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El
comportamiento
del
mercado
laboral
en
lo
que
llevamos
de
año
invita
a un
moderado
optimismo
en
cuanto
a la
recuperación
de
nuestra
economía:
el
paro
ha
descendido
en
más
de 2
puntos
porcentuales
con
respecto
al
mismo
periodo
de
2014
-
situándose
en
el
23,7%-
y el
volumen
de
ocupados
se
ha
incrementado
en
más
de
medio
millón
de
personas,
alcanzando
los
17.454.800
trabajadores,
según
los
datos
del
INE.
En
este
contexto,
la
Fundación
Adecco
ha
analizado
si
esta
recuperación
está
llegando
también
a
las
personas
que
lo
tienen
más
difícil:
con
discapacidad,
mayores
de
45
años
parados
de
larga
duración,
mujeres
con
responsabilidades
familiares
no
compartidas
y/o
víctimas
de
la
violencia
de
género
y
otras
personas
en
riesgo
de
exclusión
debido
a su
difícil
situación
económica
–muchos
han
perdido
su
vivienda
o
tienen
graves
dificultades
para
pagar
su
hipoteca-.
En
efecto,
la
respuesta
es
afirmativa:
si
en
el
primer
semestre
de
2014
la
Fundación
Adecco
consiguió
2.498
empleos
a
personas
en
riesgo
de
exclusión,
este
año
la
cifra
se
ha
incrementado
en
un
27%,
alcanzando
los
3.166.
Según
Francisco
Mesonero,
director
general
de
la
Fundación
Adecco:
“esta
tendencia
refleja
que
las
personas
en
riesgo
de
exclusión
se
están
integrando
en
el
proceso
de
recuperación
económica,
lo
cual
es
un
indicador
positivo
que
demuestra
que
la
diversidad
va
calando
cada
vez
más
en
las
empresas.
No
obstante,
la
onda
expansiva
de
la
crisis
sigue
muy
presente
en
la
sociedad,
afectando
de
forma
especialmente
intensa
a
las
personas
que,
ya
antes
de
la
recesión,
encontraban
obstáculos
adicionales
para
encontrar
empleo
y
que
fueron
los
primeros
en
perderlo
(con
discapacidad,
mayores
de
45
años,
etc).
Por
ello,
sin
desestimar
la
buena
marcha
de
la
economía,
hay
que
seguir
trabajando
con
énfasis
para
que
las
personas
que
lo
tienen
más
difícil
no
sólo
tengan
empleo
en
tiempos
de
bonanza
económica,
sino
que
puedan
acceder
al
mismo
y
conservarlo
en
coyunturas
más
desfavorables,
sin
que
un
certificado
de
discapacidad
o
una
edad
avanzada
pese
más
que
sus
competencias”.
Como
se
aprecia
en
la
siguiente
gráfica,
el
número
de
contratos
a
personas
en
riesgo
de
exclusión
ha
seguido
una
tendencia
alcista
en
los
últimos
3
años,
atendiendo
a la
actividad
de
la
Fundación
Adecco.
El perfil del
trabajador
que
afronta
la
exclusión
a
través
del
empleo
En
el
primer
trimestre
de
2015
la
Fundación
Adecco
ha
generado
3.166
empleos
para
personas
que
vivían
situaciones
críticas
y
que,
a
priori,
parecían
tenerlo
muy
difícil
para
acceder
al
mercado
laboral.
Su
perfil
ha
sido
el
de
una
mujer
(60%)
mayor
de
45
años
(35%),
con
certificado
de
discapacidad
y
estudios
elementales
(37%).
Muchos
de
ellos
en
situación
económica
crítica.
Así
pues,
el
perfil
mayoritario
de
las
contrataciones
que
ha
intermediado
la
Fundación
Adecco
responde
al
de
un
profesional
que
reúne
una
serie
de
condiciones,
a
menudo
discriminatorias
en
nuestro
mercado
laboral.
-
Género:
el
hecho
de
ser
mujer
puede
mermar
las
oportunidades
profesionales
en
sectores
que
temen
por
las
bajas
de
maternidad
o la
conciliación.
-
Edad:
los
mayores
de
45
años
se
enfrentan
a
prejuicios
relacionados
con
sus
condiciones
laborales
o la
desactualización
de
sus
competencias.
-
Discapacidad:
un
sector
de
la
población
históricamente
discriminado
debido
a
“tics”
sociales
y
culturales
que
les
asocian
con
menor
productividad
o
absentismo.
-
Estudios elementales:
en
nuestro
mercado
laboral
se
cumple
el
precepto
de
“a
menor
formación,
más
paro”.
-
Situación económica
crítica:
Un
26,6%
de
las
personas
que
han
encontrado
empleo
a
través
de
la
Fundación
Adecco
se
enfrenta
a
graves
dificultades
económicas.
Muchos
de
ellos
han
perdido
su
vivienda
o
están
en
riesgo
de
hacerlo,
al
no
poder
afrontar
el
pago
de
su
hipoteca.
Según
Mesonero:
“es
una
doble
satisfacción
haber
podido
proporcionar
empleo
a
personas
que
lo
tenían
especialmente
difícil
para
competir
en
nuestro
mercado
o
bien
tenían
urgencia
extrema
de
conseguir
empleo,
por
su
difícil
situación
económica.
Desde
la
Fundación
Adecco
estamos
convencidos
de
que
podrán
normalizar
o
reconducir
sus
vidas
a
través
del
trabajo,
sentando
un
precedente
positivo
en
las
empresas,
que
perderán
el
miedo
a
“lo
diferente”
y se
animarán
a
seguir
integrando
la
diversidad
en
sus
equipos”.
Los
siguientes
gráficos
clasifican
a
las
personas
contratadas
en
función
de
las
variables
que
han
determinado
su
perfil:
¿Y
en
qué
sectores
han
encontrado
empleo?
Los
datos
reflejan
que
la
mayoría
lo
ha
hecho
en
el
área
de
hostelería
(27,8%),
siendo
el
perfil
más
habitual
el
de
camarero
y
camarero
de
pisos.
Por
detrás,
un
21%
se
ha
integrado
en
el
sector
industrial,
donde
destaca
el
puesto
de
mozo
de
almacén.
En
tercer
lugar,
un
10,4%
de
las
personas
en
riesgo
de
exclusión
han
encontrado
trabajo
en
el
sector
servicios,
en
puestos
de
limpieza,
seguidos
de
un
8%
que
trabaja
en
puestos
de
atención
al
público
(dependiente,
cajero,
etc).
Además,
un
6,2%
desempeña
una
ocupación
en
el
área
de
oficios
(fontanero,
albañil,
electricista…
Tipo
de
contratación
más
habitual
El
tipo
de
contrato
más
habitual
que
han
conseguido
las
personas
en
riesgo
de
exclusión
es
el
temporal
por
Acumulación
de
Tareas,
con
un
58%.
El
contrato
de
Obra
y
Servicio
ocupa
el
segundo
lugar,
con
un
25,2%,
seguido
del
temporal
de
fomento
de
empleo
para
personas
con
discapacidad
(5,6%).
Por
último,
un
5%
ha
ocupado
puestos
de
sustitución
por
Incapacidad
Temporal
y un
4,1%
ha
logrado
un
contrato
indefinido |