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20 de JULIO de 2015

Demandas colectivas y acciones judiciales en grupo a través de Internet que optimizan su coste

LAWYERPRESS / @LuisjaSanchez

El consumo colaborativo llega al sector legal español de la mano de Demandamos.es

El portal Demandamos permite presentar demandas colaborativas y financiar acciones judiciales mediante crowdfunding. En los países anglosajones existen algunos precedentes de herramientas web que aplican los principios del consumo colaborativo al sector de los servicios jurídicos. En España, el proyecto demandamos.es se ha propuesto innovar en el sector legal a fin de que los clientes de servicios jurídicos puedan compartir procedimientos y optimizar sus recursos a través de internet. Para ello, explica Miguel Ángel Andrés Llamas, abogado y responsable de esta startup, hay que superar numerosos obstáculos: “La Justicia española está muy retrasada en materia de acciones colectivas. Las class actions (acciones de grupo) están reguladas tímidamente en la Ley, pero además su práctica ha sido escasa y ni los abogados ni los Jueces han interiorizado su potencial y funcionamiento. Queda mucho camino por recorrer”.  Demandamos.es no puede considerarse sólo el futuro de la abogacía, sino que ya es presente. Por ejemplo, en breve se va a presentar una macrodemanda contra la entidad Unicaja Banco para impugnar el Método 365/360, una práctica abusiva de calcular intereses en préstamos hipotecarios. Por unos cincuenta euros puede personarse como afectado en el procedimiento colectivo.

Abogado y politólogo, Miguel Angel Andrés Llamas advirtió a lo largo de su carrera profesional que había cosas que cambiar en el mundo de la abogacía. Abogado por cuenta propia, para otras firmas legales y representante legal de asociaciones de consumidores, nuestro protagonista de esta historia advirtió pronto que había que dar respuesta a ciertas necesidades. Así nace la web Demandamos.es. “Una web que pretende ayudar a aquellas personas que quieren interponer una demanda pero por costes no pueden hacerlo. Era el momento de apostar por la justicia colectiva”, explica. “Hay que darse cuenta que en un momento de crisis como el que vivimos no es sencillo acudir a la justicia por sus costes. Y que la justicia gratuita es compleja en su tramitación”, señala.

Hacia el consumo legal colaborativo El consumo legal colaborativo (o abogacía colaborativa) tiene múltiples aplicaciones que la startup Demanamos está dispuesta a explorar. La principal línea de acción se fija en el Derecho de Consumo. En numerosas ocasiones las grandes empresas cometen fraudes de un importe pequeño, y los consumidores no se arriesgan a iniciar procedimientos judiciales porque los posibles costes son mayores que el importe reclamado. La plataforma colaborativa Demandamos pretenden agrupar esas reclamaciones individuales para compartir procesos judiciales, lo que permite reducir los costes (procurador, abogado, perito, etc.). Para nuestro protagonista, es fundamental que el legislador acepte de una vez por todas la acción de clase de cara a que los juzgados se desatasquen de tantos procedimientos. “Lo lógico que reclamaciones idénticas fueran en en el mismo procedimiento, eso beneficiaría a la administración de justicia de cara a optimizar recursos”.

Además, los demandantes, al aportar pequeñas cantidades, conforman una caja de resistencia, de manera que no sólo financian los honorarios de los profesionales intervinientes, sino que también cubren un posible riesgo de condena en costas. La Ley de Enjuiciamiento Civil permite constituir grupos de consumidores afectados. Estos grupos de afectados están dotados de instrumentos procesales como las “diligencias preliminares” y el “llamamiento”, que permiten a otras personas unirse a las demandas de grupo.

Util para derecho de consumo y otras cuestiones

Según Miguel Ángel Andrés: “Con Demandamos los consumidores pueden autoorganizarse, ya que las TIC permiten eliminar intermediarios. Demandamos.es les ofrece asesoramiento sobre cómo constituirse legalmente como grupos de afectados y un servicio integral de defensa jurídica. El consumo colaborativo tiene enormes ventajas para los clientes de servicios jurídicos”. Pero las potencialidades de Demandamos no se agotan en el Derecho de Consumo. Así, existen acciones judiciales de interés general en materia de derechos humanos, protección medioambiental o derechos laborales que pueden ser financiadas mediante crowdfunding si se cuenta con una dirección jurídica adecuada. Emprendimiento social Demandamos.es se presenta como una iniciativa de emprendimiento social.

Su objetivo es empoderar a los ciudadanos para traducir sus demandas sociales en acciones judiciales, inspirándose en un principio común de protección de la parte débil: consumidores frente a empresarios, trabajadores frente a empresas, empresas frente a Administraciones públicas, etc. Se trata de facilitar el acceso a la Justicia de los ciudadanos con independencia de sus recursos económicos para perseguir el interés general y contribuir a la efectiva realización del Estado Social y Democrático de Derecho. Del mismo modo, la posibilidad de acumular las acciones individuales de los ciudadanos tiene un efecto beneficioso para la Administración de Justicia. “En la actualidad, por ejemplo, los Juzgados se hayan saturados por las reclamaciones judiciales de cláusula suelo, que son idénticas pero se presentan de manera individual. Si los clientes de cada banco se agruparan en un solo procedimiento, la Justicia iría mucho más rápida para todos. En fraudes sucesivos las cosas deben hacerse de otra manera”, concluye Andrés Llamas.

El consumo legal colaborativo ya es una realidad Demandamos.es no puede considerarse sólo el futuro de la abogacía, sino que ya es presente. Por ejemplo, en breve se va a presentar una macrodemanda contra la entidad Unicaja Banco para impugnar el Método 365/360, una práctica abusiva de calcular intereses en préstamos hipotecarios. Se han abierto unas diligencias previas para que todos los clientes de esta entidad que se sientan perjudicados se unan a esta iniciativa. Según Andrés Llamas: “En este caso los clientes se constituyeron como Grupo de consumidores afectados y el Juzgado de lo Mercantil nº1 de Málaga ha permitido que todos los clientes hipotecarios del banco se sumen a la demanda, algo que pueden hacer a través del portal web. Decenas de miles de clientes van a poder demandar conjuntamente y a bajo coste”.  El portal da la opción de entregar la información escaneada o que hagan un poder para pleitos para que el procurador les represente en su propio domicilio. “El precio del procedimiento ronda los cincuenta euros. Si fuera a nivel individual superaría los dos mil quinientos euros por reclamante”, añade.

 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
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