Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el próximo 8 de
marzo, JAUSAS ha puesto en marcha una iniciativa para visibilizar los obstáculos
de la mujer en el sector legal, en la que las socias y principales abogadas de
JAUSAS opinan sobre las dificultades de acceso de la mujer a los cargos de
relevancia en despachos de abogados y en las principales instituciones del
sector.
“Existe talento femenino en todas las organizaciones, con sobradas capacidades
para acceder a puestos de la máxima responsabilidad. Sólo es necesario que se
otorgue visibilidad a ese talento”, asegura Nieves Briz, socia de Fusiones y
Adquisiciones de JAUSAS, en el
dossier que ha preparado nuestra firma con motivo del Día Internacional de
la Mujer. Antes de incorporarse a JAUSAS, Briz trabajó durante 25 años en Ernst
& Young, donde fue la primera mujer en ser nombrada socia en España y ostentó
importantes cargos a nivel nacional e internacional.
Para facilitar el acceso de la mujer a los consejos de administración o los
máximos órganos de dirección de los despachos y del resto de empresas, Briz
considera que son necesarias medidas que “satisfagan los intereses corporativos
y sociales, más que modificaciones legislativas tendentes exclusivamente a la
protección de la mujer”.
En cualquier caso, “en las últimas décadas la mujer ha ido alcanzando cada vez
más reconocimiento como profesional y ya está muy introducida tanto en la
profesión como en el ámbito judicial”, recuerda Mercè Caral, socia de JAUSAS y
presidenta del capítulo español de la American Bar Association, la mayor
organización de abogados del mundo, con cerca de 400.000 miembros.
En efecto, 12 de los 83 abogados que ejercen en la actualidad de decanos de
Colegios de Abogados son mujeres, según datos del Consejo General de la Abogacía
Española (CGAE). Muchas de ellas han hecho historia al ser las primeras en
ocupar esos puestos, como Sonia Gumpert (Madrid) o Filomena Peláez (Badajoz).
La asociada de Derecho Laboral de JAUSAS Emma Vicente cree que a estas y otras
mujeres que alcanzan cargos de relevancia “se les exige todavía tener un plus
(mayor formación, mayor dominio de idiomas, mayor dedicación o eficiencia, etc.)
para tener el mismo reconocimiento profesional que el hombre”. “Percibo mayor
exigencia y una necesidad de demostrar continuamente nuestra valía profesional”,
asegura.