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En
esta
nueva
sesión,
organizada
por Esade
y
Banco
Sabadell,
se
tuvo
el
privilegio
de
compartir
las
reflexiones
con
una
de
las
mujeres
que
más
ha
promovido
la
igualdad
de
género
como
fuente
de
progreso
social
a
escala
global
y
que,
desde
su
larga
y
reconocida
trayectoria
en
distintas
posiciones
institucionales,
viene
defendiendo
a
las
mujeres
como
agentes
de
cambio
con
una
contundente
argumentación.
Ella,
Rebeca
Grynspan,
es
la
primera
mujer
en
ocupar
la
Secretaría
General
Iberoamericana
tras
ostentar
uno
de
los
cargos
de
máximo
nivel
en
las
Naciones
Unidas
y
haber
sido
vicepresidenta
de
Costa
Rica,
entre
otros
muchos
cargos
de
relevancia,
lo
que
ha
hecho
que
se
la
designe
como
una
de
los
50
iberoamericanos
más
influyentes
del
mundo.
Ella,
desde
la
experiencia
y el
conocimiento
que
posee
de
los
22
países
que
conforman
el
organismo
que
representa,
nos
habló
de
los
retos
de
las
mujeres
en
América
y
Europa
frente
a
los
desafíos
económicos
y
sociales
del
siglo
XXI
y
abordó
los
que
a su
juicio
son
los
puntos
clave
del
proceso
que
debe
llevarnos
a
una
igualdad
promovida
por
una
mayor
libertad.
Para
Rebeca
Grynspan,
una
madre
más
que
tuvo
que
renunciar
a su
carrera
profesional
durante
unos
años
para
ocuparse
de
sus
hijos,
los
retos
se
centran
en
tres
grandes
capítulos.
El
primero
de
ellos
es
la
paridad,
el
sistema
de
cuotas.
Controvertido
en
origen
porque
no
debería
ser
necesario
pero
parece
confirmarse
que
lo
es,
y
porque
para
muchos
plantea
criterios
de
elección
fuera
de
los
circuitos
de
las
capacidades
profesionales.
Para
Grynspan,
consciente
de
la
polaridad
en
las
consecuencias
del
sistema:
“Las
cuotas
sirven
aunque
solo
sea
por
el
hecho
de
que
obliga
a
pensar
que
puede
que
haya
alguna
mujer
que
cumpla
los
requisitos
para
un
puesto,
pues
de
lo
contrario
se
obviaría.”
Explicó
que
ha
pasado
por
varias
experiencias
en
la
elaboración
de
listas
a
votar
que,
a no
ser
que
se
impusiera
el
orden
del
“Sistema
Zebra”
(hombre-
mujer-hombre-mujer),
las
mujeres
siempre
se
colocaban
en
los
últimos
puestos
y,
por
tanto,
nunca
podían
resultar
electas.
Ante
las
críticas
más
generalizadas
en
cuanto
a la
obligatoriedad
de
incluir
a
mujeres
por
el
hecho
de
serlo,
sin
tener
en
cuenta
su
valía,
su
defensa
es
la
igualdad
de
condiciones,
pues
tampoco
se
eligen
súper-hombres,
simplemente
se
aceptan
“no
queremos
ser
más
capaces,
solo
queremos
equidad”,
aseveró.
La
segunda
gran
cruzada
que
según
esta
economista
nos
queda
por
librar
en
la
sociedad
del
siglo
XXI
es
la
conciliación
entre
la
vida
familiar
y
profesional.
“No
hay
igualdad
bajo
ningún
concepto
si
las
mujeres
tenemos
que
renunciar
a
tener
una
familia
para
poder
trabajar”,
argumentó
planteando
la
paradoja
de
que
la
familia
no
es
ningún
ente
externo
a la
sociedad,
que
por
lo
contrario
es
elemento
de
base
y
que
no
hay
familia
si
la
alternativa
a
que
la
mujer
tenga
una
carrera
profesional
es
dejar
de
tener
hijos.
Así,
afirmó
que
“las
mujeres
no
tenemos
todos
los
grados
de
libertad
si
solo
somos
nosotras
las
que
tenemos
que
elegir
entre
trabajo
y
familia.
Y no
se
trata
solo
del
esfuerzo
individual,
sino
que
tiene
que
haber
apoyo,
se
tiene
que
contar
con
estructura
en
la
sociedad,
y
los
países
escandinavos
son
excelentes
ejemplos
de
que
es
posible”.
Si
bien
lo
anterior
se
planteó
como
fundamental
en
la
trayectoria
hacia
la
igualdad
de
oportunidades,
en
el
acceso
a
las
posiciones
de
decisión
y
liderazgo,
Rebeca
Grynspan
considera
que,
por
encima
de
todo,
en
el
siglo
XXI
se
impone
el
esquema
de
la
sociedad
del
talento
y
defiende
el
talento
femenino
como
agente
de
cambio
social.
La
importancia
del
talentoo
Sentenció
que
“el
que
tiene
el
talento
es
el
que
gana”,
de
manera
que
opina
que
tenemos
que
incluir
a
todo
aquel
que
tenga
talento
que
aportar,
independientemente
del
género,
ya
que
se
demuestra
que
donde
hay
mayor
diversidad
se
obtienen
mejores
resultados.
Para
la
secretaria
general
iberoamericana,
“no
se
trata
de
una
confrontación,
puesto
que
la
inequidad
la
pueden
sufrir
tanto
mujeres
como
hombres”,
y se
muestra
férreamente
convencida
de
que
la
asunción
de
este
dogma
no
pasa
por
un
decreto
sino
por
un
proceso
educativo.
Con
afirmaciones
como
“el
marco
legal
ayuda
pero
más
ayuda
el
educativo”
y
“no
supone
un
cambio
fácil
en
el
que
no
hay
que
minimizar
ni
banalizar
el
esfuerzo
y el
trecho
que
nos
queda
por
recorrer
es
muy
largo”,
la
protagonista
defendió
la
necesidad
de
poner
en
práctica
cambios
culturales
y
educativos
con
perseverancia
y
fortaleza.
En
este
sentido
puso
ejemplos
que
demostraban
como,
a
diferencia
de
lo
que
pudiese
parecer,
en
países
de
Latinoamérica
se
habían
llevado
políticas
sociales
que,
priorizando
a la
mujer,
indirectamente
resolvían
conflictos
de
género
habituales.
Como
conclusión,
Rebeca
Grynspan
afirmó:
“Ha
habido
avances
en
igualdad
de
género,
pero
se
necesita
aún
más
cambio.
Para
ello,
lo
primero
es
creer
que
el
cambio
es
posible,
pues
nadie
se
apunta
a lo
que
cree
que
no
va a
funcionar.”
Sin
duda
una
nueva
edición
del
Foro
Mujer
y
Liderazgo,
que,
presentada
por
la
subdirectora
general
y
directora
de
la
Territorial
Centro
de
Banco
Sabadell,
Blanca
Montero,
consiguió
que
el
público
asistente
disfrutara
de
un
interesante
y
productivo
encuentro
en
el
que,
además,
cautivó
el
carácter
tan
cercano
y
cordial
de
la
secretaria
general
iberoamericana.. |