Obras maestras al servicio de todos

Publicado el viernes, 3 julio 2020

Rubén Illescas, abogado del departamento de Media & Technology de Auren

Mirar al pasado para mejorar el futuro ha sido uno de los principales pilares para el progreso de nuestra civilización. Todo este desarrollo constante se ha producido gracias al esfuerzo de grandes autores que han dejado su impronta a través de sus obras y que nos han permitido conocer sus pensamientos, ideas y sentimientos. En mayor o en menor medida todos nosotros estamos influenciados y hemos crecido gracias a estas obras, ya que nuestro aprendizaje y conocimiento se han basado en ellas.

Los ensayos de Albert Einstein, las películas dirigidas por Martin Scorsese o las interpretaciones de Freddie Mercury son algunos ejemplos de la variedad de obras que han trascendido el ámbito de sus disciplinas y han inspirado a millones de personas. Todo este tipo de creaciones tienen un denominador común y es que están protegidas por los derechos de propiedad intelectual. Cada vez que un autor crea una obra original, la ley le otorga unos derechos sobre su obra, para que éste pueda beneficiarse de la misma a modo de “monopolio” por un periodo de tiempo limitado. Es decir, el autor podrá decidir qué personas pueden utilizar sus obras y cómo las pueden utilizar.

Como regla general, en Europa las obras originales se protegen durante la vida del autor y setenta años tras su fallecimiento. Sin embargo, en España, si el autor falleció antes del 7 de diciembre de 1987, la ley concede a sus obras un plazo de la protección de 80 años tras el fallecimiento del mismo. De este modo, la protección europea para las obras originales se concede por un periodo finito y, una vez que este periodo finaliza, la obra entra en dominio público.

Las obras que se encuentran en dominio público pueden ser utilizadas por cualquier persona incluso para fines lucrativos, siempre y cuando se respete la integridad y la autoría de la obra. Por lo que en ningún caso se podrá utilizar la obra para ensalzar conductas reprochables o contrarias al pensamiento e ideología del autor.  No obstante, si se respetan las condiciones expuestas, cualquier persona dispone de un catálogo inmenso de obras en las que basar sus proyectos. Además, si se modifica una obra en dominio público y se añaden elementos suficientemente originales, se podría llegar a crear una nueva obra que estaría protegida durante el periodo de tiempo que hemos expuesto y bajo la protección de todos los derechos de propiedad intelectual.

Un claro ejemplo del éxito que pueden llegar a tener los proyectos basados en obras en dominio público lo encontramos en el proyecto “Meninas Madrid Gallery”. Este proyecto aunó a decenas de artistas de diversos ámbitos para que aportaran su visión de Madrid a través de una escultura basada en Las Meninas.

No obstante, aunque este proyecto es una clara representación del potencial de las obras en dominio público, existen numerosas empresas que también utilizan obras en dominio público para diseñar sus productos. De este modo, encontramos diferentes productos que incorporan las pinturas de la Capilla Sixtina o el “David” de Miguel Ángel y que han tenido una gran aceptación en el mercado. Además, los nuevos avances tecnológicos permiten a los usuarios o a las empresas un sinfín de posibilidades, ya que el uso de estas obras puede ser implementado en tecnología de realidad virtual o basar sus diseños en estas obras a través de la impresión 3D.

Este tipo de medidas no solo benefician a la persona que está basando su proyecto en grandes creaciones, sino que también beneficia a estas últimas, ya que a través de este tipo de iniciativas están más aún presentes en nuestras vidas.  Por tanto, ¿Qué mejor que utilizar estas obras, dotadas de un gran simbolismo, para transmitir los valores de tu propio proyecto?

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