La IA puede provocar filtraciones de información, comprometer la novedad de una invención y generar documentos que no cumplen los requisitos de patentabilidad
La inteligencia artificial (IA) puede convertirse en una herramienta de apoyo para inventores, empresas y centros de investigación, pero su utilización sin una supervisión técnica y jurídica adecuada también puede poner en riesgo la protección de una invención. Herrero & Asociados (H&A) advierte de las consecuencias que puede tener recurrir directamente a estas herramientas para redactar y presentar una solicitud de patente.
La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha alertado recientemente del incremento registrado durante 2026 de solicitudes de patente con indicios de haber sido elaboradas mediante inteligencia artificial. Según el organismo, esta práctica puede generar problemas de seguridad, deficiencias sustanciales en la documentación y solicitudes que, pese a presentar una apariencia formalmente correcta, carecen del contenido necesario para obtener protección.
Desde H&A subrayan que la automatización de la redacción no garantiza que una solicitud cumpla los requisitos exigidos para la concesión de una patente. La documentación debe describir la invención con suficiente claridad, identificar correctamente sus elementos técnicos esenciales y delimitar mediante las reivindicaciones cuál es el alcance de la protección solicitada.
“Una redacción inadecuada puede reducir considerablemente las posibilidades de que la solicitud supere el procedimiento de examen”, señala Susana Ruíz, agente de patentes europeas en H&A.
El riesgo de revelar información confidencial
Uno de los principales peligros es la posible pérdida de confidencialidad. Para obtener una respuesta precisa, el usuario puede introducir en una herramienta de inteligencia artificial información detallada sobre el funcionamiento, las características o las ventajas técnicas de su invención.
Dependiendo de las condiciones de uso, la configuración y el tratamiento de los datos realizado por la plataforma, esa información podría quedar expuesta o ser procesada fuera del entorno controlado por el inventor o la empresa.
La divulgación de una invención antes de presentar la solicitud puede comprometer uno de los requisitos esenciales de la patente, la novedad. También existe el riesgo de que terceros conozcan anticipadamente el desarrollo, lo reproduzcan o traten de proteger soluciones similares.
Documentos aparentemente correctos, pero técnicamente insuficientes
Las herramientas de inteligencia artificial generan sus respuestas a partir de la información facilitada por el usuario. Cuando los datos iniciales son incompletos, ambiguos o no identifican correctamente los aspectos innovadores de la invención, el resultado puede presentar graves deficiencias.
Entre los problemas que pueden aparecer se encuentran las descripciones técnicas insuficientes, las incoherencias internas, la omisión de características esenciales, las reivindicaciones excesivamente amplias o demasiado limitadas y la inclusión de formulaciones que no reflejan con precisión el funcionamiento real de la tecnología.
Estas carencias pueden impedir que un experto en la materia comprenda o reproduzca la invención. También pueden dar lugar a objeciones durante el procedimiento de examen, retrasar la tramitación, incrementar los costes y reducir el alcance de la protección finalmente obtenida.
En algunos casos, los errores detectados después de presentar la solicitud no pueden corregirse completamente, ya que no es posible incorporar con posterioridad información técnica relevante que no estuviera contenida en la documentación inicial.
La IA no identifica por sí sola la mejor estrategia de protección
Antes de solicitar una patente es necesario analizar qué elementos del desarrollo son realmente novedosos, cuál es su posible actividad inventiva, qué antecedentes tecnológicos existen y cuál es la modalidad de protección más conveniente.
No todas las innovaciones deben protegerse de la misma manera. Dependiendo de sus características y de los objetivos empresariales, puede resultar más adecuada una patente, un modelo de utilidad, un diseño industrial, el secreto empresarial o una combinación de distintas figuras.
Además, una estrategia eficaz debe tener en cuenta los mercados en los que se comercializará la tecnología, los países en los que se desea obtener protección, la posible entrada de inversores, las oportunidades de licencia y los planes de internacionalización de la empresa.
La inteligencia artificial puede ayudar a organizar información, revisar textos o apoyar determinadas tareas preliminares, pero no puede sustituir el análisis especializado necesario para adoptar estas decisiones.
Supervisión humana desde el inicio
H&A recomienda que inventores, empresas, universidades y centros de investigación cuenten con asesoramiento profesional antes de redactar y presentar una solicitud.
“La intervención de un agente de patentes permite comprender en profundidad la tecnología desarrollada, detectar los elementos que pueden diferenciarla frente al estado de la técnica y preparar una documentación coherente con los requisitos legales y con los objetivos comerciales del solicitante”, explica Susana Ruíz.
El trabajo conjunto entre el inventor y el profesional especializado también facilita la identificación de posibles variantes, aplicaciones alternativas y desarrollos futuros que conviene incorporar a la descripción inicial para construir una protección más sólida.
La inteligencia artificial puede aportar eficiencia al proceso de innovación, pero debe utilizarse como una herramienta complementaria. La comprensión técnica de la invención, la estrategia jurídica y la supervisión profesional continúan siendo imprescindibles para transformar una innovación en un derecho de propiedad industrial sólido y eficaz.
