Indemnizada tras perder casi toda la visión por una cadena de negligencias médicas

Publicado el viernes, 12 noviembre 2021

Justicia

El Juzgado de Primera Instancia nº 61 de Madrid ha fallado a favor de F.S., una mujer que perdió casi toda la visión a causa de una cadena de negligencias médicas. Gracias a la consultora especializada Fidelitis, que ha llevado su caso, la demandante será indemnizada con más de 100.000 euros, por los daños físicos y psicológicos que ha sufrido.

Todo comenzó en enero de 2018, cuando F.S. empezó a sentir unas molestias en su ojo izquierdo. En ese momento se encontraba de vacaciones en Canarias y acudió a una consulta oftalmológica, en la que le dijeron que debía volver de forma urgente a la Península, para ser operada por un desprendimiento de retina.

La intervención se realizó solo dos días después y transcurrió, aparentemente, sin complicaciones. Sin embargo, al día siguiente comenzaron las molestias. F.S. volvió a la consulta asegurando que había sufrido vómitos durante toda la noche y que tenía la cara inflamada y con sensación de insensibilidad. Además, una vez se retiró el apósito del ojo, se descubrió que la demandante había perdido la visión de su ojo izquierdo.

Según recoge la sentencia, “el médico no le dio demasiada importancia a dicho síntoma y prescribió reposo domiciliario con una pomada (Terracortil), citándole a las 48 horas.” En los días posteriores volvió a acudir al médico en dos ocasiones. En la primera consulta se le recetaron coticoides y en la segunda le realizaron TAC, diagnosticándole “… un discreto engrosamiento de la musculatura ocular extrínseca de la órbita izquierda que sugiere cambios de seudo tumor inflamatorio orbitario y una discreta especulación de la grasa retrobulbar circundando el origen del nervio óptico…” reza la sentencia.

Poco después, el 1 de febrero, los problemas comenzaron a extenderse al ojo derecho a causa, según varios diagnósticos médicos, de una atrofia en el nervio óptico. Ante esto, los médicos aseguraron que no podían solucionar el problema y emitieron un informe en el que recogían que habían dado “explicaciones y disculpas”, apunta la sentencia.

“Ese calvario se prolongó durante más de un año”, cuenta Lorenzo Pérez, de Fidelitis. “No fue hasta octubre de 2019 cuando, por fin, se emitió un informe que dictaminaba que el ojo izquierdo había quedado totalmente ciego, que el derecho había perdido un 35% de visión y que todo eso podía tener su origen en una mala atención postoperatoria”, relata.

Ese informe de octubre, junto con otro posterior que Fidelitis presentó con la demanda, dictaminaron que la ceguera se debía a que F.S. no había recibido la atención correcta en el postoperatorio.  “El diagnóstico postoperatorio de la patología grave no fue adecuado en tiempo ni se emplearon los medios apropiados y disponibles para ello, produciéndose una neuritis óptica isquémica no arterítica, la cual puede obedecer a diversas causas, ninguna de las cuales fue correctamente valorada”, recoge uno de los informes que cita la sentencia.

La juez ha determinado que, tanto la ceguera como el Síndrome de Estrés Postraumático que sufre F.S., no pueden quedar bajo el amparo del consentimiento informado. Considera que “aunque el consentimiento informado permita conocer las posibles complicaciones secundarias que pueden surgir tras la intervención, no constituye una patente de corso para que, efectivamente surgida alguna de ellas, la misma no deba diagnosticarse y tratarse, Al día siguiente de la operación, la paciente ya no veía por el ojo izquierdo y le fue prescrito reposo domiciliario con una pomada, lo que a todas luces se antoja insuficiente. El lamentable resultado producido no deriva del primigenio desprendimiento de retina – el cual era de carácter leve- sino de una patología posterior no diagnosticada ni tratada.”, refleja el escrito.

Por todo ello, F.S. deberá ser indemnizada con un total de 107.327,56 euros y la empresa condenada deberá correr, además, con todos los costes del proceso. “La juez ha tenido en cuenta, no solo el daño físico, sino también el daño psicológico y emocional” explica Lorenzo Pérez, de Fidelitis. “Hay que tener en cuenta que F.S. ya no puede leer o usar un ordenador como lo hacía antes. Además, hay un diagnóstico de Estrés Postraumático y un historial de consultas y pruebas médicas que se podrían haber evitado si se hubiesen hecho las cosas bien desde el principio”, añade Pérez.

Según Lorenzo Pérez, “en este tipo de procedimientos el análisis de viabilidad tanto jurídico, como médico son absolutamente necesarios y para la parte médico-pericial siempre contamos con el apoyo de Peritos Legales, expertos en este tipo de procedimientos y que juegan un papel fundamental a la hora de explicar al juez en términos médicos-jurídicos por qué la actuación ha sido negligente. De no realizar un estudio de viabilidad muy riguroso el demandante se puede encontrar con la ingrata sorpresa de no sólo de ver frustradas sus peticiones, sino también de tener que hacer frente a las costas que le imponga el juez (gastos de la defensa de la parte demandada), de ahí que desde Fidelitis sólo aceptemos casos cuya viabilidad esté contrastada no sólo desde un punto de vista jurídico sino también médico-pericial y de ahí también que sólo cobremos honorarios en caso de ganar, si no es así el cliente no tiene que pagarnos absolutamente nada”.

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