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Las
empresas
españolas
se
muestran
en
general
escépticas
sobre
los
posibles
efectos
económicos
del
cambio
político
que
se
está
produciendo
en
el
país
propiciado
por
el
auge
de
los
nuevos
partidos,
el
fin
de
las
mayorías
absolutas
y
los
cambios
de
gobierno
en
las
diversas
citas
electorales
de
este
año.
Un
35%
cree
que
factores
como
el
auge
de
los
nuevos
partidos,
el
fin
de
las
mayorías
o el
cambio
de
gobiernos
podrían
perjudicar
la
evolución
de
la
economía
española
. La
confianza
empresarial
en
la
economía
vuelve
a
marcar
un
máximo
histórico
mientras
un
tercio
de
las
empresas
planea
aumentar
su
plantilla.
Según
una
encuesta
realizada
por
Grant
Thornton
dentro
de
su
International
Business
Report
(IBR),
casi
la
mitad,
un
47%,
de
los
directivos
empresariales,
cree
que
dichos
cambios
no
tendrán
un
efecto
significativo
sobre
la
economía
española
y un
68%
no
prevé
que
afecten
a su
crecimiento
empresarial.
Sólo
un
21%
piensa
que
estos
factores
pueden
afectar
negativamente
el
crecimiento
de
sus
negocios,
porcentaje
que
aumenta
al
35%
cuando
se
les
pregunta
por
su
posible
efecto
en
la
evolución
de
la
economía.
Una
minoría,
del
18%
en
el
caso
de
la
economía
nacional
y
del
11%
en
el
de
los
propios
negocios,
cree
que
el
cambio
podría
tener
efectos
positivos.
La
encuesta
fue
realizada
durante
el
mes
de
mayo
entre
100
altos
directivos
de
empresas
de
tamaño
mediano
y
grande
(entre
100
y
500
empleados)
de
diversos
sectores.
La
mayor
parte
de
las
entrevistas
(88)
tuvieron
lugar
antes
de
las
elecciones
autonómicas
y
municipales
del
24
de
mayo.
Para
Álvaro
Sanmartín,
Chief
Economist
de
Grant
Thornton
y
asesor
del
fondo
Alinea
Global,
“estos
resultados
muestran
una
paradójica
disociación
entre
economía
y
política.
El
cambio
político,
fruto
en
gran
parte
de
la
crisis,
se
está
produciendo
al
mismo
tiempo
que
se
acelera
la
recuperación
económica
con
una
previsión
de
crecimiento
para
este
año
que
podría
superar
el
3% y
un
aumento
del
empleo
a
ritmos
superiores
a
los
previstos.
Esa
relativa
bonanza
puede
estar
detrás
de
la
aparente
indiferencia
de
las
empresas.
Sin
embargo,
factores
como
el
desenlace
final
del
laberinto
griego,
podrían
reactivar
en
los
próximos
meses
los
temores
empresariales
ante
determinadas
políticas”.
La
confianza
empresarial
española
sigue
batiendo
récords
El
índice
de
confianza
empresarial
en
España
(porcentaje
de
optimistas
menos
porcentaje
de
pesimistas
sobre
la
evolución
de
la
economía
nacional
en
los
próximos
12
meses)
alcanzó
en
el
segundo
trimestre
los
62
puntos
positivos
y
marcó
un
nuevo
máximo
histórico
desde
que
nuestro
país
se
incorporó
al
estudio
en
2003.
Este
dato
sitúa
a
los
empresarios
españoles
en
el
noveno
puesto
del
ranking
de
optimismo
de
las
35
economías
de
todo
el
mundo
que
participan
en
el
IBR.
Entre
los
países
de
la
eurozona,
sólo
Alemania
(92
puntos),
Irlanda
(90)
y
Holanda
(82)
superan
el
optimismo
empresarial
español.
Por
el
contrario,
Grecia
se
sitúa
en
la
última
posición
del
ranking
con
-38
puntos,
tras
varios
trimestres
en
los
que
su
empresariado
parecía
haber
recuperado
cierta
confianza
en
la
economía.
En
porcentajes,
un
68%
de
los
directivos
españoles
se
declara
optimista
sobre
el
futuro
económico
del
país
frente
a un
6%
que
se
muestra
pesimista.
El
resto,
un
26%,
mantiene
su
incertidumbre.
“A
los
factores
de
recuperación
comunes
a la
eurozona
como
la
depreciación
del
euro,
la
caída
del
precio
del
crudo
o
los
bajos
tipos
de
interés,
España
añade
un
ajuste
de
competitividad
que
está
proporcionando
un
plus
a
nuestro
desempeño
respecto
al
de
otras
economías
vecinas
y
que
justifica
el
optimismo
empresarial.
No
obstante
sigue
habiendo
un
amplio
margen
de
mejora
en
cuanto
a
crecimiento
potencial
y
cohesión
social
y
habrá
que
seguir
trabajando
para
garantizar
la
sostenibilidad
a
largo
plazo
de
las
finanzas
públicas”,
comenta
Álvaro
Sanmartín.
Un
tercio
de
las
empresas
planea
ampliar
su
plantilla
La
confianza
en
la
economía
española
se
traduce
en
unas
buenas
previsiones
de
crecimiento
empresarial.
El
balance
de
perspectivas
de
facturación
(porcentaje
de
los
que
esperan
subidas
menos
el
de
los
que
prevén
bajadas)
alcanza
un
máximo
de
64
puntos,
uno
por
encima
del
registro
alcanzado
en
2007.
También
suponen
un
record
las
previsiones
de
beneficios
que
alcanzan
los
55
puntos.
Ante
estas
perspectivas
de
crecimiento,
un
34%
de
los
directivos
españoles
encuestados
cree
que
tendrá
que
ampliar
su
plantilla
en
los
próximos
doce
meses
mientras
que
sólo
un
5%
prevé
despidos.
La
mayoría,
un
61%,
espera
mantener
sus
niveles
de
empleo
actuales.
Sin
embargo,
la
notable
mejoría
en
las
previsiones
empresariales
no
se
trasladará,
por
el
momento,
a
los
salarios.
Sólo
un
12%
de
las
empresas
se
plantea
subidas
salariales
reales
(por
encima
de
la
inflación)
en
los
próximos
meses.
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