Luis Pintos Güimil, Presidente de Avogados Novos de Pontevedra.

Luis Pintos Güimil
Aprovechando la llamada de Lawyerpress para que realizara un artículo para hoy 31 de octubre, día de la ABOGACÍA JOVEN, quiero empezar por mostrarles mi sincero agradecimiento por este detalle, y asimismo avanzar que las ideas plasmadas en este artículo, son exclusivamente personales de su autor.
Empezaré recogiendo que, como en todas las profesiones hay problemas alguno de estos ya enquistados, pero los continuos cambios sociales y legislativos, hace que estamos ante un momento crucial del papel del Abogado, pues siempre hubo cambios, pero la brevedad de estos cambios y la situación derivada del COVID 19, ha precipitado la modernización de la profesión – que avanzo, ha venido para quedarse.
En lo que atañe a nuestra profesión entiendo que nos afecta más la falta de estabilidad legislativa, por los continuos cambios de leyes (a mi modo, en muchos casos apresurados), en la vida diaria, la democratización de la “búsqueda en GOOGLE” por clientes o potenciales clientes, lo que puede verse a la postre, como una vulgarización de nuestra profesión (amparada en muchos casos por compañeros). Y ello sin obviar los cambios organizativos en la profesión, pues pasamos de la importancia del despacho físico al despacho telemático, y los gastos corrientes del ejercicio de la profesión dejan de ser físicos como puede ser la calefacción del despacho, para ser más digamos extraños tales como el ordenador, publicidad de internet…
Así es el presente de la profesión del ABOGADO, los clientes buscan libertad e inmediatez a sus problemas, a través de consultas por plataformas y en esto debemos de destacar el abogado joven, ya que no olvidemos se nos imponen más obligaciones por suplir la juventud y la falta de nombre en nuestra plaza, pero el trabajo que realizamos no difiere del abogado experimentado, sino que a mi modo es mejor.
Se nos ha tachado, de ansia de trabajo, de ser baratos o mismo no dar la importancia que tiene la profesión, por nuestra forma informal del trato con el cliente. Obsta decir que esta informalidad, no afecta en lo que he podido ver en mi caso, en nada al asesoramiento que prestamos a nuestros clientes, solo que damos un trato más cercano al cliente, que, en la mayoría de los casos, es agradecido.
Ahora bien, lo que no se puede permitir es el fenómeno de tiradas de precio, y el fenómeno de competencia, a mi modo desleal y desproporcionada que ha traído la precarización/liberalización de la economía. Creo que en parte, sin obviar la existencia de la liberalización, es trabajo de nosotros mismos, pero más de los colegios de abogados, como garante último de la profesión, puesto que no olvidemos que si siguen existiendo, si se me permite están quedando atrasado, pues no está dando la solución efectiva a los problemas habituales de los colegiados.
En parte no es culpa de estos, por ejemplo, el fenómeno de la ABOGACÍA LOW COST, todos sabemos de la libertad de precios impuesta que rige nuestra profesión, y que como en muchas profesiones se ha introducido precarizándolas, y no olvidando que evidentemente es libre el cliente de buscar al abogado que mejor o más le interese para resolver su problema, el problema, es que desde los órganos de control (los Colegios de abogados), no se hagan campañas de respeto o recordatorio de la profesión y su código deontológico, o porque no la exclusión de los compañeros que deciden tirar con su trabajo, atrayendo un sinfín de clientes con el fin único de tirar los precios y perjudicar al trabajo que hacen sus compañeros.
Es un recurrente desde que he empezado en esta profesión, las críticas en las reuniones de abogados, la falta de derechos de los colegiados, bajas laborales y derechos sociales y de maternidad/paternidad, lo que se resume en la falta del respeto institucional al abogado.
Todos estos, son problemas que hay que abordar definitivamente, y que el abogado joven debe estar ahí, no porque lo sufra al igual que el resto de los colegiados, sino porque será el futuro que tengamos, y debo decir que nuestra época está repleta de cambios inmediatos y repentinos.
En mi ciudad, o ya en mi provincia (Pontevedra) la profesión es ejercida principalmente por despachos unipersonales, o de despachos con 2 o 3 socios, y sin trabajadores, por eso es importante que entre compañeros nos respetemos y eso pasa por tener un colegio fuerte que nos guíe, de formación actualizada a través de medios adaptados a la realidad (huyendo del formato físico) promoviendo las plataformas online como Teams, Zoom etc, nos proteja en caso de quejas infundadas de clientes y lo más común, nos resuelva dudas del ejercicio diario, que supla la falta de compañeros más experimentados.
Con todo ello, no quiero que este artículo, suene excesivamente crítico o pesimista, puesto que no lo es, sino remarcar las necesidades y problemas que veo urgentes en nuestra profesión. Pero no podemos olvidar, que estamos ante una de las profesiones más bonitas, pues la ABOGACÍA, es un trabajo libre e independiente y que permite ayudar al cliente, en un momento de problemas de cierta envergadura.
Como consejo final, invoca la necesidad de elección de esta profesión, nunca impuesta, porque si bien es preciosa, los sinsabores y problemas que todos los abogados conocemos, debemos de recordar siempre con ganas, el cariño a la profesión, para afrontar así los momentos de soledad – incluso los sinsabores, así como los de estudio y de preparación de un pleito o mismo las quejas (que muchas veces infundadas, me temo siempre hay) o los problemas diarios del ejercicio.
Aquello que nos queda por hacer, es mucho más de lo que hemos logrado
Tomando el testigo
Con la abogacía joven, mejor hoy que mañana
El horizonte de la abogacía joven
El indudable talento de la abogacía joven
Reflexionando sobre el futuro de la abogacía joven
La voz de la Abogacía Joven ha de contar desde hoy
La situación de la Abogacía Joven
Iuvenes dum sumus (mientras somos jóvenes)
La situación de los jóvenes abogados
La situación de la ABOGACÍA JOVEN