Cabe esperar que los sistemas de pensiones europeos también ofrezcan unas
pensiones adecuadas a las futuras generaciones de jubilados, a condición de que
los Estados miembros apliquen políticas firmes que permitan al máximo número de
trabajadores posible seguir trabajando hasta que lleguen a la edad de jubilación
legal. Esta es una de las conclusiones principales de un nuevo informe sobre la
adecuación de las pensiones. Las políticas de empleo deben dar a los
trabajadores de más edad mayores posibilidades de permanecer más tiempo en el
mercado laboral. No obstante, los regímenes de pensiones también deben proteger
a aquellos que no pueden permanecer en el mercado laboral durante un período lo
suficientemente largo para adquirir suficientes derechos de pensión. Las
conclusiones del Informe
sobre la adecuación de las pensiones de 2015
serán aprobadas hoy por el Consejo de Empleo y Asuntos Sociales.
La Comisaria de Empleo, Asuntos Sociales, Capacidades y Movilidad Laboral,
Marianne Thyssen, ha acogido el informe con satisfacción y ha manifestado
lo siguiente: «Las últimas reformas de las pensiones se han centrado en
garantizar pensiones a una proporción mucho mayor de personas mayores sin
desestabilizar las finanzas públicas. Esto solo puede lograrse si se ofrecen a
la gran mayoría de las personas suficientes oportunidades para seguir trabajando
hasta alcanzar la edad normal de jubilación, que va a aumentar en toda la UE.
Nuestra prioridad debe ser invertir lo suficiente en las capacidades y la salud
de las personas para permitir que aprovechen tales oportunidades. También
debemos ser solidarios con quienes, pudiendo necesitarlas, no pueden contar con
prestaciones de desempleo o de invalidez antes de alcanzar la edad de
jubilación.»
Según el informe, en el conjunto de la UE las pensiones proporcionan actualmente
a la mayoría de la gente una protección suficiente contra la pobreza, así como
la seguridad de unos ingresos adecuados durante la vejez. En general, las
personas mayores de la Unión Europea disfrutan de un nivel de vida semejante al
de la población más joven. Por término medio en la UE, los ingresos medianos
disponibles de las personas de 65 o más años se sitúan en el 93 % de los
ingresos de los menores de 65. Incluso durante la crisis las personas mayores
han estado más protegidas que otros grupos de edad, pero varios Estados miembros
aún deben seguir esforzándose por reducir el riesgo de pobreza y garantizar la
seguridad de los ingresos durante la vejez.
En los distintos Estados miembros se reflejan diferencias de género persistentes
en cuanto a las pensiones y se observa que las mujeres están más expuestas a la
pobreza y tienen pensiones más bajas que los hombres, como consecuencia de unos
salarios más bajos y de una vida laboral más corta por haberse ocupado de
responsabilidades familiares. Las mujeres viven, de media, más tiempo que los
hombres y, en consecuencia, tienen más probabilidades de enviudar y acabar
viviendo en un hogar unipersonal con una situación más precaria. Por término
medio en la UE, las pensiones de las mujeres son un 40 % inferiores a las de los
hombres. Las diferencias de género en las pensiones pueden reducirse, pero a
menudo será necesario realizar esfuerzos políticos a largo plazo que combinen
políticas de igualdad de oportunidades en varios ámbitos antes de que las
personas lleguen a la edad de jubilación con cambios en el régimen de pensiones.
Trabajar muchos años, clave
En el futuro será cada vez más importante realizar una carrera profesional
completa de cuarenta a cuarenta y cinco años de cotización para recibir una
pensión digna. En algunos Estados miembros, el mantenimiento de los ingresos
futuros tras la jubilación dependerá cada vez más de seguros privados, a través
de regímenes de pensión personales o profesionales. Es necesario que los Estados
miembros colaboren estrechamente en materia de pensiones complementarias, entre
otras cuestiones en las relacionadas con la disponibilidad, la aceptación y la
cobertura. Dependiendo de cuáles sean las prácticas nacionales, los
interlocutores sociales pueden desempeñar un papel importante al respecto.
Las últimas reformas de las pensiones han atrasado la jubilación y han
restringido la salida anticipada del mercado laboral. El éxito de estas reformas
dependerá en gran medida de la capacidad de los trabajadores de más edad de
seguir trabajando conforme aumenta la edad de jubilación. En 2012 solo
aproximadamente la mitad de las jubilaciones se produjeron por haberse cumplido
la edad de jubilación. Muchas personas se jubilaron antes por motivos de salud,
desempleo y por responsabilidades familiares. Por tanto, será esencial
proporcionar a las personas las capacidades necesarias, así como asistencia
sanitaria y social, para que mantengan su empleabilidad a medida que envejecen.
La Comisión lleva a cabo iniciativas que van en esta dirección, como la reciente
Recomendación
sobre el desempleo de larga duración, cuyo objetivo es ayudar más a los
desempleados de larga duración para que puedan reincorporarse al mercado laboral
y no pasen a ser inactivos.
El informe trienal sobre la adecuación de las pensiones del
Comité de Protección Social
de la UE hace un seguimiento, a escala de la UE, de en qué medida las pensiones
ofrecen a las personas una renta suficiente en la vejez para protegerlas contra
la pobreza y permiten que tengan unas condiciones de vida dignas. El informe
evalúa medidas de reforma clave del pasado que estaban destinadas a garantizar
unas pensiones adecuadas y financieramente viables, y define otras necesidades
de reforma.
Dicho documento complementa las estimaciones realizadas por el Comité de
Política Económica en el
Informe sobre el envejecimiento
de 2015, en el que se evalúan las repercusiones que tendrá el futuro gasto en
pensiones en la sostenibilidad de las finanzas públicas.