Derivados, futuros, opciones y fondos de inversión quedan fuera de la
clasificación del nuevo semáforo con el que Hacienda pretende que las entidades
financieras informen a los consumidores de productos financieros a partir del 4
de febrero de 2016. “Es como si las bicicletas y las motos no estuvieran
afectados por los semáforos de tráfico”, apunta Juan Ignacio Navas,
socio-director de Navas & Cusí, despacho especializado en derecho bancario y
financiero. Si esto se queda así al final, es evidente que la protección al
consumidor final seguirá siendo deficiente y el riesgo de estafas o problemas
similares a los que han causado las preferentes seguirán estando ahí. Se puede
consultar la Puede consultar la OM de Economía
aquí:
Navas critica
además que se hayan excluído determinados productos tras los múltiples reproches
judiciales recibidos. “Los jueces dicen que la comercialización ha sido
incorrecta y cuando se hace una reforma legislativa se les excluye; que alguien
me explique por qué”.
A finales del
mes de julio el ministro De Guindos anunció que el semáforo se aprobaría antes
de las elecciones y contrarrestó la avalancha de críticas provenientes de
bancos, brokers, aseguradoras y gestoras de fondos de pensiones. “Ahora la
reforma se va a después de las elecciones y los que antes criticaban hoy guardan
silencio; muy significativo”, señala Navas.
Navas critica
que la reforma se haya quedado a medias a pesar de que el Banco de España
reconoce que el 90% de la población tiene unos conocimientos financieros pocos o
nulos. Según la vicepresidenta de la CNMV, Lourdes Cantero, la cultura
financiera de los españoles es “mejorable”. A pesar de este mal dato, señala
Navas, la reforma que pretendía proteger al consumidor “ha frustrado las
expectativas”.
Queda en el
tintero, lamenta Navas, la firma manuscrita en la que el consumidor reconoce
haber entendido la complejidad del producto. Se sustituye por una mera
advertencia con signo de exclamación que reza: “producto financiero que no es
sencillo y puede ser difícil de comprender”. Navas critica que hayan evitado el
término “complejo”, que además de ser más claro, tiene un contenido jurídico.
“Son aquellos que según la directiva MiFID, obligan a una especial protección
del consumidor”, explica el experto.
Además, el
socio-director de navascusi.com lamenta que los objetivos pretendidos de
transversalidad, sencillez y homogeneidad no se hayan logrado. “La
transversalidad –que justificó que Economía arrebatara a la CNMV la iniciativa-
no se consigue desde el momento en que hay productos que quedan fuera del
semáforo”, apunta. Tampoco se logra la sencillez porque además del semáforo del
riesgo hay un código de candados que indican la liquidez o no del producto y una
exclamación que indica la complejidad del producto.
Y lo peor: el
semáforo convivirá con la actual clasificación de los fondos de inversión, con
otra que se hará de los fondos de pensiones y con la clasificación que elaborará
Bruselas para los productos complejos en el 2017. “Un galimatías que lejos de
simplificar la información, la hace más compleja; una oportunidad perdida con
vencedores y perdedores”, concluye Navas.