Ocho errores comunes ante una denuncia falsa por delito sexual

SIMÓ Abogados Penalistas

Hay procedimientos penales donde la estrategia importa desde el primer minuto. Los casos de denuncia falsa por agresión sexual son uno de ellos. Y no porque el juicio no sea relevante, sino porque lo que ocurre antes, en las primeras horas y los primeros días tras la denuncia, puede condicionar de forma decisiva lo que ocurre después.

SIMÓ Abogados Penalistas, con Eduardo Simó al frente, ha publicado un análisis detallado sobre los ocho errores más frecuentes ante una denuncia falsa por delito sexual. El punto de partida es claro: la reacción emocional del investigado, comprensible en una situación así, suele ir en dirección contraria a lo que la defensa necesita.

Los primeros cuatro errores que destruyen la defensa en denuncias falsas

Los más inmediatos son también los más frecuentes. Nacen del impulso y tienen consecuencias que se arrastran durante todo el procedimiento:

  • Contactar con la denunciante para explicarse. Un mensaje o una llamada pueden interpretarse como presión o intimidación, y si hay medidas cautelares en vigor, abren otro frente penal.
  • Borrar conversaciones, fotos o audios por miedo a que se malinterpreten. Esos mensajes suelen ser la prueba más útil para acreditar el consentimiento o las contradicciones de la denuncia. Eliminarlos genera sospechas y destruye evidencia favorable.
  • Declarar ante la policía o el juzgado sin haber preparado nada con un abogado. Una frase mal dicha en comisaría puede perseguir al investigado durante años.
  • Justificar el consentimiento con frases simples como «habíamos quedado» o «teníamos confianza». No basta. El consentimiento hay que analizarlo dentro del contexto completo, con mensajes, testigos y elementos objetivos.

Los cuatro errores que arruinarán tu defensa que se cometen después

Superada la fase inicial, hay otro bloque de errores que aparecen cuando el procedimiento ya está en marcha y el investigado siente la necesidad de actuar:

  • Publicar en redes sociales para limpiar la imagen. Un comentario impulsivo puede acabar incorporado al procedimiento y generar nuevos problemas: injurias, coacciones o incumplimiento de medidas cautelares.
  • Incumplir una orden de alejamiento o prohibición de comunicación, aunque la denuncia sea falsa y aunque sea la otra parte quien tome la iniciativa. El incumplimiento abre un frente penal nuevo e independiente.
  • No tomar en serio amenazas con publicar imágenes íntimas o exigencias de dinero vinculadas a la denuncia. Tienen relevancia penal propia y pueden ser determinantes para entender la motivación real detrás de la acusación.
  • No preparar la estrategia de defensa desde el primer día. Revisar dispositivos, ordenar conversaciones, identificar testigos, detectar contradicciones: todo eso requiere tiempo. Esperar al juicio para empezar es llegar tarde.

La presunción de inocencia necesita una defensa que esté a su altura

Lo que subraya el análisis de SIMÓ Abogados Penalistas es algo que debería ser obvio pero que en la práctica se olvida con frecuencia: la presunción de inocencia no opera sola. Necesita una defensa seria, construida sobre hechos verificables y planteada desde el primer momento, no cuando el juicio ya está encima.

La conclusión del despacho es directa: cuanto antes se actúa, más opciones hay abiertas. Cada día que pasa sin una defensa técnica es un día en que el procedimiento avanza sin que nadie lo gestione.

 

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