El lunes 11 de enero se celebró la Jornada “Compliance Ambiental: impacto
social, regulatorio y reputacional” en el CSEG de la Complutense (Centro
Superior de Estudios de Gestión), dando así por inaugurado el primer Curso
Oficial para Compliance Officers organizado por Cumplen (Asociación de
Profesionales de Cumplimiento Normativo) y la Universidad Complutense.
En ella intervinieron Antonio Vercher, Fiscal coordinador de Medioambiente y
Urbanismo de la Fiscalía General del Estado; Eduardo Navarro, Responsable de
Cumplimiento Corporativo de Calidad Pascual, Codirector del Diploma y
Vicepresidente de Cumplen; Luis Piacenza, Director Manager de
Sostenibilidad de Crowe Horwath y José Manuel Ruano, Director del CSEG.
Antonio Vercher expuso en su intervención distintos aspectos normativos en temas
de medioambiente, haciendo un repaso por los preceptos constitucionales
(artículo 45 de la Constitución) y penales (Título XVI del Código Penal) en la
materia. El Fiscal recordó que el delito de medioambiente es delito de peligro,
no de resultado, y manifestó asimismo tener “más procedimientos contra la
Administración que contra las empresas”.
En cuanto al número de sentencias emitidas por los tribunales en 2013, 882
fueron condenatorias y solo 38 estuvieron relacionadas con el medioambiente,
frente a 501 en materia de ordenación de territorio y urbanismo, entre otras.
“De cada cuatro sentencias en 2013, tres fueron condenatorias y una
absolutoria”. En 2014, por su parte, el número de sentencias condenatorias fue
de 929 y el de absolutorias de 288. “A nosotros no nos importa acusar o no”,
afirmó el fiscal, “ya que lo importante del procedimiento es el convencimiento
del juez”.
Vercher afirmó que desde la Fiscalía se valora positivamente que una empresa
tenga certificaciones medioambientales como la ISO 14000, ya que eso significa
que “la empresa está comprometida con el medioambiente. Aunque esto no siempre
basta”, dijo. Las exigencias de la Fiscalía para las empresas en esta materia no
terminan de estar claras. Es por esto que desde el organismo se está preparando
una nota sobre la reforma del Código Penal de 15 de marzo de 2005 en materia de
Compliance que se publicará en los próximos días, así como una
Instrucción sobre la responsabilidad de las personas jurídicas que, en opinión
de Vercher, “no tardará más de una semana en hacerse pública”. Ambos documentos
responden a una necesidad actual, ya que, según expresó el fiscal, “la reforma
del Código Penal en materia de Compliance ha sido caótica”.
Desde un plano sociológico, el fiscal citó datos de un estudio del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas, según el cual “la conciencia de los
españoles en medioambiente es muy débil. Podríamos calificarla de aparente.
Defendemos el medioambiente pero el compromiso no se plasma”, comentó.
Por su parte, Eduardo Navarro aportó su experiencia como Responsable de
Cumplimiento Corporativo de Calidad Pascual, haciendo una defensa de “la cultura
empresarial de compromiso medioambiental como pilar de cualquier empresa”. Y es
que ya no se trata solo de la perspectiva financiera. Los temas medioambientales
han hecho que los profesionales del Compliance se quiten “el gorro
económico” para evolucionar hacia nuevas metas y competencias. Un ejemplo es que
a día de hoy son muchos los ejecutivos de Compliance que trabajan con
objetivos variables por temas medioambientales. “A nadie se le ocurre asumir
ningún tipo de riesgo medioambiental porque va contra la cultura”, afirmó
Navarro.
El vicepresidente de Cumplen cree que el punto de vista ético es muy importante.
“Hay que asumir compromisos éticos, voluntarios, que nos hagan estar a gusto con
lo que hacemos y que satisfagan a los distintos grupos de interés. Tenemos que
invertir y apostar por valores”, dijo. Y todo pese a que aún es complicado
demostrar el retorno de medidas como la ISO 14000. “Las empresas no hemos sabido
transformarlo en rentabilidad. Lo hacemos por cultura y por valores”.
Por su parte, Luis Piacenza cerró la jornada con una intervención orientada a la
Responsabilidad Corporativa. “Por miedo a la prevención penal nos encerramos en
temas que no tienen que ver con el futuro, y no puede ser así. O a alguien se le
ocurre algo, o acabaremos como decía Malthus: ‘sin trigo suficiente’ y, en
nuestro tiempo, sin oxígeno”.