Será el próximo
miércoles cuando la comunidad jurídica, convocada por FIDE, se reúna en torno al
libro “Pintar la Justicia” editado por Thomson Reuters Aranzadi. La obra es un
trabajo peculiar donde fotografías y entrevistas realizadas por el periodista
Alfredo Urdaci giran alrededor de la justicia y de qué habría que hacer para
mejorarla. Así aparecen cerca de 100 profesionales entre los que hay que
destacar a Ricardo Bodas, presidente de la Audiencia Nacional, Maria Emilia
Casas, ex presidente del Tribunal Constitucional, Angel Juanes, vicepresidente
del Tribunal Supremo o Gonzalo Jiménez Blanco, Head of Ashurst en España, entre
otros juristas. Junto a ellos otros profesionales de la economía, medicina o
biotecnología también opina. Este libro contiene imágenes de Javier Ballester
“Montesol” sobre aspectos muy específicos y particulares de la Justicia.
Se trata de imágenes, algunas
inéditas, de instituciones del ámbito de la Justicia y de paisajes de Madrid y
Barcelona, así como de entornos, ambientes y situaciones de juicios y de
despachos profesionales, con los que seguro todos nos sentiremos identificados.
Pintar la Justicia o que la Justicia pinte algo, es uno de los objetivos de
muchos de los profesionales de este sector que tenemos desde hace años. Pero,
por suerte o por desgracia, la justicia no da votos y se encuentra casi
clandestina en los programas electorales. La idea de combinar fotografías y
pinturas, entre entrevistas de calado y artículos, fue una iniciativa de la
propia presidente de FIDE, Cristina Jiménez Savurido que confesó al propio
Alfredo Urdaci, periodista de prestigio y amante de la fotografía : “Reconozco
que en la preparación de este trabajo hubo un momento de vértigo. Éramos dos
intrusos en un campo ajeno, para tratar con profesionales del Derecho de una
alta especialización. Una visión ajena, un punto de vista exterior. El libro es
el resultado de la aproximación de dos extraños al universo de la Justicia.
Cuando Cristina Jiménez nos propuso este viaje por los despachos, por los
tribunales, por los laboratorios, recordé a aquel viejo director de periódicos
que cuando tenía que cubrir un terremoto buscaba siempre a algún periodista que
nunca hubiera visto los efectos de un seísmo. “Dije sorpresa donde los demás
dijeron costumbre”, escribe Borges, como fórmula tensa del conocimiento”,
entresacamos del prólogo de este libro.
La obra recoge testimonios, a modo de entrevistas y artículos de juristas como
María Emilia Casas Presidenta emérita del Tribunal Constitucional, Manuela
Carmena Alcaldesa de Madrid, Manuel Conthe, Árbitro independiente, José Ramón
Couso, Director Asesoría Jurídica Procesal y Recuperaciones de Sareb, Ignacio
Díez-Picazo, Catedrático de Derecho Procesal. Abogado. Eduardo De Porres
Presidente de la Audiencia Provincial de Madrid. Ricardo Bodas, presidente de la
Sala Social de la Audiencia Nacional, Sonia Gumpert, decana del Colegio de
Abogados de Madrid o Angel Juanes Vicepresidente del Tribunal Supremo, Javier
Fernández-Samaniego, socio director de Bird & Bird en España, Pedro Pérez-Llorca,
Abogado. Socio Director de Pérez-Llorca. Juan Pujol, Presidente y Consejero
Delegado de Lefebvre-El Derecho. Jesús Remón, Abogado. Socio de Uría Menéndez.
Abogado del Estado en excedencia, por solo citar algunos de los profesionales
que dejan su opinión sobre el estado de nuestra justicia. Junto a estas
declaraciones, algunas de ellas de gran interés, las fotografías y pinturas de
sitios como el Tribunal Supremo.
Para los promotores de esta obra “Pintar la justicia” es convertir en
protagonistas a los actores de la obra, es abandonar los sortilegios teóricos
para asumir la perspectiva de quienes viven en el mundo real, es transformar la
experiencia en el lenguaje inteligible del hombre común, del ciudadano que
demanda una solución para su problema. Contemplar el mundo en estado práctico no
es una perspectiva teórica. Se llama experiencia y ese es el material del que
están hechas las dificultades y los problemas, pero también sus soluciones. Ese
es el horizonte de esta obra, una reflexión coral sobre el estado de nuestro
sistema de administración de justicia que combina la precisión y el rigor de
quienes viven ese mundo con aquella remembranza amable que nos evoca la
dimensión estética del arte.