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Nicolás
Mediavilla
y
Rafael
Fernández,
Presidente
y
Director
General
de
FAIN
respectivamente,
disertan
sobre
la
internacionalización
de
las
empresas
familiares,
con
ejemplos
de
su
propia
compañía. “Lo
principal
es
analizar
el
mercado
de
destino,
hacer
previsiones
económicas
conservadoras,
estudiar
fórmulas
de
financiación
y,
sobre
todo,
atreverse
a
salir,
siempre
que
no
se
ponga
en
riesgo
a la
empresa”.
Estos
fueron
algunos
consejos
que
ofreció
Nicolás Mediavilla,
Presidente
de
la
empresa
de
ascensores
FAIN.
Los
dio
durante
la
conferencia
“Internacionalización
y
profesionalización
de
la
gestión
de
la
empresa
familiar:
el
caso
FAIN”,
organizada
por
la
Oficina
de
Antiguos
Alumnos
dentro
del
ciclo
Aula
Abierta
para
la
Empresa
Familiar.
El
acto,
en
diálogo
con
el
público,
estuvo
moderado
por
Javier
Alonso
Madrigal,
Vicedecano
de
Asuntos
Institucionales,
Internacionales
y
Económicos
de
la
Facultad
de
Derecho
(ICADE),
y
fue
presentado
por
Carmen
Jiménez
Bermejo,
Directora
de
la
Oficina
de
Antiguos
Alumnos
de
la
universidad.
Mediavilla,
cuya
compañía
ya
ha
invertido
más
de
30
millones
de
euros
en
Francia,
afirmó
que
“las
empresas
españolas
lo
hacemos
extremadamente
bien
cuando
salimos
fuera”,
y
aconsejó
a
las
empresas
familiares
que
quieran
internacionalizarse
que
“la
primera
experiencia
sea
buena”
y
elegir
mercados
similares
al
español
para
comenzar
la
andadura
internacional.
Se
preguntó,
además,
por
qué
hay
que
internacionalizarse.
En
el
caso
de
FAIN
estaba
claro:
“en
2007
el
mercado
se
estaba
degradando.
Antes
de
la
crisis
la
obra
nueva
suponía
un
70%
de
nuestro
negocio;
ahora
no
llega
al
8%”.
Por
su
parte,
Rafael
Fernández,
Director
General
de
la
compañía,
abordó
el
tema
de
la
profesionalización
de
la
gestión
y la
importancia
de
dirigir
bien
a
los
empleados.
“Es
importante
dirigir
personas
y
escuchar
siempre
a
quienes
están
abajo,
en
la
arena”,
dijo
Fernández.
Aplicando
este
principio,
le
vimos
recientemente
en
un
programa
de
televisión,
mezclado
entre
los
trabajadores
para
averiguar
detalles
sobre
el
trabajo
diario
y
obtener
pistas
sobre
cómo
mejorarlo.
“Nuestro
objetivo
es
ser
la
mejor
empresa
para
trabajar
reconocida
por
los
trabajadores”,
observó.
Fernández
reiteró
que
“se
necesitan
trabajadores
satisfechos
para
que
haya
clientes
satisfechos”,
y
que
toda
la
plantilla
de
una
empresa
debe
estar
enfocada
a la
venta.
En
el
caso
de
FAIN,
son
600
los
trabajadores
contratados,
y
tienen
una
facturación
de
80
millones
de
euros.
El
acto,
en
diálogo
con
el
público,
estuvo
moderado
por
Javier
Alonso
Madrigal,
Vicedecano
de
Asuntos
Institucionales,
Internacionales
y
Económicos
de
la
Facultad
de
Derecho
(ICADE),
y
fue
presentado
por
Carmen
Jiménez
Bermejo,
Directora
de
la
Oficina
de
Antiguos
Alumnos
de
la
universidad. |