Según un nuevo
estudio efectuado por Linklaters, se estima que desde que se puso en marcha el
Mecanismo Único de Supervisión (“SSM”, por sus siglas en inglés) del Banco
Central Europeo el 4 de noviembre de 2014, los volúmenes de créditos fallidos (‘NPL’)
de los bancos que supervisa permanecen altos, habiendo disminuido ligeramente de
841.000 millones de euros* a 826.000 millones de euros. El Ratio de
endeudamiento NPL de estos bancos solo se ha visto reducido ligeramente del
4,13% (a finales de 2013) al 3,92% (H1 2015).
Los bancos han anunciado planes para reducir sus carteras de créditos fallidos y
la demanda de estos activos continúa siendo significativa por parte de los
inversores, que han levantado al menos 40.000 millones de euros en fondos para
invertir en este tipo de carteras. Pero el estudio sugiere que los créditos
fallidos están aumentando cada vez más en algunos países, arrastrando las
rentabilidades de los bancos y la confianza en el mercado. Abordar estos riesgos
crediticios será una prioridad de supervisión clave para el SSM en 2016.
“En su primer año de funcionamiento, el SSM ha logrado un buen avance en la
creación de confianza en el sistema bancario europeo. La evaluación global ayudó
a identificar los problemas en los balances de los bancos y arrojó claridad en
cuanto al tamaño de las carteras de préstamos fallidos. Sin embargo, éstos
siguen constituyendo un importante problema, en especial en los mercados del sur
de Europa” comenta Andreas Steck, socio de Linklaters.
Los bancos europeos requerirían ventas de créditos fallidos por importe de
400.000 millones de euros para equipararse a los bancos americanos
Desde 2011, las carteras de NPLs en el sector bancario estadounidense han ido
disminuyendo. El progreso económico ha sido una de las causas principales de
esta divergencia respecto a Europa. El estudio de Linklaters muestra que los
bancos europeos supervisados por el SSM necesitarían reducir sus carteras de
préstamos NPL en 400.000 millones de euros adicionales para alcanzar los niveles
actuales de los EEUU. Aunque los EEUU se han visto beneficiados por un buen
número de factores económicos, institucionales y políticos, los reguladores han
facilitado además directrices normativas sobre el tratamiento de estos
préstamos, lo cual ha facilitado la disminución de préstamos NPL.
Según Steck “claramente, el BCE está trabajando muy duro para acometer la
resolución de los préstamos NPL y ha constituido un grupo de trabajo para
abordar este tema; además les veremos involucrándose más con los bancos y
autoridades competentes de cada nación para garantizar que se llevan a cabo
acciones antes de la realización de los test de estrés del próximo año.” Los
bancos griegos, austriacos, portugueses, italianos y chipriotas van a
enfrentarse a un mayor reto en los próximos test de estrés
Linklaters
desarrolla su modelo de test de estrés
Como parte de la evaluación global se exigió a los bancos que mantuviesen un
ratio de capital Tier 1 mínimo (CET1) del 8% para un escenario base y un ratio
mínimo CET1 del 5,5% para un escenario adverso. Linklaters ha desarrollado su
propio modelo de test de estrés**** de los bancos europeos incorporando
criterios basados en activos ponderados por riesgo (RWAs) y deterioros. Los
resultados sugieren que los bancos griegos y austriacos serían los que se verían
en mayores dificultades en caso de un escenario adverso, con un ratio medio CET
1 por debajo del 7%.
Los ratios RWA en un escenario adverso para los bancos griegos, austriacos,
portugueses, italianos y chipriotas también permanecen altos, lo que sugiere que
será necesario un mayor desapalancamiento en el futuro. Colectivamente, los
bancos de estos cinco países sólo han vendido 5.000 millones de euros en activos
no estratégicos desde los test de estrés realizados el pasado año.
“Desde los tests de estrés, los bancos han evaluado sus necesidades de capital
con los objetivos actualizados recientemente del SSM. Mirando al próximo año, el
SSM examinará atentamente la calidad de este capital y será interesante ver cómo
calcula el tratamiento de los Activos por Impuestos Diferidos (deferred tax
assets) frente al capital de los bancos”, según Edward Chan, socio de Linklaters.