El flujo de inversión de los fondos soberanos crece y se consolida: ya son
92 los fondos operativos en todo el mundo (ocho más que en el informe
anterior) y sus activos bajo gestión alcanzan los 7,1 billones de dólares
–en el pasado informe eran 5,9 billones de dólares–, a la vez que 25 países
estudian la posibilidad de dotarse de uno.
La mayor capacidad de
inversión se mantiene en cuatro polos (Noruega, Sudeste Asiático, los países
del Consejo de Cooperación del Golfo y China), pero también emergen regiones
como África o América Latina. Estos son algunos de los datos principales que
recoge la cuarta edición de este informe ‘Fondos Soberanos’ elaborado por
ESADE, KPMG en España e ICEX-Invest in Spain, que analiza el comportamiento
y las principales tendencias de dichos vehículos de inversión a lo largo del
2014 y a principios de 2015 y en el que se observa “una creciente
diversificación tanto sectorial como geográfica”, tal como ha destacado
Enrique Verdeguer, director de ESADE Madrid. Junto a él, han presentado el
informe en ESADE Madrid, Fernando García Ferrer, socio responsable de
Mercados y Private Equity de KPMG; y José Carlos García de Quevedo, director
ejecutivo de ICEX-Invest in Spain. David Vegara, profesor de ESADE y ex
Secretario de Estado de Economía, ha acompañado la jornada con una ponencia
titulada “Apuntes sobre la situación económica”.
Tal
como destaca el informe, han sido cerca de 140 las inversiones realizadas
por los fondos soberanos en 2014 y éstas han movilizado unos 90.000 millones
de dólares. Temasek y GIC, ambos de Singapur, siguen encabezando el ranking
de fondos más activos por segundo año consecutivo, con 40 y 23 transacciones
respectivamente, seguidos del fondo soberano noruego GPFG, con 14
operaciones. La mayor diversificación y sofisticación de los fondos
soberanos que se observa sucede en un momento en el que “su comportamiento
está condicionado por la evolución del precio de las materias primas en
general y del petróleo en particular”, ha precisado Enrique Verdeguer. Los
fondos soberanos, propiedad de los gobiernos, no se han podido mantener
aislados al cambio de entorno macroeconómico y geopolítico. En esta
coyuntura, si bien los principales receptores continúan siendo sectores como
el inmobiliario (donde se han dado tres de las cinco operaciones más
grandes) o el de las infraestructuras, o países como Estados Unidos o China,
emergen apuestas estratégicas y nuevas oportunidades. Éstas, derivadas de la
nueva situación económica, llegan a destinos como Brasil y Emiratos Árabes
Unidos, o a sectores tan diversos como las startups tecnológicas y el
venture capital, la agricultura, las finanzas islámicas y la
industria Halal, el fútbol o el arte.
Otro
fenómeno de creciente popularidad son los joint ventures o modelos de
coinversión bilaterales, mediante los cuales se han materializado buena
parte de las inversiones en el periodo analizado. “Resulta significativo
constatar que cada vez más los fondos siguen una estrategia de aprendizaje
junto a expertos locales”, ha señalado Verdeguer en este sentido, “evitando
al menos en principio el control directo”.
España y América Latina, en contexto
El entorno empresarial español, protagonista de importantes operaciones en
los últimos años, ha vuelto a atraer la inversión de los fondos soberanos
ante la recuperación económica del país. Éstos han invertido de manera
directa más de 4.600 millones de euros en empresas españolas desde enero de
2014, cifra que remonta la tendencia que se mostraba en los dos últimos
informes (en el informe Fondos Soberanos 2014, el flujo de inversión había
sido de 2.700 millones de euros). El sector inmobiliario, solo precedido por
el energético, concentró buena parte de las inversiones en el país. Se
destacan la entrada del fondo de Singapur GIC en el accionariado del grupo
inmobiliario Gmp y la del fondo catarí QIA en Colonial y su filial francesa
SFL. Ambas operaciones confirman la vuelta de la confianza de los inversores
al sector. Además, 2014 ha sido también el año del regreso del fondo kuwaití
al país (KIA): éste adquirió el 40% de los activos de E.ON en España tras
desembolsar 1.000 millones de euros; entró en el capital de Global Power
Generation (filial generación internacional de Gas Natural Fenosa) con 485
millones de euros; y lideró, a través de Impulse International, la ronda de
financiación de una startup española, Tyba. El volumen de las inversiones y
los sectores beneficiarios de las mismas ponen de manifiesto que España
sigue albergando excelentes oportunidades de inversión.