Diseñar un Plan
de Prevención de Riesgos laborales para la carrera fiscal es el objetivo de la
Comisión que se ha puesto en marcha desde el pasado miércoles en la que FGE,
representada por Pilar Barrero, fiscal de sala laboral y miembros de
asociaciones de fiscales para definir este programa que ayude definir la carga
de trabajo de los cerca de 2600 fiscales que hay en España y la posible
conciliación de su vida laboral y personal, ahora muy complicado. Curiosamente
la entrada en vigor de la Lecrim, reforma procesal penal cuestionada desde estas
asociaciones, es uno de los elementos que distorsiona esa carga de trabajo.
Fuentes consultadas desde esta publicación señalan que lo ideal es que los
fiscales contabilizaran unas cuarenta horas semanales de trabajo, entre papeleo,
asistencia a juicios y guardias. En estos momentos, la mayor parte de los
fiscales españoles superan las cincuenta horas semanales, algunos de ellos
afectados de estrés y ansiedad ante el trabajo ingente que realizan. El modelo
de los jueces a nivel de prevención de riesgos laborales, es un ejemplo que se
tiene en cuenta como punto de partida.
La carrera fiscal quiere adaptarse a los nuevos tiempos. Nadie duda del papel
que realizan estos profesionales, siempre en alerta de los derechos de las
personas más desfavorecidas. En este escenario parece lógico que en aras de un
mejor desempeño de sus funciones busquen consensuar con FGE su Plan de
Prevención de Riesgos Laborales. Este ha sido el arranque de una serie de
reuniones, la primera celebrada este miércoles en la propia sede de la Fiscalía
en Madrid para arrancar los trabajos. Dirigida por Pilar Barrero, Fiscal de lo
Social del Supremo. Nombrada para esa jefatura por el ex fiscal general
Conde-Pumpido. Pertenece a la UPF tuvo lugar el pasado miércoles este primer
encuentro entre la Fiscalia y las propias asociaciones de fiscales para definir
esta cuestión.
Según fuentes cercanas a esta Mesa de Trabajo, el modelo del que se quiere
partir es del Plan de Prevención de Riesgos Laborales que aprobó el CGPJ y
las asociaciones judiciales en la primavera pasada. Una medida que vino
precedida de otra actividad de presión de una de las asociaciones, Jueces para
la Democracia, quien presentó una demanda contra el propio Ministerio de
Justicia y el CGPJ por la excesiva carga de trabajo. Reconvertida la situación,
dicha demanda se retiró y a las pocas semanas jueces y su órgano de gestión
suscribían el citado Plan de Prevención de Riesgos laborales, aún por llevarse a
la práctica por cierto. Ahora de lo que se trata es que los propios fiscales
encuentren su modelo propio de prevención de riesgos laborales, cuestión que no
se antoja sencilla.
Desde las asociaciones fiscales se observa este tipo de reuniones con mucho
interés. En estos momentos más de la mitad de los fiscales realizan más horas de
las que debieran, alrededor de las cincuenta semanales, cuestión que les impide
conciliar su vida personal con la laboral y que a algunos de ellos les está
generando problemas de salud desde el estrés o la ansiedad. En este contexto,
ahora lo fundamental es definir el concepto de carga de trabajo, clave para que
el citado Plan de Riesgos Laborales vaya adelante. En estos momentos, la entrada
de la Lecrim pudiera ser un duro varapalo para estos profesionales que verían
incrementada su carga de trabajo de forma considerable, con los mismos medios
materiales y técnicos. Muchos de estos expertos advierten que los medios que
Catalá va a poner en marcha para mitigar esta nueva carga de trabajo no serán
suficientes para compensar el esfuerzo que se hará especialmente en la
jurisdicción penal, donde el acortamiento de plazos en las instrucciones parece
que será una realidad a partir del próximo mes de diciembre.
Este Plan de Prevención de Riesgos Laborales se antoja como clave para la
carrera fiscal desde muchas perspectivas. La que más se aprecia a priori tiene
que ver con la incorporación de más profesionales en aquellas fiscalías donde
sean necesarios. De hecho hay que recordar que hace algo más de un año un grupo
de fiscales enviaron una carta al que por aquel entonces era FGE; Eduardo
Torres-Dulce, hoy Of Counsel en Garrigues, para mostrarle
su malestar por el régimen de sustituciones que prácticamente se habían
suprimido con el consiguiente problema para los propios fiscales que
tuvieron que duplicar su trabajo. También la actual FGE, Consuelo Madrigal, ha
señalado en varias comparecencias suyas la necesidad de incrementar la carrera
fiscal en número de efectivos, así como adecuar el sistema informático de los
fiscales al de la carrera judicial, hasta ahora incompatibles con el perjuicio
que genera este tipo de herramientas no compatibles.