Las previsiones de invierno de la Comisión ponen de manifiesto que las
perspectivas de crecimiento mundial han cambiado poco desde el otoño, aunque ha
aumentado el riesgo de que el crecimiento pueda ser inferior al previsto,
principalmente como consecuencia de factores externos. En la zona del euro, se
prevé que el crecimiento sea de un 1,7 % este año y el próximo y que se
incremente el 1,9 % en 2017. Se pronostica que el crecimiento económico de la UE
en su conjunto se mantenga en el 1,9 % este año y que aumente hasta el 2 % el
año que viene.
Se prevé que determinados factores que favorecen el crecimiento sean más sólidos
y tengan una duración superior a la pronosticada. Entre ellos se cuentan los
reducidos precios del petróleo, las favorables condiciones de financiación y el
bajo tipo de cambio del euro. Al mismo tiempo, los riesgos para la economía son
cada vez más pronunciados y están apareciendo nuevas dificultades: un menor
crecimiento de China y otras economías de mercado emergentes, la debilidad del
comercio mundial y la incertidumbre política y geopolítica.
Valdis Dombrovskis, vicepresidente responsable del Euro y el
Diálogo Social, ha declarado: «Europa prosigue su recuperación y su
crecimiento es acorde en líneas generales con nuestras previsiones anteriores de
otoño. Debemos permanecer atentos. El crecimiento moderado de Europa se enfrenta
a dificultades cada vez mayores, desde un crecimiento más lento en mercados
emergentes como China hasta un comercio mundial débil y tensiones políticas en
la vecindad de Europa. Es importante continuar las reformas estructurales que
pueden contribuir al crecimiento de nuestras economías, permitirnos aguantar
crisis futuras y mejorar las posibilidades de empleo de nuestra población».
Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y
Financieros, Fiscalidad y Aduanas, ha declarado: «La economía europea está
afrontando con éxito las nuevas dificultades de este invierno, gracias al
petróleo barato, al tipo de cambio del euro y a los bajos tipos de interés. Sin
embargo, la coyuntura mundial más débil plantea riesgos y exige que seamos
doblemente vigilantes. Queda trabajo por hacer para reforzar las inversiones,
mejorar nuestra competitividad y finalizar la tarea de sanear nuestras finanzas
públicas».
Una recuperación generalizada
en los Estados miembros
En 2015, la producción económica aumentó o permaneció estable en todos los
Estados miembros de la UE. En 2016 y 2017, se prevé que se expandan las
economías de ellos, aunque las tasas de crecimiento del PIB seguirán difiriendo
considerablemente, debido tanto a las características estructurales como a las
diferentes posiciones cíclicas.
Se pronostica que el consumo privado siga siendo el principal motor del
crecimiento este año y el próximo, gracias a la mejora del mercado laboral y al
aumento de la renta real disponible. Es probable que la inversión también se
vaya beneficiando gradualmente de una demanda creciente, de la mejora de los
márgenes de rentabilidad, de las favorables condiciones de financiación y de la
presión decreciente para reducir el endeudamiento.
Siguen mejorando las
condiciones del mercado laboral
El empleo seguirá probablemente aumentando de forma moderada. Las tasas de
desempleo seguirán disminuyendo, aunque a un ritmo inferior al del año pasado.
Esta disminución será seguramente más pronunciada en los Estados miembros en los
que se han aplicado reformas del mercado laboral. Se prevé que la tasa de
desempleo de la zona del euro baje del 11 % este año al 10,5 % en 2016 y al
10,2 % en 2017. El desempleo en la UE disminuirá seguramente del 9,5 % en 2015
al 9,0 % este año y al 8,7 % el próximo.
Política fiscal más
favorable; continúan disminuyendo los déficits
El déficit total de las administraciones públicas de la zona del euro se prevé
que siga disminuyendo gracias a una mayor actividad económica y, en menor
medida, a una reducción de los gastos en concepto de intereses.
En la zona del euro, el déficit de las administraciones públicas disminuyó hasta
el 2,2 % del PIB en 2015 (2,5 % en toda la UE) y podría reducirse al 1,9 % este
año (2,2 % en toda la UE) y al 1,6 % en 2017 (UE: 1,8 %). La política
presupuestaria de la zona del euro podría ser ligeramente más favorable a la
recuperación económica este año. En toda la UE, se mantendrá seguramente sin
grandes cambios. El coeficiente deuda/PIB de la zona del euro se prevé que
disminuya desde su nivel máximo del 94,5 % en 2014 (UE: 88,6 %) hasta el 91,3 %
en 2017 (UE: 85,7 %).
Las nuevas bajadas de los
precios del petróleo reducen temporalmente la inflación
La inflación anual en la zona del euro fue solo ligeramente superior a cero
hacia finales de 2015, debido principalmente a una nueva bajada de los precios
del petróleo. Se prevé que el aumento de los precios al consumo en la zona euro
se mantenga a un nivel muy bajo en el primer semestre del año y que empiecen a
aumentar en el segundo semestre, cuando remita el efecto de la fuerte caída de
los precios del petróleo. Para el conjunto de 2016, la inflación anual de la
zona del euro se calcula ahora en solo el 0,5 %, en parte debido a que el
incremento de los salarios seguirá siendo moderado. Se prevé que la inflación
aumente de forma gradual y que alcance el 1,5 % en 2017, a medida que el aumento
de los salarios, la mayor demanda interna y un moderado repunte de los precios
del petróleo tiendan a hacer subir los precios.
Las exportaciones resisten a
una nueva lentificación del crecimiento mundial
Teniendo en cuenta el deterioro de las perspectivas económicas mundiales, la
recuperación de la economía mundial (excluida la UE) se pronostica que será más
lenta de lo previsto en otoño. De hecho, el crecimiento mundial registró en 2015
las cifras más bajas desde 2009. El aumento de las exportaciones de la zona del
euro se acelerará seguramente en el transcurso de 2016, tras la moderación
sufrida en el segundo semestre de 2015, gracias a los efectos retardados de la
depreciación del euro, a la reducción de los costes laborales unitarios y a un
incremento gradual de la demanda exterior.
Posibilidad de mayores
riesgos en el futuro
Las perspectivas económicas siguen estando sujetas a una gran incertidumbre y
los riesgos globales están aumentando, tales como un menor crecimiento de los
mercados emergentes, un ajuste desordenado en China y la posibilidad de nuevas
subidas de los tipos de interés en los Estados Unidos, lo que podría causar
perturbaciones en los mercados financieros o perjudicar a las economías
emergentes vulnerables y afectar a las perspectivas. Un descenso adicional de
los precios del petróleo podría tener también un efecto negativo en los países
exportadores y dar lugar a una menor demanda de productos exportados de la UE.
Los riesgos dentro de la UE también podrían repercutir en la confianza y la
inversión. Por otra parte, la combinación de los factores favorables actuales
podría traducirse en un mayor impulso de lo previsto, especialmente si repuntan
las inversiones.
Contexto
Estas previsiones tienen en cuenta todos los datos y factores pertinentes,
incluidas las hipótesis sobre las políticas públicas, de que se disponía a 22 de
enero de 2016. Solo se incluyen las políticas anunciadas de forma creíble y
especificadas con debido detalle. Las proyecciones no contemplan cambios en las
políticas. Estas previsiones también se basan en una serie de hipótesis externas
sobre la evolución de los tipos de cambio, los tipos de interés y los precios de
las materias primas. Las cifras utilizadas reflejan las expectativas de los
mercados de derivados en el momento de hacer las previsiones.
La Comisión tiene previstos actualizar sus previsiones económicas en mayo de
2016.