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18 de MARZO de 2015

El anuncio de IKEA y la difusión de la mediación

LAWYERPRESS

Por Fernando Prieto. Notario. Patrono de Fundación Signum

 

Fernando Prieto. Notario. Patrono de Fundación SignumEn la dispersa comunidad de mediadores e interesados en la mediación en España ha causado notable impacto el anuncio de IKEA, con el ex ministro Pimentel de protagonista, "El mediador de Ikea; la llave del orden"(linkar). Al margen de reconocer la indudable eficacia comercial del anuncio la polémica ha surgido. El anuncio ¿es bueno, es malo o es indiferente para la difusión y popularización de la mediación en España?

Como cuestión previa, parece existir un cierto consenso sobre la necesidad de un mayor conocimiento de la mediación para que sea más demandada y utilizada por nuestra sociedad. Y incluso que la implicación de los poderes públicos en esa difusión ha sido hasta la fecha claramente insuficiente. No se ha cumplido al respecto lo dispuesto en la Disposición adicional segunda de la Ley 5/2012, que ordenaba a las Administraciones públicas promover a los órganos jurisdiccionales y al público de información sobre la mediación como alternativa al proceso judicial, y procurar su inclusión dentro del asesoramiento y orientación gratuitos previstos previos al proceso. Demasiadas veces parece que la ley en España sólo rige para los ciudadanos y que las autoridades públicas, por el contrario, pueden ignorarla sin consecuencia alguna.

Recuerdo al respecto que el propio Pimentel me sorprendió cuando dijo, en su discurso de inauguración del Simposio de GEMME DE 2013 "Balance de la Mediación", que la mediación, una vez regulada, no iba a necesitar de especiales políticas públicas de impulso, y que sus bondades harían que se extendiera por sí sola. En una Mesa a continuación critiqué públicamente semejante opinión, y  planteé cómo era posible sostenerla cuando, incluso en las naciones con sociedades civiles más maduras y autónomas, ese impulso público había sido necesario. La dificultad de entender este instrumento por quienes no tienen contacto con el mismo a través de experiencias directas así lo exige necesariamente.

Todo lo cual me permite plantear otra pregunta: ¿Sirve el anuncio para facilitar esa comprensión?

Años después la llamada "paradoja de la mediación", por la que, a pesar de ser valorada muy mayoritariamente por sus usuarios como altamente satisfactoria, la difusión inicial de la mediación resulta difícil, ha sido bien explicada en el informe que Giuseppe di Palo y otros expertos hicieron para el Parlamento Europeo en 2014.

Hoy, transcurridos casi tres años desde la Ley, el lector puede juzgar, a la vista del grado de conocimiento y utilización de la mediación, quién tenía razón en aquella ocasión, si Pimentel o yo mismo. Tengo que confesar que aquella opinión pública del ex ministro me hizo entonces dudar de si estábamos realmente ante un verdadero experto en la materia, como se pretendía. Todavía hoy la difusión de la mediación sigue estando sobrada de grandes y bonitas palabras y falta de políticas realmente efectivas.

La opinión sobre la eficacia del anuncio para difundir la mediación, la primera cuestión planteada, parece bastante polarizada en dos posturas, ambas sostenidas con buenos argumentos.

Para algunos el anuncio no es positivo por trasladar una imagen un tanto banal tanto de la mediación como de la figura del mediador. Y verdaderamente los conflictos generados por una adecuada distribución de armarios no parece probable que sean aquéllos en los que ésta vaya a desarrollarse más en la realidad.

Para otros, por el contrario, el anuncio es de agradecer por dar ocasión a conocer y hablar de la mediación, lo que se siente como necesario. Y va a hacerlo además de una forma muy eficaz, ya que, justo es reconocerlo, tiene bastante gracia y va a ser muy muy visto.

Sin embargo yo creo que esa polémica nos oculta lo realmente importante, que es plantearnos la segunda pregunta: ¿Es el anuncio eficaz para ayudar a comprender la mediación? Y es que creo que esta comprensión es fundamental, pues es difícil que nadie se meta a probar algo que no entiende.

En este sentido tanto Pimentel como el resto de mediadores se nos aparecen en el spot como asesores y proveedores de soluciones. La paciencia de su escucha da paso rápidamente al ofrecimiento de soluciones por el propio mediador, bien simbolizadas por la llave montadora que él mismo ofrece.

En realidad este tipo de mediación, llamada directiva o valorativa, en la que el propio mediador asesora y ofrece soluciones, es muy dudoso que pueda considerarse como tal. Estamos más bien ante una figura diferente, próxima o coincidente con la llamada conciliación.

En el mejor de los casos estaríamos ante una forma de mediar (si lo consideramos tal) que resulta fácil de ejercer por los expertos en distintos campos pero, según todos los estudios y estadísticas, muy ineficiente en la práctica. Después de ver el anuncio muchos de los profesionales (como abogados y notarios) que dicen equivocadamente que "ellos llevan toda la vida mediando" podrían ratificarse con argumentos en su error. Y el profano puede considerar (también con alguna razón) que esa labor mediadora no resulta especialmente meritoria para quien tenga algo de paciencia y conocimiento de soluciones

Las técnicas facilitativas y transformativas, mucho más eficaces, pero también mucho más difíciles de utilizar, y que son las que usan los verdaderos mediadores, no aparecen ni por asomo.

Es importante decir bien alto que mediar bien es muy difícil y está al alcance de muy pocos. Requiere no sólo unas ciertas cualidades personales y una buena formación difícil de conseguir en España, sino también abundante práctica en mediaciones reales con adecuada mentorización, un gran sentido ético, inteligencia, imaginación y flexibilidad. Y, como ingrediente necesario para todo ello, mucha vocación. Por eso creo que hoy es muy importante el valorar adecuadamente a los buenos mediadores. Por la gran dificultad de su tarea de asistencia a la negociación y por su capacidad de obtener frutos donde parecían imposibles.

¿Contribuye el anuncio y, con su participación en el mismo, el señor Pimentel a esa comprensión y consiguiente valorización de la mediación y del mediador? Prefiero que sean los lectores los que se den la respuesta.

 

 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
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