El derecho a la desconexión digital y la sanción de trabajo

Publicado el viernes, 9 octubre 2020

Alberto Gilarranz, socio de Auren Abogados y Asesores Fiscales

Alberto Gilarranz, Socio de Auren Abogados y Asesores Fiscales.

Hace unos días los medios daban la noticia de que una importante empresa había sido sancionada por acoso a raíz del envío de correos electrónicos a sus empleados fuera de su jornada laboral. La Inspección de Trabajo lanzaba así un importante aviso a las empresas, considerando que el envío de mails fuera del horario de trabajo puede suponer una vulneración del derecho a la desconexión digital de los empleados, una infracción muy grave de la normativa laboral.

Esta interpretación del derecho a la desconexión digital, que recoge la Ley Orgánica de Protección de Datos aprobada a finales de 2018, supone una importante advertencia a las compañías. Cuando entró en vigor esta ley, muchos abogados laboralistas dedicamos jornadas formativas a explicar a nuestros clientes que el legislador, cogiendo la senda de otros países de nuestro entorno como Francia, había regulado el derecho de todas las personas trabajadoras a desconectarse digitalmente una vez finalizada su jornada de trabajo, siendo un derecho, no una recomendación, que además todas las empresas debían implementar a través de la correspondiente política interna, la cual debía ser negociada con los representantes de los trabajadores.

Lo cierto es que el artículo 7.5 de la ley de infracciones del orden social establece como infracción muy grave «la transgresión de las normas y los límites legales o pactados en materia de jornada, trabajo nocturno, horas extraordinarias, horas complementarias, descansos, vacaciones, permisos, registro de jornada y, en general, el tiempo de trabajo».

En mi opinión, el problema real o práctico de este nuevo derecho era la vertiente de prevención de riesgos laborales, desde una perspectiva de riesgos psicosociales, a través de lo que se denominó en la propia norma como “fatiga informática” o digital. En otras palabras, que el acoso del siglo XXI iba a ser mediante correo electrónico y no en la oficina.

Tras su inclusión en la ley de protección de datos de 2018, el derecho a la desconexión digital estaba pendiente de interpretación. La Inspección de Trabajo parece que ha optado por la sanción, ahora habrá que ver si algún caso termina en los juzgados y si los jueces se decantan por esta línea o por medidas más flexibles. Habrá que ver si la sanción que ha recibido esta organización se podría ampliar a otras empresas. Muy probablemente sí.

Puede surgir la pregunta de: ¿entonces no puedo mandar un solo correo electrónico fuera del horario laboral? Y la respuesta a esta pregunta es que tampoco es eso.

En estos últimos meses suelo repetir a propios y extraños que, entre el blanco y el negro, está un color que no suele gustar mucho, pero que a mí me apasiona más cada día, el ansiado gris, término medio, si me permiten. Debe mandar el sentido común. No podemos, ni debemos obviar que estamos luchando para salir de una crisis con mayúsculas, profunda y despiadada, que hace que todos los esfuerzos sean pocos para conseguirlo, también mandar correos electrónicos fuera de la jornada laboral. Pero tampoco debemos obviar que la salud de las personas y por ende su descanso, es imprescindible para que nuestros guerreros rindan en el campo de la batalla que nos ha tocado vivir.

Con todo esto es importante resaltar que el acoso informático es un concepto que ha venido para quedarse y el derecho a desconectar digitalmente nos guste o no, está en la Ley.


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