últimos datos hablan de que, en lo que va de 2021, las empresas hoteleras han protagonizado el 16,67% de las solicitudes de concursos de acreedores.

A pesar de todo, y del aumento registrado, agosto de 2021 ha sido el mes con la cifras de concursos más bajas del año, casi un 40% inferior a los procesos registrados en 2020. No obstante, también aumentaron las disoluciones de empresas en un 8%.

El procedimiento se ha convertido en el mejor remedio para las empresas que se encuentran al borde del cierre. A través del concurso, las organizaciones pueden detener sus deudas y las ejecuciones o embargos que pudieran estar vinculados a las mismas. Son, de hecho, un recurso diseñado para salvar la insolvencia de un negocio y, si no es viable, reorganizar los pagos a acreedores para que sean viables.

Aunque pueda acabar derivando en el cierre de la empresa, su prioridad es que la empresa siga adelante. Siempre se busca la continuidad del negocio, si es posible. Asimismo, en los últimos años se ha conseguido abaratar todo el procedimiento para que no sea necesario recurrir a diferentes abogados, procuradores y demás especialistas. Todo se ha centralizado en un solo juzgado.

Gracias a eso, cualquier pequeña y mediana empresa puede recurrir al concurso de acreedores en los tiempos que corren. Precisamente, uno de los principales motivos por los que sus cifras aumentaron en los últimos años, incluso en los previos a 2020 y 2021, marcados por la pandemia.

Presenta, además ciertas facilidades interesantes para los propietarios de la empresa. No tienen que responsabilizarse de las deudas con su patrimonio personal. Además, puede ser una vía idónea para obtener una refinanciación completamente gratuita y sin ningún tipo de interés de la deuda total adquirida. Incluso permite paralizar o al menos aplazar todos los embargos y cualquier otra posible medida judicial entre 12 y 20 meses.

Un recurso cuya eficacia ha quedado demostrada en los últimos años y que poco a poco ha ido evolucionando para amoldarse a las necesidades de las empresas y sus responsables, amén de sus integrantes. Muy útiles en tiempos de pandemia, han servido para que muchas empresas puedan seguir adelante, aunque también han habido muchos casos en los que ha sido imposible alcanzar una solución.

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