Los ciudadanos
creen que la Administración de Justicia funciona en conjunto mal: lo reconoce un
53% de los españoles, frente a un 32% que considera que actúa bien. Ambos
porcentajes han ido creciendo a lo largo de los últimos 28 años, a costa de
quienes en 1987 consideraban que funcionaba “regular”. Con el paso de los años
la opinión de los ciudadanos se ha ido polarizando, acentuándose la distancia
entre los porcentajes que emiten un diagnóstico favorable y desfavorable: en
1987, era de 8 puntos, y ahora de 21 puntos. En este contexto reclaman una
reforma inmediata y a fondo para mejorar el funcionamiento de la Justicia y un
Pacto de Estado que evite que ésta tenga intromisiones externas. Estas son las
principales peticiones que realizan los ciudadanos españoles a los políticos
según los datos extraídos del Barómetro Externo 2015 realizado por Metroscopia y
encargado por el Consejo General de la Abogacía Española.
La Justicia ha tocado techo y empieza a perjudicar la viabilidad de nuestro
Estado de Derecho esta es una de las conclusiones del Barómetro Externo
realizado por Metroscopia y que Juan José Toharía, su director, explicó con
detalles en una presentación pública. A este respecto hay datos que dejan claro
esa negativa percepción: El lenguaje y los procedimientos de la Justicia son
excesivamente complicados y difíciles de entender para el ciudadano medio (82% .
En general, la Justicia sigue sin estar organizada y sin funcionar como cabría
esperar en una sociedad moderna y avanzada (80%). Con los medios existentes y su
actual forma de funcionar nuestra Justicia no puede contribuir con la eficacia y
rapidez que debería a investigar y castigar la corrupción (77%)
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“Los españoles que dicen haber acudido al despacho de un abogado representan ya un 56%, el porcentaje más alto jamás registrado, superior en 33 puntos al registrado en 1978” |
También se tiene la percepción que en muchas ocasiones no sirve de nada ganar un
pleito pues en la práctica la sentencia es papel mojado ya que o no se cumple o
se cumple tarde y mal (73%) Estas ampliamente mayoritarias críticas, por sí
solas, configuran a la Justicia como una institución organizativamente desfasada
y funcionalmente poco eficiente. Al mismo tiempo, y no sin cierta paradoja, una
amplia mayoría ciudadana considera que:
• Con todos sus defectos e imperfecciones, nuestra Administración de Justicia
constituye la garantía última de defensa de la democracia y de las libertades
(71%)
• Los jueces españoles son tan buenos como los de cualquier otro país de la UE:
lo afirma el 69% de los ciudadanos, diez puntos más que en 2011
• En general, los jueces suelen ser imparciales de entrada con las partes
implicadas, lo dice el 50%, frente al 42% con opinión opuesta
Frente a la situación de nuestra justicia,” hay otro dato a mencionar que es el
mantenimiento de la consideración social de la abogacía frente a otras
instituciones “ Este es un dato que hay que explicar en un entorno; es la
primera entidad jurídica por encima del resto, sobre todo porque han logrado
transmitir que su trabajo tiene un fin social” comenta Toharia, quien destaca
que este posicionamiento de la abogacía en nuestro país es algo sorprendente si
tomamos ratios de EEUU u otros países donde tanto por sus honorarios como por su
falta de confianza no es tenida muy en cuenta por los ciudadanos.
Para este sociólogo es evidente que entre 2011 y 2015, siguen ocupando los
primeros lugares las instituciones que la ciudadanía percibe como “altruistas”:
es decir, las que se asocian más directamente con la defensa del bien común
(científicos, policía, fuerzas armadas, Seguridad Social, Cáritas y las pymes, a
las que se estaría reconociendo su capacidad de resiliencia en circunstancias
sumamente adversas). Esta suele ser la pauta común en prácticamente todos los
países.
Abogados
españoles, mayor satisfacción social
Respecto a los abogados, “en principio, podría incluso resultar sorprendente
por la naturaleza de sus funciones: el abogado goza ciertamente de la confianza
total de sus representados, pero al mismo tiempo —y con toda probabilidad en
igual medida—concita desconfianza y recelo en la parte contraria (que, a su vez,
confía plenamente en su abogado), apunta el presidente de Metroscopia.
De hecho, a su juicio, los españoles consideran que, mediante la total entrega a
la defensa de sus representados, los abogados realizan una contribución a la
Justicia: es decir, llevan a cabo una función de interés público. Algo que,
sorprendentemente, no parece tener tan claro nuestra ciudadanía respecto a
jueces y tribunales. Estos no solo no logran superar con alguna holgura —como
cabría esperar en principio— a los abogados en el ranking de confianza sino que,
en realidad, llevan ya varios años quedando ligeramente por detrás.
Toharia nos explicó que entre quienes alguna vez han acudido al despacho de un
abogado (56% de la población), el grado de satisfacción con los servicios
profesionales recibidos sigue manteniéndose a un nivel muy elevado. La
satisfacción de conjunto es puntuada con un 7.0, destacando de modo especial la
atención y el trato recibidos (7.9 de nota media), así como la preparación
técnica del abogado y su interés por el asunto encomendado (7.3 y 7.2,
respectivamente).” Incluso el importe de los honorarios cobrados merece una
evaluación positiva (6.5): la relación coste/beneficio que implica recabar
asistencia letrada es percibida de forma favorable por quienes han utilizado
alguna vez los servicios de un abogado. Algo que queda confirmado por el hecho
de que el resultado conseguido sea evaluado con un asimismo sustancial 6.6.”,
apunta nuestro interlocutor.
Otro dato que supimos es que el grado de contacto de la población española con
su sistema jurídico mantiene la pauta de gradual incremento detectada ya en los
Barómetros anteriores. “En el momento actual los españoles que dicen haber
acudido al despacho de un abogado para consultar algún problema de tipo jurídico
representan ya un 56%, el porcentaje más alto jamás registrado, superior en 33
puntos al registrado en 1978 “, lo que demuestra la incidencia de la crisis en
la sociedad y como los conflictos han crecido.
En este sentido, los datos de actual sondeo confirman lo ya detectado en los
Barómetro de 2008 y 2011: la utilización de los servicios de los abogados tiende
a ser similar en todos los sectores sociales. Este dato invita a concluir que la
consolidación del actual sistema de Justicia Gratuita parece estar logrando que
nadie que pueda necesitar asistencia jurídica se vea impedido de conseguirla por
falta de medios económicos. “ De hecho se valora bastante bien el trabajo que
los abogados del Turno de Oficio hacen para los sectores más desfavorecidos de
la sociedad”, apunta nuestro interlocutor