Cerca de un millar de profesionales participaron en la decimotercera edición del Legal Management Forum, donde el debate sobre innovación puso el foco en la gestión del conocimiento, la transformación de los procesos jurídicos y los riesgos que plantea la futura computación cuántica para la seguridad digital.
La inteligencia artificial está dejando de ser, por sí misma, un elemento diferenciador para los despachos y departamentos jurídicos. A medida que su utilización se extiende, la ventaja empieza a desplazarse hacia la capacidad de las organizaciones para gestionar su conocimiento, transformar sus procesos y prepararse para tecnologías que pueden plantear desafíos todavía mayores.
Esta fue una de las principales conclusiones de la decimotercera edición del Legal Management Forum, organizado por la Fundación Aranzadi LA LEY e Inkietos, que reunió en Madrid a cerca de un millar de profesionales del sector jurídico.
Bajo el lema 12+1: Break the Code, el encuentro abordó cuatro grandes vectores de transformación de la profesión: inteligencia artificial, computación cuántica, talento y geopolítica.
Después de la IA, la computación cuántica
Uno de los debates más novedosos estuvo protagonizado por la computación cuántica y sus posibles consecuencias para la seguridad de la información.
La experta internacional Deborah Nas advirtió durante la conferencia inaugural de que esta tecnología podría llegar a tener un impacto superior al de la inteligencia artificial debido a su capacidad potencial para comprometer los actuales sistemas de cifrado.
«La mayor parte de nuestra comunicación digital y financiera está protegida por un cifrado que las futuras computadoras cuánticas podrán descifrar con total precisión», señaló.
Para el sector jurídico, acostumbrado a trabajar con información confidencial y datos especialmente sensibles de empresas y clientes, este escenario abre un nuevo frente tecnológico que trasciende la incorporación de herramientas de IA a la práctica profesional.
El conocimiento interno vuelve al centro
La generalización de la inteligencia artificial fue precisamente otra de las cuestiones que recorrió el encuentro. Adolfo Díaz-Ambrona, de Santander España; Ana Bengoechea, de Uría Menéndez, y Clara Ruipérez, de Telefónica, coincidieron en que disponer de IA ya no constituye por sí solo una ventaja competitiva.
La diferencia estaría cada vez más en la capacidad para estructurar, organizar y aprovechar el conocimiento propio de cada organización. En este contexto, defendieron que la responsabilidad debe continuar siendo humana y que las personas deben situarse por delante de la máquina.
Paul Handal, Partner de Deloitte Legal Function Transformation, incidió por su parte en la necesidad de reconsiderar los propios procesos jurídicos ante las posibilidades de la IA generativa. «Por la potencia de esta tecnología, tiene todo el sentido que adaptemos nuestros procesos a ella, en lugar de hacer lo contrario», afirmó.
Geopolítica y talento también transforman los despachos
El Legal Management Forum amplió el análisis más allá de la tecnología. Una de las mesas, moderada por Judith Arnal, del Real Instituto Elcano, abordó el impacto de la inestabilidad internacional sobre la estrategia de los bufetes.
Soraya Sáenz de Santamaría, de Cuatrecasas, destacó el papel del marco normativo europeo como elemento de estabilidad, mientras Eduardo Soler, de Herbert Smith Freehills Kramer, apuntó a la creciente preocupación de los clientes por las consecuencias que los conflictos internacionales pueden tener sobre sus inversiones.
También el mercado del talento está cambiando. Javier Moreno, de Iuris Talent, señaló durante el encuentro que las posiciones in house han crecido hasta representar el 40%. Ainhoa Madrazo, de Isdin, destacó la evolución del abogado interno hacia un papel de socio estratégico del negocio.
Desde la perspectiva de los despachos medianos, Pilar Jaquete, de Selier Abogados, reivindicó la cercanía como elemento competitivo en la captación de profesionales: «No solo somos nosotros los que seleccionamos a los candidatos, también son ellos los que nos eligen».
Las empresas reclaman más valor estratégico
La relación entre las compañías y sus asesores externos fue otro de los asuntos sometidos a debate. José Luis Barceló, de Ilunion, sostuvo que existe una desconexión entre parte de los despachos y la realidad cotidiana de las empresas, mientras Rocío Chacón, de Cox Energy, reclamó a las firmas una aportación de valor estratégico que vaya más allá de competir en precio.
La jornada concluyó con la intervención del físico Pep Martorell, experto en supercomputación e inteligencia artificial, quien situó el principal reto no tanto en la aparición de nuevas tecnologías como en la capacidad de las organizaciones para incorporarlas.
Según Martorell, la adopción tecnológica es fundamentalmente una cuestión de organización y gobernanza. También anticipó una transformación del papel del profesional jurídico, que podría evolucionar hacia la figura de orquestador de agentes autónomos.
El encuentro reconoció además a Banco Santander, Mutualidad, Cuatrecasas, Gómez-Acebo & Pombo y Uría Menéndez por su contribución a la transformación de la industria legal y su apoyo al Legal Management Forum desde su primera edición.
