La sede de PIMEC en Barcelona acogió ayer miércoles la conferencia de Jesús de
Alfonso, presidente del Tribunal Arbitral de Barcelona (TAB), para analizar las
problemáticas de las empresas a la hora de resolver sus conflictos. Antoni
Cañete, secretario general de PIMEC, presentó la conferencia de De Alfonso
destacando la importancia de incorporar la cláusula arbitral en los contratos.
Cañete añadió que PIMEC hace tiempo que observa que un número significativo de
conflictos empresariales no son resueltos por las pymes por la inversión de
tiempo y recursos financieros que les representa tener que recurrir a la
Justicia ordinaria. Eso se traduce, al cabo del tiempo, en ineficiencias o
afectaciones en la buena marcha de los negocios y pérdida de competitividad.
La conferencia del presidente del TAB, Jesús de Alfonso, empezó explicando
cuáles son los orígenes de los conflictos y cómo evitarlos a la vez que también
exponer las malas y buenas conductas empresariales. A partir de aquí resaltó que
el arbitraje es un proceso de justicia privada, voluntaria por las partes y con
fuerza ejecutiva mediante el laudo.
De Alfonso mencionó que el arbitraje resuelve los conflictos empresariales en
cualquier nivel monetario y que el TAB tiene un procedimiento de dos meses de
duración para la pymes con un 30% de descuento para conflictos de hasta 30.000€.
En conclusión, el arbitraje es más rápido y económico que la justicia ordinaria.
En cuanto a la institución del TAB, Jesús de Alfonso subrayó que es una entidad
neutral que cuenta con árbitros con más de 15 años de experiencia y que están
especializados en problemáticas concretas. Las ventajas principales de los
métodos extrajudiciales son que constituyen procesos de resolución de conflictos
societarios y mercantiles rápidos, eficientes, con oportunidades de llegar
voluntariamente a acuerdos y económicos a la vez
Por su parte, una patronal empresarial como es la propia PIMEC amplía con el
arbitraje los servicios de asesoramiento jurídico y laboral para la pyme,
orientados a la resolución de conflictos y a las problemáticas que sufren las
empresas. Hay que darse cuenta que ante la lentitud de los juzgados y el coste
de los litigios, ahora con tasas judiciales aún vigentes para pymes y ongs, el
arbitraje es un método más agil y rápido de resolución de las controversias.