VALORACIÓN DEL FJI DIMISIÓN CARLOS LESMES

Publicado el lunes, 10 octubre 2022

Foro Judicial Independiente

FORO JUDICIAL INDEPENDIENTE, ante la renuncia a su cargo del presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, desea hacer las siguientes valoraciones.

Esta asociación ya pidió en noviembre de 2017 la dimisión de Carlos Lesmes por su gestión al frente de un CGPJ que no ha trabajado por la independencia de los jueces ni por la mejora de sus condiciones profesionales. Además, él en concreto, que comenzó su presidencia viendo cómo se recurría su nombramiento y comparando a los jueces con asnos que sólo se mueven por el palo y la zanahoria (sin llegar a disculparse por ello), se ha puesto de perfil cada vez que hubiese sido necesaria su presencia pública para defender y amparar las actuaciones judiciales frente a la opinión y/o los poderes públicos y, sobre todo, ha actuado como correa de transmisión del poder político poniendo en duda la profesionalidad de la carrera al insistir en que lo esencial es el número de sentencias, sin importar ni la calidad de las mismas ni la salud de los jueces, espoleando al Servicio de Inspección en ese sentido, y olvidando su obligación de reclamar a las instituciones competentes más y mejores medios para la Justicia. Además, su empeño personal impidió al CGPJ fijar una carga de trabajo razonable a efecto de protección de la salud laboral, motivo por el cual se ha convertido en el presidente del único CGPJ de toda la historia que ha sido demandado ante los juzgados de lo social. Pero, sobre todo, ha sido cómplice del cambio de cromos para renovar el CGPJ, llegando a paralizar los nombramientos para facilitarlo y mercadeando con los cargos del mismo como si le perteneciesen, lo que ha supuesto no pocos nombramientos polémicos. Finalmente, atesora en su haber su renuncia a valorar la idoneidad de quien fue Fiscal General del Estado tras ser Ministra de Justicia.

En definitiva, ha sido un presidente nefasto.

Ahora bien, las renuncias o dimisiones no son un fin en sí mismo, sino que se miden por las razones a que obedecen. Y las expresadas para esta renuncia no se entienden.

Uno renuncia por las acciones propias, no por las de los demás. La falta de renovación del CGPJ no es responsabilidad de sus vocales ni de su presidente, sino de unos partidos políticos que no se ponen de acuerdo en ello. Renunciar por lo que otros no hacen es irresponsable, al situar el foco donde no es.

Pero, además, nada asegura que su renuncia vaya a facilitar esa negociación, por muchas buenas palabras que se digan al respecto. Con el actual sistema, la renovación del CGPJ depende exclusivamente de la negociación política y ésta, a su vez, depende de intereses políticos: no vemos cómo éstos se van a ver más satisfechos, en uno u otro partido, con esta dimisión. En un momento de crisis institucional, lo que hay que hacer es mantenerse al frente de la institución, mostrando su fortaleza, no salir de ella agravando la situación con la vana y egocéntrica esperanza de convertir la huida en un gesto que haga cambiar de opinión a nuestros políticos.

Desde luego, ese no puede ser el camino a seguir por el resto de los vocales del CGPJ, víctimas, ante todo, de la falta de renovación, que deben comportarse con la dignidad exigida por el cargo y no permitir que la inoperancia política provoque un vacío de poder en el gobierno judicial, lo que sin duda pagaría la carrera judicial (licencias de enfermedad, por maternidad, concursos , comisiones, permisos, etc.) pero, sobre todo, y por ello, la marcha de los juzgados y tribunales del país, es decir, los pleitos de miles de ciudadanos.

Pero es que, incluso en el hipotético caso de que esta renuncia sirviese para que los políticos acordasen renovar el CGPJ, dicha renovación sería en sí misma un fracaso. Estaríamos ante el sempiterno e inconstitucional intercambio de cromos que daría lugar a un CGPJ totalmente deslegitimado, no sólo por seguir valiéndose de un sistema claramente desfasado que favorece la corrupción política, sino por continuar un proceso interrumpido hace ya cuatro años, cuando la realidad de la carrera judicial y la realidad política eran otras muy distintas. Un apaño político que empeorará las cosas a medio plazo.

En conclusión, estamos en profundo desacuerdo con esta renuncia incomprensible e inútil, con la que Carlos Lesmes demuestra no estar a la altura de las circunstancias.

 

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