La futura
digitalización de la justicia preocupa a todos los estamentos jurídicos. Ese 1
de enero establecido por mandato legal por el Ministro Catalá será el arranque
de un proceso irreversible y necesario para nuestra administración de justicia.
También es claro que habrá que esperar varios meses para que esa modernización
se logre de forma uniforme. En principio en la reunión mantenida ayer entre
Carlos Lesmes, presidente del CGPJ y del TS y Manuel Almenar, nuevo presidente
ejecutivo de la APM (Asociación Profesional de la Magistratura), se abordó este
tema y otros relacionados con la carrera judicial. El apoyo de esta asociación
al proceso de modernización de nuestra justicia es claro, siempre y cuando se
tengan los medios personales y materiales suficientes para apostar por ellas,
cuestión que ahora parece complicada, cuando ya ha habido varias CCAA, entre
ellas Valencia y Andalucía que ya han anunciado que tienen problemas de liquidez
importante. Desde este colectivo judicial hay la preocupación que estas
disfunciones puedan generar una justicia con dos velocidades; una equipada y
otras con deficiencias. Desde la propia asociación se ha pedido a las
administraciones implicadas se dote de los suficientes medios para lograr que
esa justicia digital sea uniforme.
Arranca con fuerza el trabajo de Manuel Almenar y su Comité Ejecutivo que tuvo
en la tarde de ayer su primera reunión tras aquellos resultados del último
Congreso que eligió a este magistrado gallego nuevo presidente de la APM. De la
reunión que mantuvo con Carlos Lesmes, presidente del TS y del CGPJ, se ha
sabido que se abordaron temas relacionados con la carrera judicial y otras
cuestiones, como la tecnológica que preocupa mucho a todos los operadores
jurídicos. También el encuentro de trabajo ha servido para que ambas
instituciones supieran cuáles son sus agendas de trabajo para los próximos
meses. Lo que dirá el futuro es cuál va a ser el posicionamiento de APM respecto
al propio CGPJ y si estará tan próximo como en el mandato del anterior
mandatario Pablo Llarena, ahora candidato para una plaza en la Sala Segunda del
Tribunal Supremo.
En esta Ejecutiva se han fijado las líneas de trabajo para los próximos meses,
una estrategia que ya nos adelantaba el propio Almenar en
una reciente entrevista a nuestra publicación. Se trata de estudiar un nuevo
modelo de organización de carrera judicial apostando por los Tribunales de
Instancia donde se respete el principio de independencia e inamovilidad de los
jueces. A este respecto otra de las prioridades es que se encuentre una
regulación de los JAT, Jueces de Adscripción territorial, muchos de ellos sin
destino claro. Otra línea de trabajo de los próximos meses girará sobre las
condiciones profesionales de los jueces, ahora la mayoría con una sobrecarga
importante y donde según afirmaba el propio presidente de la APM es fundamental
que se ponga en marcha el
Plan de Prevención de Riesgos Laborales aprobado en la primavera de este año
pero aún inactivo, y así se ha pedido en el dia de hoy al CGPJ y su
presidente. La tercera línea de trabajo es el diagnóstico que se hará que cada
orden jurisdiccional y proponer soluciones que se tengan en cuenta para futuras
reformas legislativas.
Necesario un
Pacto de Estado
Tanto Manuel Almenar como su Comisión Ejecutiva tienen claros que la reforma
profunda de la administración de la Justicia debe de venir de un Pacto de Estado
en el que intervengan partidos políticos y operadores jurídicos consensúen los
pasos que haya que dar tras el próximo 20D. En el ánimo de este colectivo
judicial está en que se respete la tutela judicial de los ciudadanos y se
ofrezca el servicio de calidad que ahora, por determinadas circunstancias, no se
está dando. Para el presidente ejecutivo da la APM es fundamental que la
justicia no dependa del Gobierno de turno y que sirva para mejorar la relación
entre Gobierno, CGPJ y CCAA, que hasta la fecha no ha sido todo lo bueno que se
esperaba. Desde su punto de vista hay que buscar ese Pacto institucional a lo
largo de varias legislaturas y sacar a la justicia del debate político.
Sobre la falta de referencias claras en los programas de los partidos políticos
que acuden al 20D, donde solo han hablado de lugares comunes que ya todos
conocemos, el presidente de la APM tiene una doble lectura. En primer lugar se
puede ver como que no tienen propuestas claras y podría ser algo negativo. Desde
un lado positivo lo entiende como que no hay propuestas que definan una
posición, sino que hay está la puerta abierta a consensuar esos posicionamientos
con otras fuerzas políticas. La APM sigue defendiendo como una de sus ideas
básicas un CGPJ formado por 20 vocales, siendo los vocales judiciales elegidos
por los jueces, modelo que podría mejor garantizar la independencia judicial,
ahora cuestionada. Fuera de este esquema que defiende este colectivo, creen que
cualquier otro planteamiento puede ser una fuente de problemas tanto para el
funcionamiento del propio CGPJ como de la percepción que se tenga del mismo
organismo.
Dentro de unos días entrará en vigor la Lecrim, reforma procesal penal parcial
que ha generado mucha polémica y peticiones de una mayor vacatio legis ante la
falta de medios de nuestros jueces y fiscales. Almenar tiene claro que la
puesta en marcha de esta reforma va a suponer una mayor entrega de los jueces en
su quehacer diario para salvaguardar las carencias del sistema. Es consciente
que el voluntarismo no se puede mantener en el tiempo sino se ofrecen los medios
para poder desarrollar ese trabajo. Desde la APM se valora de forma positiva
reformas de la Lecrim como la intervención telefónica de las comunicaciones y el
control judicial, la propia doble instancia penal que tendrán los TSJ,
tribunales Superiores de Justicia y las reformas de los plazos, tan criticadas.
En este tema de los plazos, la asociación mayoritaria de los jueces echa en
falta la supresión de los recursos contra resoluciones dictadas en fase de
instrucción, salvo que afectasen a derechos fundamentales. Si se fijan esos
plazos de seis y dieciocho meses hay que impedir maniobras de algunas de las
partes que dilaten el proceso con diferentes recursos de reforma y apelación.
Respecto a la implantación de la doble instancia penal en los Altos Tribunales
autonómicos, el presidente de APM advierte que esta es una exigencia que
proviene de nuestra Constitución y también de los convenios internacionales
derivados por España. Esto ha hecho hasta ahora que el Tribunal Supremo hiciera
una explicación extensiva del recurso de casación con la finalidad de poder
entrar a valorar la prueba y, por tanto, convertirse en una provisional segunda
instancia, cuando no lo es. Con la reforma de la Lecrim viene a salvar esa
situación aunque tendrá que venir acompañada de las plazas suficientes para que
exista esa sala de apelación. Fuentes del Ministerio señalaban a esta
publicación que hay una previsión de cuarenta y cinco plazas para el próximo
año, algunas de las cuales irán estos Tribunales.