Líderes empresariales reivindican el impacto como una de las mayores oportunidades de negocio del nuevo orden mundial

Charles Powell y Colin Mayer destacan en Impact Day 2026 que las empresas capaces de resolver los grandes desafíos sociales y ambientales estarán mejor posicionadas para competir y liderar el futuro

mpact Day 2026

La energía, el agua, la vivienda, la inteligencia artificial, la longevidad o la preservación de los recursos naturales no son únicamente algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo. También representan algunas de las mayores oportunidades de innovación, crecimiento y creación de valor para las empresas del siglo XXI.

Esta fue una de las principales conclusiones de la cuarta edición de Impact Day, celebrada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando bajo el lema “La oportunidad del impacto en un nuevo orden mundial”, y que reunió a más de 180 líderes empresariales, altos directivos, académicos, inversores e instituciones.

Impulsado por el Observatorio de Impacto, iniciativa promovida por Transcendent, Ontier y Advantere School of Management, el encuentro se consolidó una vez más como uno de los principales foros empresariales de referencia en España para analizar el papel de la empresa ante las profundas transformaciones geopolíticas, tecnológicas, sociales y ambientales que están redefiniendo la economía global.

Un cambio de época

La apertura corrió a cargo de Charles Powell, director del Real Instituto Elcano, quien advirtió de que las empresas operan ya en un escenario radicalmente distinto al de las últimas décadas.

La creciente fragmentación geopolítica, la redefinición de las cadenas de suministro, la competencia por recursos estratégicos, la transición energética y el avance acelerado de la inteligencia artificial están configurando un nuevo orden mundial que obligará a las empresas a reforzar su capacidad de adaptación, innovación y liderazgo.

Según Powell, la geopolítica ha dejado de ser una cuestión reservada a los Estados para convertirse en un factor que condiciona directamente las decisiones de inversión, la competitividad empresarial y el crecimiento económico.

«La geopolítica ha dejado de ser una cuestión reservada a los Estados. Hoy condiciona las decisiones de inversión, las cadenas de suministro y la competitividad de las empresas. Y aunque estas transformaciones generan incertidumbre, también abren nuevas oportunidades para la innovación, el crecimiento y el liderazgo empresarial«, señaló.

Generar beneficios resolviendo problemas

Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la intervención de Colin P. Mayer, profesor emérito de la Universidad de Oxford y una de las voces internacionales más influyentes en materia de propósito empresarial y gobierno corporativo.

Mayer defendió que las empresas deben evolucionar desde modelos centrados exclusivamente en la generación de beneficios hacia modelos capaces de generar beneficios resolviendo problemas reales para las personas y para el planeta.

“The purpose of a business is to produce profitable solutions for the problems of people and the planet.” afirmó.

Durante su intervención insistió en que los grandes desafíos sociales y ambientales no deben contemplarse únicamente como riesgos, sino como oportunidades para desarrollar soluciones innovadoras, rentables y escalables.

Según Mayer, las organizaciones que sean capaces de responder a necesidades relacionadas con la energía, el agua, la salud, la educación, la vivienda, la longevidad o la sostenibilidad estarán mejor posicionadas para atraer talento, fortalecer la confianza de sus grupos de interés y construir ventajas competitivas duraderas.

La voz de las empresas: del discurso a la acción

Las mesas de debate mostraron cómo esta transformación ya está teniendo lugar en algunas de las organizaciones más innovadoras.

Representantes de CaixaBank, L’Oréal Groupe, Renfe, Ecoalf, DONTE Group, MicroBank e Impact Bridge compartieron experiencias relacionadas con financiación sostenible, monetización del impacto, innovación empresarial y colaboración multiactor.

Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue la necesidad de avanzar desde modelos centrados en actividades y compromisos hacia modelos orientados a resultados medibles y transformación real.

La medición del impacto, su integración en la toma de decisiones empresariales y el desarrollo de nuevas formas de colaboración entre empresas, administraciones públicas, inversores, universidades y organizaciones sociales aparecieron como algunos de los principales retos de la próxima década.

La empresa familiar, un motor natural de impacto

La jornada acogió además la presentación del estudio “La oportunidad del impacto en los tres pilares de la empresa familiar”, elaborado por el Observatorio de Impacto junto a Colin Mayer y Belén Villalonga, profesora de NYU Stern School of Business.

El estudio concluye que la empresa familiar posee características especialmente favorables para liderar modelos empresariales de impacto gracias a su visión de largo plazo, su arraigo territorial, su compromiso con las personas y su capacidad para alinear negocio, fundación y patrimonio familiar.

Los autores defendieron que estas compañías pueden desempeñar un papel decisivo a la hora de afrontar algunos de los grandes desafíos económicos, sociales y ambientales de nuestro tiempo precisamente por su vocación intergeneracional y su estrecha vinculación con las comunidades donde operan.

Una nueva ventaja competitiva

Durante la apertura del encuentro, María Herrero, cofundadora del Observatorio de Impacto y socia de Transcendent, recordó que muchas de las grandes transformaciones que vive actualmente la sociedad representan también algunas de las mayores oportunidades empresariales de nuestro tiempo.

El impacto está dejando de ser una cuestión reputacional para convertirse en una estrategia de creación de valor, una fuente de innovación y una oportunidad para construir empresas más resilientes, más competitivas y cercanas a las personas”, señaló.

Por su parte, Pedro Rodero, cofundador del Observatorio de Impacto y presidente ejecutivo de Ontier, destacó que la economía de impacto se está consolidando como una necesidad estratégica para las empresas.

«Las compañías capaces de integrar rentabilidad y contribución social estarán mejor preparadas para afrontar los desafíos del futuro y generar valor sostenible a largo plazo«, señaló.

Juan de la Guardia, director general de Advantere School of Management, partner académico del Observatorio de Impacto, señaló que necesitamos talento preparado para que la economía de impacto se desarrolle. “Por esto, en Advantere, basamos nuestra enseñanza en la gestión empresarial equilibrada entre rentabilidad, aplicación de criterio ético, y justicia social. Nuestra misión es formar a los futuros lideres de tal forma que generen riqueza en las empresas gestionándolas de forma adecuada y ética, para promover el impacto social y aportar en el bien común”.

La principal conclusión de Impact Day 2026 fue clara: en un mundo marcado por la incertidumbre, las empresas que mejor preparadas estarán para liderar el futuro no serán necesariamente las más grandes, sino aquellas capaces de convertir los grandes desafíos de nuestro tiempo en oportunidades de creación de valor económico, social y ambiental.

Porque el impacto ya no consiste únicamente en reducir efectos negativos. Consiste en construir el futuro que queremos ver y en demostrar que es posible generar prosperidad resolviendo los problemas más importantes de nuestro tiempo.

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