Aunque las mujeres suponen más de la mitad de la población con estudios
universitarios, sólo ocupan uno de cada cuatro puestos directivos en las
empresas españolas medianas y grandes. Ésta es una de las principales
conclusiones para nuestro país del estudio internacional Women in Business
2016 de Grant Thornton, que analiza la situación del liderazgo femenino en
el mundo a partir de más de 5.500 entrevistas a directivos y directivas de 36
países (200 en España).
El 26% de puestos ejecutivos ocupados por mujeres coloca a nuestro país
ligeramente por encima de la media global y de la UE, situadas ambas en el 24%.
Sin embargo, refleja también el estancamiento en el avance del liderazgo
femenino con un crecimiento de sólo dos puntos porcentuales respecto a 2012.
“A este paso alcanzar un nivel razonable de paridad nos llevaría aún varias
décadas. No hay ninguna razón objetiva para que perder todo ese tiempo cuando
existe una proporción de mujeres preparadas para dirigir que es similar a la de
hombres. Cada año que pasa sin mejoras significativas en este asunto es un
argumento a favor de medidas tan imperfectas como las cuotas obligatorias”,
opina Aurora Sanz, socia responsable de Laboral en Grant Thornton.
Contexto europeo e internacional
Italia, con un 29% de los cargos directivos desempeñados por mujeres, y Francia,
con un 28%, lideran el ranking de las grandes economías de la UE, por delante de
España (26%), del Reino Unido, (21%), y de Alemania, con tan sólo un 15%. De
hecho, la presencia de la mujer en la dirección empresarial alemana ha bajado un
punto desde que se iniciara el estudio en 2004, mientras que ha subido en el
resto de Europa.
El ranking mundial del liderazgo femenino lo encabeza Rusia, donde las mujeres
ocupan el 45% de los puestos directivos. Le siguen Filipinas y Lituania, ambas
con un 39%. El resto de los primeros puestos está ocupado por una combinación de
países del este de Europa (Estonia, Letonia y Polonia) y del sudeste asiático
(Tailandia, Indonesia y China). En los últimos puestos se sitúan Japón, con tan
sólo un 7% de sus cargos directivos desempeñados por mujeres, Alemania, con el
15%, e India, con el 16%.
“En los extremos de la tabla priman mucho los factores culturales y
estructurales como la cultura de igualdad derivada de la herencia comunista en
los países del este o la pervivencia de prejuicios tradicionales de género en
Japón, de ahí que apenas haya cambios entre los primeros y los últimos puestos
del ranking en las sucesivas ediciones del estudio”, comenta Sanz. “Sin embargo,
en la zona media sí se han producido variaciones significativas. Países como
Italia y Francia han progresado bastante en los últimos años y es difícil
obviar que esos avances han coincidido con la aprobación de cuotas obligatorias
para los consejos de sus cotizadas. Aunque el impacto directo de este tipo
de cuotas es muy reducido en cuanto a números totales sí que pueden tener un
efecto de ejemplo y contagio sobre el liderazgo femenino en el resto del mundo
empresarial”, comenta Marta Alarcón, socia de Auditoría de Grant Thornton.
Un problema
económico
Un
reciente estudio de Grant Thornton
mostraba cómo el desempeño económico de aquellas compañías cotizadas con
consejos de administración únicamente masculinos en Gran Bretaña (FTSE 350),
Estados Unidos (S&P 500) e India (CNX 200) era claramente menor que el de las
empresas que contaban con consejeras ejecutivas.
El coste de oportunidad, en términos de rentabilidad económica, para las
empresas sin diversidad de género en sus consejos se cifró en 655.000 millones
de dólares para los tres mercados. El estudio estimaba también que la
introducción de diversidad en los órganos de dirección de las grandes cotizadas
de Estados Unidos y Gran Bretaña podría suponer un impulso de alrededor del 3%
en el PIB de ambos países y destacaba el enorme impacto potencial que una mayor
diversidad podría tener en el resto del tejido empresarial global.
“Existe un consenso general en cuanto a que, más allá de las
consideraciones éticas y legales, la escasez de mujeres en la dirección
empresarial supone también un problema económico”, explica Aurora Sanz. “Sin
embargo y como ocurre con otros problemas complejos y globales, el hecho de que
se reconozcan no significa que se esté haciendo todo lo necesario para
afrontarlos. Mientras algunas empresas siguen evitando el tema con excusas o
maquillajes otras han comprendido que el debate ya no es sobre por qué debería
haber más mujeres en la dirección sino sobre cómo conseguir que haya más. Y se
están beneficiando de ello.”
Un concepto
diferente del liderazgo…
El estudio revela una clara divergencia entre el modelo de liderazgo
predominante en las empresas y las cualidades que las mujeres directivas
consideran más importantes en un buen líder.
Preguntados sobre cuáles son las principales cualidades de un buen líder, los
directivos y directivas españoles difieren notablemente. Las mujeres priorizan
aspectos como la confianza en uno mismo (considerada importante por un 50% de
las directivas), la capacidad de comunicación (41%) y la habilidad para
gestionar situaciones complejas (41%).
Por el contrario los hombres señalan como principal cualidad del buen liderazgo
la capacidad de delegar (mencionada por un 57%) mientras que sólo un 30%
considera importante la capacidad de comunicación. Resulta también notable la
diferencia a la hora de valorar la integridad, que siendo la cuarta cualidad más
mencionada por las mujeres (36%), ocupa la séptima posición en el caso de los
hombres (19%).
“Los resultados en España, como en la mayoría de países incluidos en el estudio,
retratan dos modelos de liderazgo que si bien no son totalmente contrapuestos sí
presentan claras diferencias”, explica Marta Alarcón, socia de Auditoría de
Grant Thornton. “Por un lado tenemos el modelo masculino que es el
predominante en las empresas dada la abrumadora mayoría de hombres en los cargos
directivos y que parte de una concepción bastante unidireccional y solitaria del
liderazgo, de ahí la importancia otorgada a la capacidad de delegar. El otro
modelo, que podríamos llamar femenino, pone el énfasis en la comunicación como
forma no sólo de explicar las decisiones ya tomadas sino de dialogar e
incorporar diversas visiones en el propio proceso de decisión. En un mundo
complejo y en constante cambio como el actual, este modelo colaborativo resulta
muy necesario, si no para sustituir al clásico, al menos para complementarlo y
actualizarlo.”
… y distintas
motivaciones para alcanzarlo
El año pasado el Women in Business indagó sobre las barreras que afrontaban las
mujeres en el camino a la dirección. El cuidado de los hijos y la pervivencia de
los prejuicios de género afloraron como los obstáculos más señalados por las
directivas españolas. Este año el estudio va más allá y se plantea cuáles
son las motivaciones de las mujeres para superar esas barreras y alcanzar un
cargo directivo.
En España, un 64% de las directivas señala la propia experiencia vital y
profesional como una de sus principales motivaciones a la hora de optar por un
puesto de liderazgo, un aspecto que sólo valora un 27% de los directivos. El
segundo incentivo en importancia es la posibilidad de impulsar la estrategia y
conseguir cambios, señalado por un 59% de las mujeres frente al 46% de los
hombres. Le sigue el compromiso con los objetivos empresariales que motiva casi
por igual a ejecutivas (45%) y ejecutivos (42%).
El reconocimiento de la propia capacidad que implica el ser elegido para un
puesto de responsabilidad interesa más a las mujeres (36%) que a los hombres
(27%). Por el contrario, el prestigio y la influencia que conlleva el cargo
resultan más importantes para los directivos (26%) que para sus colegas
femeninas (9%). El porcentaje de directivas para las que la posibilidad de
contribuir positivamente a su comunidad supone un atractivo importante es bajo
(18%), pero triplica el de los hombres.
“Al final todas las empresas tendrán que asumir la necesidad de incorporar
talento femenino a su dirección y muy probablemente se van a encontrar con un
problema al que ya se están enfrentando las empresas más avanzadas en este
campo: cómo atraer y retener a las directivas”, comenta Marta Alarcón, socia
de Auditoría de Grant Thornton. “Las barreras existentes y la predominancia
de un modelo de liderazgo que resulta ajeno a muchas mujeres, pueden resultar
disuasorios a la hora de asumir el enorme sacrificio que supone alcanzar un
puesto directivo.”
“Pero el problema no afecta sólo a las mujeres. El modelo tradicional de
liderazgo tampoco resulta atractivo para las nuevas generaciones, los famosos y
manidos millennials, independientemente de su género. El cambio hacia un
liderazgo más colaborativo y más compatible con la vida personal y con las
necesidades sociales va a suceder más pronto que tarde y las mujeres vamos a ser
las pioneras en su implantación”, explica finalmente Aurora Sanz, socia de
Laboral de Grant Thornton.
Características del estudio
Este informe es parte del International Business Report (IBR), estudio que Grant
Thornton realiza desde 1992 para conocer las tendencias, percepciones,
decisiones y expectativas de las empresas de cara al corto y medio plazo. Los 36
países incluidos en el estudio representan más del 80% de la economía mundial.
Por esto, a lo largo de sus 22 años, el IBR ha demostrado ser un barómetro que
permite prever los cambios y tendencias de la economía mundial y los mercados
locales a medio plazo.
·
Universo: Empresas de todos los sectores económicos, de tamaño medio-grande (en
el caso de España entre 100 y 500 empleados).
·
Muestra: Más de 10.000 entrevistas anuales a la alta dirección: Presidente, CEO,
Director General, u otro alto directivo. 400 de ellas en España.
·
Trabajo de campo: Entrevistas telefónicas trimestrales realizadas en España por
Análisis e Investigación y coordinadas mundialmente por Millward Brown.
Para la elaboración del Women in Business 2016 se entrevistó a 5.520 altos
directivos en los 36 países entre los meses de julio y diciembre de 2015 (206 en
España).