Para analizar y
debatir esta idea, la jornada contó con distintos ponentes. De este modo, una
de las ponencias, titulada ‘Un nuevo contrato de igualdad de oportunidades para
todos’, la realizó José Ignacio Conde-Ruiz, profesor titular de Fundamentos del
Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid, y subdirector de la
Fundación de Estudios de Economía Aplicada – FEDEA -. También participó Pablo
Gimeno, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, quien realizó la
ponencia ‘Un modelo de indemnización única sin contrato único’. Además, Alberto
Santos, asociado senior del Área de Laboral y de la Seguridad Social de Deloitte
Abogados hizo una ponencia sobre ‘El contrato único: realidad o ficción’. Todo
ello se llevó a cabo en una mesa moderada por Fernando Bazán, socio director del
Área de Laboral y de la Seguridad Social del Despacho. Dicho debate se vio
enriquecido por la participación de Aurelio Desdentado Bonete, profesor
honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid y magistrado jubilado del
Tribunal Supremo (TS), quien definió los aspectos jurídico – laborales más
relevantes de las citadas propuestas.
Nadie puede
discutir que para los laboralistas que éste es uno de los temas de más
actualidad en el llamado derecho del trabajo. La propuesta
del
denominado “contrato o indemnización única”, sugiere alargar el tiempo de cobro
de la prestación por desempleo, aunque acondicionándola a la aceptación de
ofertas de trabajo, y revisar el tema salarial de los funcionarios para que
tenga una parte variable.
En su intervención, el subdirector de la Fundación de Estudios de Economía
Aplicada (FEDEA), José Ignacio Conde-Ruiz, subrayó que el contrato único
solucionaría la temporalidad en España y ha apostado por que sustituya a todos
los existentes, solo para nuevos contratos, y por limitar los temporales a las
sustituciones por interinidad.
Asimismo, abogaba por un sistema de indemnizaciones por despido crecientes
diseñadas de forma que las empresas paguen el mismo coste agregado que con el
sistema actual, que presente las dos escalas indemnizatorias existentes
(procedente e improcedente) y que garantice la tutela judicial a todos los
trabajadores.
El asociado del área de laboral de Deloitte Alberto Santos apoyaba el contrato
único, eliminar los contratos temporales y establecer la temporalidad como
"causa extintiva", lo que generaría empleo estable y una mejora de la
productividad y de la igualdad, ya que todos trabajadores tendrían las mismas
las indemnizaciones.
Además, propuso crear una "mochila de indemnizaciones" que suponga una
contribución mensual, pero que no implique el incremento de los tipos de
cotización, y que sea gestionada por la Tesorería de la Seguridad Social.
En su turno de palabra, el profesor de la Universidad Carlos III de Madrid Pablo
Gimeno se decantaba por desincentivar el despido improcedente y por penalizar
la temporalidad frente a empleo estable, al tiempo que ha abogado por favorecer
una estructura productiva basada en la estabilidad.
Gimeno comentaba, además, que mantendría la contratación temporal, pero con una
indemnización común a todos los contratos y con una fuerte penalización de la
improcedencia.
Una de las intervenciones más esperadas fue la del magistrado jubilado del
Tribunal Supremo, Aurelio Desdentado, quien dijo qu que el contrato único
plantearía problemas jurídicos, ya que la Constitución señala que tiene que
haber una reacción "adecuada" del ordenamiento jurídico a los despidos no
justificados.
El magistrado comentó que se da un trato desigual a la hora de seleccionar al
trabajador a despedir, ya que se opta por el de menor antigüedad, al tiempo que
ha subrayado que el factor de la antigüedad tiene "un efecto fatal" sobre la
movilidad laboral.