Albert Jané, Presidente del Grupo de la Abogacía Joven de Barcelona.

Albert Jané
Hoy, con motivo del día de la Abogacía Joven, me gustaría realizar ciertas reflexiones sobre la transformación digital y sobre el emprendimiento jurídico.
La transformación digital, que la abogacía está experimentando, tiene gran calado y cambiará muchas de las dinámicas que parecían cinceladas en mármol. Sin lugar a dudas, la abogacía joven debe aprovechar esta oportunidad, así como las sinergias brindadas, para coronarse como el sector más óptimo (nativo digital) para la prestación de servicios jurídicos relativos a las implicaciones que traerán las nuevas tendencias digitales. Explotar esta oportunidad requiere que la Abogacía institucional Joven apueste e impulse, conjuntamente con los colegios de abogados, en la formación en competencias digitales.
Creo que debemos hacer un esfuerzo para ofrecer formación real, que aporte a los jóvenes, y no tan jóvenes, un conocimiento suficiente para poder prestar servicios en la materia. Es un sentimiento unánime que la pandemia ha servido para ofrecer grandes dosis de formación a los colegiados; y este espíritu formativo, liderado por el ICAB, entre otros actores, debe continuar impulsándose sin tregua.
Implicaciones de la transformación digital
En cualquier caso, la trasformación digital de los despachos implicará que ciertas tareas sean digitalizadas, especialmente, aquellas fácilmente estandarizables y de poco valor (commodities). Ante ello, la única opción para el abogado joven será la de apostar por formación de calidad que le permita ofrecer un valor añadido diferenciable y un plus técnico respecto al mercado.
Asimismo, resulta necesario mencionar que, desde el Grupo de Abogados Jóvenes de Barcelona, también hemos detectado que el ratio de emprendimiento en la abogacía (lo que se denomina, coloquialmente, “montarse un despacho”), ha descendido en picado. No existe en nuestra sociedad, a día de hoy, una política que fomente el emprendimiento joven. A ello, debemos sumarle las altas cargas impositivas y burocráticas que en el inicio suponen barreras de entrada infranqueables para muchos abogados y abogadas jóvenes con mucho potencial. El camino a tomar, en los primeros años, cada vez parece más claro en grandes ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia.
Ante este escenario, debemos preguntarnos si a largo plazo podríamos encontrarnos ante la extinción del abogado como profesional liberal, actual paradigma que, hasta hoy ha dominado el panorama en los colegios profesionales.
La desaparición del abogado como profesional liberal podría suponer una mayor concentración de asuntos y recursos humanos en despachos de mayor tamaño, con suficiente fuerza como para defender los intereses de sus abogados-empleados, ofrecerles formación y prestigiar la profesión, con independencia de la actuación de los colegios de la abogacía.
Los posibles nuevos vientos de cambio, pues, deben tenerse en cuenta, tanto para garantizar, en nuestra especifica sociedad jurídica, la promoción y defensa del emprendimiento jurídico en los primeros años, así como para adaptar y actualizar el papel de la abogacía institucional, como garante ecuánime de los derechos e intereses de todos nuestros compañeros y compañeras.
En consecuencia, en atención a lo expuesto, en mi opinión, el futuro la abogacía joven pasa por seguir, incansablemente, en su trabajo de dignificar la profesión (laboralmente), así como de prestigiarla en su conjunto.
¿Respecto a las implicaciones de la transformación digital? Tenemos que verla como una especial oportunidad para todos nuestros compañeros y compañeras jóvenes. El futuro en la abogacía será siempre de aquellos más aptos para adaptarse a los nuevos vientos de cambio.
Aquello que nos queda por hacer, es mucho más de lo que hemos logrado
Tomando el testigo
Con la abogacía joven, mejor hoy que mañana
El horizonte de la abogacía joven
El indudable talento de la abogacía joven
Reflexionando sobre el futuro de la abogacía joven
La voz de la Abogacía Joven ha de contar desde hoy
La situación de la Abogacía Joven
Iuvenes dum sumus (mientras somos jóvenes)
La situación de los jóvenes abogados
La situación de la ABOGACÍA JOVEN
La vocación, un tortuoso placer.