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Las
25
mujeres
y
los
10
hombres
que
forman
parte
de
la
última
promoción
salida
de
la
Escuela
Judicial
con
sede
en
Barcelona,
la
número
65,
recibieron
ayer
sus
despachos
en
un
acto
presidido
por
Su
Majestad
el
Rey
y
celebrado
en
el
Palau
de
Congressos
de
Catalunya.
En
su
intervención,
Su
Majestad
el
Rey
puso
de
relieve
que,
tanto
para
el
Poder
Judicial
como
para
el
resto
de
las
instituciones
del
Estado,
"el
respeto
a la
ley
nunca
ha
sido,
ni
es
ni
debe
ser
un
simple
trámite,
una
mera
formalidad;
una
alternativa.
Don
Felipe
estuvo
acompañado
por
el
presidente
del
Tribunal
Supremo
y
del
Consejo
General
del
Poder
Judicial,
Carlos
Lesmes;
el
presidente
de
la
Generalitat
de
Cataluña,
Artur
Mas;
el
ministro
de
Justicia,
Rafael
Catalá;
la
delegada
del
Gobierno
en
la
Comunidad
Autónoma
de
Cataluña,
María
de
los
Llanos
de
Luna;
la
alcaldesa
de
Barcelona,
Ada
Colau;
la
fiscal
general
del
Estado,
Consuelo
Madrigal;
la
secretaria
de
Estado
de
Justicia,
Carmen
Sánchez-Cortés;
el
inspector
general
del
Ejército
de
Tierra,
Ricardo
Álvarez-Espejo;
el
vicepresidente
del
Tribunal
Supremo,
Ángel
Juanes,
y el
consejero
de
Justicia
de
la
Generalitat
de
Cataluña,
Germà
Gordó,
entre
otras
autoridades.
Don
Felipe
recordó
a
los
nuevos
jueces
que,
en
el
ejercicio
de
su
función
jurisdiccional,
tienen
"la
gran
responsabilidad
de
velar
por
la
observancia
del
Estado
de
Derecho".
"Responsabilidad
que
compartís
con
las
demás
instituciones,
cada
una
dentro
de
sus
respectivas
competencias.
Formar
parte
de
esas
instituciones
es
un
inmenso
privilegio
pero
también
comporta
una
gran
deber:
el
del
compromiso
cívico
y
moral
con
los
ciudadanos
y
con
nuestro
País",
agregó.
"Vais
a
tener
así
el
honor,
pero
sobre
todo
la
inmensa
responsabilidad,
de
participar
en
una
tarea
que
es
esencial
para
la
convivencia
pacífica
de
los
ciudadanos,
y de
ser
los
actores
principales
en
la
justa
y
ordenada
resolución
de
conflictos.
En
ese
recorrido
deberán
acompañaros
siempre
la
sabiduría,
el
talento
y la
prudencia;
la
serenidad,
la
templanza
y la
mesura;
la
integridad,
la
honestidad
y la
imparcialidad.
Virtudes,
valores
y
principios
que
no
debéis
olvidar
ni
comprometer,
como
referentes
que
seréis
para
los
ciudadanos",
señaló
el
Rey
a
los
nuevos
jueces.
"A
partir
de
hoy
os
integráis,
como
he
subrayado,
en
una
de
las
columnas
vertebrales
del
Estado
y,
de
esa
manera,
tenéis
también,
junto
a
sus
demás
Poderes
e
Instituciones,
la
obligación
de
preservar
ese
Estado
Social
y
Democrático
de
Derecho
con
el
que
nuestra
Constitución
comienza
sus
primeras
palabras.
Su
conquista
ha
sido
una
aspiración
larga
y
legítimamente
sentida
y
deseada
por
todos
y su
plena
vigencia
es
imprescindible
para
el
funcionamiento
de
nuestra
comunidad
política
y
para
nuestro
desarrollo
económico
y
social.
Porque
a
través
del
Estado
de
Derecho,
los
ciudadanos
encuentran
la
garantía
de
sus
libertades
ante
los
Poderes
Públicos.
Porque
los
Poderes
Públicos,
de
esa
manera,
se
ven
sometidos
al
imperio
de
la
ley
y,
respetándola,
garantizan
el
ordenado
funcionamiento
del
Estado",
añadió
Don
Felipe.
Independencia
judicial,
clave
Por
su
parte,
Carlos
Lesmes,
presidente
del
CGPJ
y
del
Tribunal
Supremo,
subrayó
que
“Nuestro
Estado
de
Derecho
reclama
de
sus
jueces
que
custodien
sin
ambigüedades
la
Constitución
y la
ley
porque
es
la
única
manera
de
proporcionar,
con
absoluta
imparcialidad
e
independencia,
respuestas
adecuadas
a
los
problemas
de
los
ciudadanos,
ofreciendo
un
marco
de
seguridad
jurídica
y de
certeza,
siempre
cruciales
en
cualquier
sociedad
democrática
y
más
aún
en
épocas
de
turbulencia
económica
y
social”,
El
presidente
del
TS y
del
CGPJ
señaló
que
los
jueces
“buscamos
la
paz
y
aseguramos
la
convivencia,
porque
ninguna
sociedad
prospera
con
enfrentamientos,
con
conflictos
interminables”
y ha
destacado
el
“gran
reto”
que
los
nuevos
miembros
de
la
Carrera
Judicial
tienen
por
delante:
ayudar
a
las
personas
“a
vivir
mejor
y
más
seguras,
siempre
en
libertad”.
Lesmes
se
dirigió
a
los
jueces
que
ahora
empezarán
a
ejercer
su
función
para
decirles
que
la
autonomía
e
independencia
del
Poder
Judicial
dependen
de
su
“coraje
e
integridad”
y de
su
“voluntad
para
hacer
frente
a
cualquier
presión
o
manipulación”.
El
acto
comenzó
con
las
intervenciones
de
la
directora
de
la
Escuela
Judicial,
Gema
Espìnosa,
y el
presidente
del
Tribunal
Supremo
y
del
Consejo
General
del
Poder
Judicial.
Tras
dar
lectura
el secretario
general
del
Consejo
General
del
Poder
Judicial,
Joaquín
Vives
de
la
Cortada,
a
los
nombramientos,
Su
Majestad
el
Rey entregó
el
Despacho
y la
Cruz
de
San
Raimundo
de
Peñafort
a Elena
Gutiérrez,
número
uno
de
la
Promoción. A
continuación, el
resto de jueces
de
la
LXV
recibieron
sus
Despachos
de
manos
de
las autoridades
asistentes. El
discurso
de
Su
Majestad
el
Rey
puso
fin
a la
ceremonia.
Respecto
a
esta
65
Promoción
hay
que
señalar
varios
datos:
Las
mujeres,
que
suponen
ya
más
de
la
mitad
de
los
5.352
jueces
españoles,
representan
el
71,4
% de
los
integrantes
de
la
nueva
promoción,
porcentaje
que
supera
tanto
el
de
la
anterior
(68,1
%)
como
el
de
la
que
salió
de
la
Escuela
en
2013
(62,8
%).
Atendiendo
al
lugar
de
nacimiento,
Madrid
es
la
Comunidad
Autónoma
que
más
jueces
aporta
(7),
seguida
por
la
Comunidad
Valenciana
(4)
y
por
Andalucía,
Castilla
y
León,
Galicia
y el
País
Vasco
(3
cada
una).Entre
los
nuevos
jueces
hay
también
dos
nacidos
en
Aragón,
Illes
Balears,
Navarra
y el
extranjero
y
uno
en
Asturias,
Cantabria,
Cataluña
y La
Rioja.
La
media
de
edad
al
ingresar
en
la
Escuela
Judicial
era
de
27
años,
frente
a
los
30
años
de
la
promoción
anterior.
En
cuanto
a
los
idiomas,
los
35
nuevos
miembros
de
la
Carrera
Judicial
declaran
tener
conocimientos
de
inglés
y 15
de
ellos
también
de
francés.
Además,
cuatro
hablan
catalán,
cuatro
valenciano,
tres
euskera
y
otros
tres
gallego.
Solo
dos
de
los
miembros
de
la
promoción,
el
5,7
%,
tienen
o
han
tenido
algún
juez
o
magistrado
en
su
familia;
mientras
que
otro
25,7
%
poseen
algún
familiar
abogado,
procurador,
notario,
fiscal,
secretario
judicial,
etc.
Esto
significa
que
el
68,5
% de
los
nuevos
jueces
pertenecen
a
familias
sin
relación
previa
con
el
mundo
jurídico.
En
el
97,1
% de
los
casos,
los
nuevos
miembros
de
la
Carrera
Judicial
contaron
con
el
apoyo
económico
de
sus
padres
durante
la
preparación
de
la
oposición,
a la
que
dedicaron
una
media
de 3
años
y un
mes;
y el
17,1
% de
ellos
disfrutaron
de
una
beca
durante
ese
tiempo.
El
sistema
básico
de
ingreso
en
la
Carrera
Judicial
es
el
concurso-oposición,
seguido
por
un
curso
teórico
y
práctico
de
selección
realizado
en
la
Escuela
Judicial.
Es
posible
además
el
acceso
directo
a la
categoría
de
magistrado
entre
juristas
de
reconocida
competencia
con
más
de
diez
años
de
ejercicio
profesional.
La
Escuela
Judicial
fue
refundada
por
el
Consejo
General
del
Poder
Judicial
en
1997,
tras
haber
asumido
dicho
órgano
plenas
competencias
en
materia
de
selección
y
formación
de
jueces.
El
sistema
tradicional
de
acceso
a la
carrera
judicial,
mediante
la
oposición,
garantiza
que
el
futuro
juez
ha
adquirido
los
conocimientos
jurídicos
precisos
para
el
ejercicio
de
la
función
jurisdiccional,
cumpliendo
los
principios
de
mérito,
capacidad
e
independencia.
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